VÍCTOR: ENTRE CABALLOS, TOROS BRAVOS Y MERINAS NEGRAS.

Víctor Manuel López López es un ganadero natural de Málaga pero afincado en Extremadura. 
Apasionado de los caballos, se formó y trabajó como mayoral en algunas de las ganaderías de Lidia más prestigiosas de España como por ejemplo la de Juan Pedro Domecq. Establecido ya en Extremadura, trabajó en una explotación de ganado vacuno extensivo hasta que se estableció como ganadero independiente dedicado a la cría de ganado ovino fundamentalmente de raza Merina Negra.
Su apasionante historia merece ser contada y conocida porque retrata a un hombre de campo, luchador y trabajador, que es un ejemplo a seguir.


Hace unos días entrevistaba a Víctor, quien me narró su vida de manera tan sublime, que no puedo ni debo cambiar las palabras de su relato, el cual transcribo íntegramente a continuación:

"Nací en un barrio de pescadores de Málaga que se llama El Palo que es una de las barriadas más grandes de la ciudad. Me crié allí con mi abuelo que tenía campo, olivos, almendros mientras que por parte de mi padre tenían caballos.
De pequeñino me gustaban mucho los animales y yo siempre me iba con mi abuelo al campo en cuanto tenía vacaciones en el colegio. Mi padre y un tío mío tenían unas yeguas a medias y a mí me encantaba montar pero no lo hacía mucho porque dependía de que me pudieran llevar o no. 

Víctor a lomos de un caballo.
(c) Víctor Manuel López López.

Fui creciendo y me arrimaba a picaderos de allí, donde me dejaban caballos viejos y fue así como empecé a montar siendo muy pequeñino.
Con 14 años terminé el colegio y empecé a trabajar. Con el primer sueldo, me compré un caballo que me costó 20.000 duros que eran 100.000 pesetas de entonces y 600 euros de ahora. 
Se lo compré a un tratante, porque yo me he criado entre tratantes y a raíz de ahí fui creciendo y vendiendo caballos para comprar otros mejores y subir así de nivel. 
Los tratantes te abrían mucho las puertas porque ellos te ayudaban aunque al principio me costó mucho salir adelante porque era un muchachino de 14 ó 15 años y la gente pensaba que mi padre me iba a pagar el caballo pero a mí nadie me daba nada. Todo lo hacía con mi esfuerzo y mi trabajo.

Desde niño a lomos de un caballo.
(c) Víctor Manuel López López.

También tuve algunas cabrinas porque en mi tierra hay muchas cabras y sacaba mi leche, hacía mis quesitos y así iba viviendo aunque yo siempre me dediqué al mundo de los caballos.

Cabra con dos cabritillos.
(c) Víctor Manuel López López.

Después, pues como todo el mundo, he trabajado en lo que he podido. Trabajé en la construcción, hice un módulo de soldador, trabajé de soldador mucho tiempo y por las tardes trabajaba con los caballos como jinete desbravando potros y preparando caballos en los picaderos.
Iban pasando los años, que si camino del Rocío, que si romerías y demás, pero mi ilusión desde muy niño era dedicarme al ganado bravo.

Víctor domando un caballo.
(c) Víctor Manuel López López.

A mi abuelo que en Paz Descanse le gustaban mucho los toros. Me he criado viendo toros y cuando los veía en la televisión decía al ver a los vaqueros y a los mayorales que yo tenía que ser de esos. Cuando se lo decía a mi abuelo, él me decía una frase que ha marcado mi vida: 
DE ILUSIONES TAMBIÉN SE VIVE.

El vaquero. "De ilusiones también se vive".
(c) Víctor Manuel López López.

Gracias a un vecino me enteré que había salido una Escuela de Mayorales en Extremadura y me dijo que si quería que me apuntase y le dije que sí.
Yo no creí que me llamasen ni siquiera para la selección, pero lo hicieron y un fin de semana nos vinimos los dos al Centro de Formación Agraria de Moraleja, donde tuve la entrevista y me cogieron.
En septiembre de aquel mismo año había que incorporarse al curso. Mi madre y la gente del barrio no se lo creían y decían que yo iba a durar en esto 15 días y que volvería a El Palo otra vez.

El toro bravo. Símbolo del campo español.
(c) Víctor Manuel López López.

Comencé el curso que duraba 10 meses. Aquello estaba muy bien como inicio de formación y de manejo de caballos pero yo me había criado con ellos y más que aprender estuve yo con el mismo maestro dando clase a los demás compañeros aunque también aprendí mucho.
Eso fue lo que me abrió las puertas para llegar a donde he llegado.

Vaquero, caballo y toro, una trilogía inseparable.
(c) Víctor Manuel López López.

A raíz de ahí, tras terminar el curso, hice las prácticas en Hornachuelos (Córdoba) en la Ganadería de Manuel Vázquez que fue una de las grandes figuras antiguas del toreo. Después de eso trabajé en muchas ganaderías pequeñas que sería muy largo nombrar hasta que terminé trabajando en la ganadería más grande de España que es la de Juan Pedro Domecq que fue en la que nació mi hija.
En todo ese tiempo pasaron 10 u 11 años al estar en una ganadería un año, otra dos años, otra seis meses...siempre acompañado por mi mujer.

Sueño cumplido.
(c) Víctor Manuel López López.

Al final, el mundo del toro es muy duro, muy duro. El campo es muy sacrificado pero el mundo del toro lo es aún más y tienes que bregar con gente muy difícil. Tengo que decir que mis objetivos se cumplieron. Podría decirse que jugué en el Real Madrid en la Champions League puesto que llegué a trabajar y a ser un puntal fundamental en una de las Ganaderías más importantes de España estando en grandes plazas de toros como pueden ser Guijón, Valencia, Requena...
Todo eso fue hasta que decidí dejar lo bravo.

En lo más alto.
(c) Víctor Manuel López López.

Cuando nació mi hija Claudia en 2015 fue cuando decidí dejarlo y nos vinimos a Extremadura, la tierra de mi mujer.
Estuve un tiempo con un chaval que tenía caballos, que se dedicaba al acoso y derribo, estuvimos corriendo por ahí, tenía vacas también...pero estaba lejos de casa y no estuve mucho tiempo.

Lote de vacas Berrendas.
(c) Víctor Manuel López López.

Después de eso conocí a la Familia Cantos con la que he estado prácticamente 8 años aquí en Cáceres y a quienes les tengo que agradecer que se han portado siempre muy bien como yo pienso que me he portado también con ellos. En su casa estuve como encargado, mayoral, vaquero...como queramos decirlo.

Encargado, mayoral, vaquero... un profesional.
(c) Víctor Manuel López López.

Yo ahí tenía el mando de todo y fue una pena porque esa familia llevaba más de 80 años arrendando una finca de la Fundación Valhondo de Cáceres. Como todas las fundaciones, buscaban el máximo beneficio y pusieron unas condiciones de arriendo que no se podían cumplir lo que llevó a que hace justamente un año tuvieran que venderse las vacas.

Vacas y caballo comiendo.
(c) Víctor Manuel López López.

Ya un año antes de que tuviésemos que dejar la finca, me compré 5 borregas Merinas Negras y un machino para una parcela que tengo en Sierra de Fuentes (Cáceres) con la idea de que la mantuvieran limpia.

Corderas Merinas Negras.
Un nuevo sueño.
(c) Víctor Manuel López López.

Muchas veces pensaba que esto de las ovejas me iba gustando cada vez más. La verdad es que tengo que decir que tengo un gran amigo que su padre fue pastor de los antiguos y gracias a los consejos de ese hombre, me he ido aficionando a esto porque si te metes en una cosa y no tienes ni idea, al final te agobias abandonas, pero si tienes a alguien que te aconseje, te va metiendo el gusanillo.

Ovejas Merinas Negras.
(c) Víctor Manuel López López.

Entonces, cuando nos enteramos prácticamente un año antes que íbamos a tener que dejar la finca, mi cabeza empezó a trabajar y a pensar en echar más ovejas aunque sea un ganado difícil que no quiere todo el mundo. Pensé que poquito a poco podía hacer un hatajito curioso.

Hatajito de ovejas Merinas Negras.
(c) Víctor Manuel López López.

Me gusta mucho la raza Merina Negra por ser una raza dura, autóctona, en peligro de extinción, una raza ideal para defenderse de las alimañas, en la que los corderos son vivos como liebres...

Cordero Merino Negro.
(c) Víctor Manuel López López.

Me gustaría tener todos los animales de esta raza pero al principio, aunque estén separadas con sus carneros, es imposible y hay que tener también ovejas merinas cruzadas.

Ovejas blancas con sus corderos.
(c) Víctor Manuel López López.

Después de las 5 borregas primeras, compré otras 4 más en Jaraíz de la Vera (Cáceres), muy bonitas. Ya iban haciendo más bultino, empezaron a parir las primeras que compré y después me ofrecieron otras 30 también negras puras y aunque no tenía mucho espacio, son oportunidades que se presentan una vez en la vida y fui a Villar del Rey (Badajoz), cerca de Portugal, y las compré y me las traje. 
Ya se juntaban 40 y tantas y entre las que han ido pariendo y demás ya hay 16 ó 18 borreguitas.

Van haciendo bultino...
(c) Víctor Manuel López López.

Como aquello se me iba quedando pequeño, cogimos unas tierras en Garrovillas de Alconétar (Cáceres), que es el pueblo de mi mujer. Las hemos arrendado junto con algunas parcelas más.
Y así estamos ahora con las 40 y tantas Merinas Negras y 50 Merinas blancas, sumando casi 100 reproductoras.

Rebaño de ovejas.
(c) Víctor Manuel López López.

Nuestra ilusión es seguir creciendo. A mi me gusta recalcar que yo estoy haciendo esto solo y sin ayudas de ningún tipo porque no estoy incorporado como joven agricultor ni tengo padrinos. Todo esto es fruto del trabajo, del esfuerzo y de lo que hemos ahorrado gracias al ganado bravo porque, aunque no se ganaba mucho tampoco se gastaba y se ahorraba.
También decir que todo esto en gran parte es gracias a mi mujer que es una "fenómena" y una curranta nata. Al final, esto es un equipo y mi mujer siempre está ahí y me apoya en todo: cuando quiero comprar más borregas, cuando quiero comprar una parcela a un lindero... y eso vale mucho."

El sueño y el trabajo de un equipo.
Nadie ha regalado nada a Víctor y a Mari.
(c) Víctor Manuel López López.

A MODO DE EPÍLOGO.
Comprenderá el lector que yo como escritor no pudiera cambiar ni una letra ni una coma del relato de Víctor como dije anteriormente, una historia con alma contada por su protagonista, quien ahora mira hacia atrás dando gracias por todos los momentos vividos y considerándose muy afortunado por su presente, mirando al futuro con ese espíritu luchador que lo ha caracterizado siempre y diciendo: PUEDO HACERLO JUNTO A MI MUJER Y A MI NIÑA.

Recordando el pasado pero mirando hacia el futuro.
(c) Víctor Manuel López López.

Víctor vive ahora ilusionado viendo a sus ovejas y especialmente a sus Merinas Negras, que son un auténtico tesoro de la ganadería española que hay que proteger y preservar para generaciones futuras. No es que sean las ovejas más rentables que pueden criarse, pero son el símbolo de una tierra de recios ganaderos que lucharon por ella, viniendo muchos de lugares lejanos como Víctor para seguir haciendo grande esta tierra con cosas aparentemente pequeñas como sus ovejitas negras.

Corderas Merinas Negras.
(c) Víctor Manuel López López.

DE ILUSIONES TAMBIÉN SE VIVE decía el abuelo de Víctor hace muchos años y hoy en día, si pudiera ver en lo que se ha convertido su nieto y cómo ha hecho de sus ilusiones su vida, diría: ME SIENTO ORGULLOSO DE TI.

Rebaño de ovejas Merinas Negras.
(c) Víctor Manuel López López.

Realmente, yo creo que Víctor es un orgullo para toda Extremadura porque, sin ser natural de esta tierra, la ama como pocos y es fiel reflejo de lo que siempre hicieron nuestros antepasados. Hasta Canal Extremadura se interesó en alguna ocasión por su trabajo como vaquero y no es para menos porque Extremadura siempre ha sido una tierra de toros, vacas y vaqueros.

Víctor en la tele.
(c) Víctor Manuel López López.

DEDICATORIA Y AGRADECIMIENTO.
Como no podía ser de otra manera, decido este artículo a VÍCTOR MANUEL LÓPEZ LÓPEZ a quien no tengo la suerte de conocer en persona pero con quien he podido hablar a menudo dándome cuenta de que es una de esa grandes personas que no se encuentran fácilmente.
Desde que le propuse la realización de este artículo, acogió la idea con gran ilusión y entusiasmo, ayudándome en todo lo que he necesitado.
Muchísimas gracias, amigo.
Sin duda alguna este artículo será el primero de muchos.

Carnero Merino Negro.
(c) Víctor Manuel López López.

Fdo: Silvestre de la Calle García.
Técnico forestal.

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