EL OSO EN GUIJO DE SANTA BÁRBARA

El oso pardo es una de las especies más emblemáticas de la fauna ibérica y, aunque hoy su población se reduce a apenas unos centenares en la Cordillera Cantábrica y los Pirineos, en otro tiempo estuvo extendido por la mayor parte de la Península ocupando lugares como Guijo de Santa Bárbara, al noreste de la provincia de Cáceres y en las estribaciones occidentales de la vertiente meridional de la Sierra de Gredos.

Oso Pardo.
(c) Silvestre de la Calle García.

Alfonso XI, nacido en 1313 y fallecido en 1350, reinó en Castilla y León desde que tenía apenas 1 año, aunque hasta su mayoría de edad el reinado estuvo en manos de diversos regentes. Gran guerrero, dedicó buena parte de su tiempo libro a recorrer los montes del reino cazando y hacia 1340-1345 mandó escribir el célebre LIBRO DE MONTERÍA  en el que se describen incluso jornadas de caza vividas por el propio monarca. 

Castillo de Valdecorneja.
El Barco de Ávila (Ávila).
(c) Silvestre de la Calle García.

En este libro se hace un pormenorizado inventario de los montes del reino de Castilla y León y de las presas que abundaban en ellos, especialmente el oso y el puerco o jabalí, que eran las especies más buscadas por la alta nobleza junto con el ciervo o venado. 

LA CAZA DEL JABALÍ.
Óleo de José Luis Hidalgo Burcio.

Guijo de Santa Bárbara no aparece mencionado como tal en el LIBRO DE MONTERÍA pues, como bien se ha explicado en este blog, esta localidad no toma su nombre actual hasta que consiguió su independencia definitiva de la villa de Jarandilla de la Vera el 27 de agosto de 1816.

Guijo de Santa Bárbara (Cáceres).
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Sin embargo, leemos lo siguiente en la citada obra:
" La Garganta de Jaranda que es cabo de Jarandiella es buen monte de osso en todo tiempo".

Puente Tocino sobre la Garganta Jaranda.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Esto es un testimonio inequívoco de la presencia del oso en lo que hoy es Guijo de Santa Bárbara que, en aquellos tiempos no era más que una pequeña aldea, barrio o lugar perteneciente a Jarandilla aunque sabemos por numerosos restos arqueológicos que la zona estuvo habitada desde tiempos muy antiguos.

Tumba antropomorfa visigoda.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

La Garganta de Jaranda nace en los proximidades de la Portilla del mismo nombre, a casi 2000 metros de altitud y desemboca en el río Tiétar siendo la garganta más larga de la zona.
En su parte alta, forma un valle relativamente amplio con pastizales rodeados de imponentes roquedos pero conforme va descendiendo en altitud forma un angosto valle con grandes barrancos a ambas orillas poblados por bosques de chaparros (encinas de pequeño porte), robledales de montaña y finalmente extensos castañares, un hábitat ideal para el oso.

Los bosques de robles guijeños eran un hábitat idóneo para el oso.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

En esa época, Jarandilla era ya un núcleo de población de gran importancia por lo que sus alrededores estarían ocupados por un mosaico de huertas, olivares, viñedos, prados...lugares poco aptos para el oso, que ocuparía las áreas de matorral y bosque situadas más arriba o lo que es lo mismo, la parte que hoy correspondería al término municipal de Guijo de Santa Bárbara que, como decimos, era una pequeña aldea de ganaderos, fundamentalmente cabreros para quienes el oso sería una amenaza potencial aunque este animal suponía un peligro menor para el ganado que los numerosos lobos.

Cabreros en las proximidades de Guijo de Santa Bárbara.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

La presencia del oso en otros montes vecinos como los de las jurisdicciones de Tornavacas y Losal (Losar de la Vera) corroboran la presencia del oso en estos montes durante el siglo XIV:

"La Garganta de Val de Infierno e la Garganta de Tormantos e la garganta de Texediella es todo un monte e es bueno de osso e son las bocerías la una de Pie Caluero hasta en Tormantos e la otra desde Pie de Xerete e la otra en el Collado de la Yegua. "


El Hornillo y el Collado de la Yegua.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

"La Garganta del Losal es buen monte de osso e de puerco en invierno.
Robrediello e Val de la Torre es todo un monte e es bueno de osso. 
La Garganta de Quartos e la Buxa e la Foz de Ladrones es todo un monte e es bueno de osso en todo tiempo.

Puente y Garganta de Cuartos.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Muy extenso sería reflejar aquí todas las referencias del Libro de Montería relativas a la presencia de osos en los montes de la Vera, el Valle del Jerte y el resto de la Sierra de Gredos pero lo que sí podemos decir, es que a mediados del siglo XIV el oso era una de las principales especies faunísticas de estas montañas, las cuales, pese a contar con presencia humana durante milenios, debieron tener una gran cobertura vegetal y áreas bastante aisladas en las que los osos encontrarían refugio y alimento seguros.

Robledal en primavera.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

La presencia de osos en la zona, está perfectamente documentada hasta la segunda mitad del siglo XVI, pues en 1560 las Ordenanzas de Tornavacas dicen lo siguiente en el título octavo:

TÍTULO OCTAVO: DE CIERTAS COSAS QUE A DE GUARDAR EL CARNIÇERO QUE ES, O FUERE DESTA VILLA.

... Otrosí, porque acontece muchas vezes que a algunos vecinos de esa villa se les desrriscan vacas, o se las matan los ossos...

Sin embargo, en una nueva redacción de las Ordenanzas realizada en 1590, ya no se menciona al oso que, posiblemente, se habría extinguido o sería muy raro.

Vacas en la Sierra de Tornavacas.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Mencionamos este dato tan curioso porque, si en esas fechas había osos en Tornavacas, es muy probable que los hubiese también en Guijo pues, aunque no son animales de alta montaña ni de áreas abiertas, les resultaría relativamente fácil atravesar de un lado a otro por zonas como el Collao de los Canchos cercano al ya mencionado Collado de la Yegua que, desde 1556 pasó a denominarse Puerto Nuevo o del Emperador por haber cruzado Carlos V por él camino de Jarandilla a hombros de mozos tornavaqueños o guijeños según las versiones.

Collado de los Canchos.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Saber por lo tanto a ciencia cierta cuándo desaparecieron los osos de Guijo de Santa Bárbara y pueblos circundantes es algo verdaderamente difícil. Lo que sí es cierto es que en 1667 ya estaban extinguidos porque el historiador jarandillano Gabriel Azedo de la Berrueza y Porras en su libro Amenidades, recreos y florestas de La Vera, hace un inventario de las especies cinegéticas de los montes jarandillanos y guijeños al ser Guijo un barrio de Jarandilla:

"Abundan estos montes de muchos jabalíes, corzos, cabras monteses, liebres, conejos y famosas perdices, grandes y buenas."

Hembra de corzo.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Por supuesto, ya no se dice nada de la presencia de osos en los Catastros e Interrogatorios del siglo XVIII, aunque, curiosamente, en 1791 en el Interrogatorio de Tomás López, el párroco de Losar de la Vera, Manuel Hernández,  al hablar de La Vera en general y de Losar en particular dice:
 "en lo alto de la sierra, en donde además de venados, corzos y javalíes, se crían bastantes lobos y algunas cabras montesas y hai tradición que se criaron osos. 

El mismo sacerdote indica al referirse a Losar que:
" ...unos la atribuyen a que en la inmediación se criaron osos y aún hay un sitio inmediato que conserba el nombre de Osera, un cuarto de legua hacia el norte..."

Sierra de Losar.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Si relativamente fácil era el paso de los osos entre Tornavacas y Guijo, más fácil lo era entre Losar y Guijo puesto que las jurisdicciones actuales de ambos pueblos, están unidas en la parte baja por extensos robledales por los que los osos se desplazarían con gran facilidad.

Pierdelana, entre Losar y Guijo.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Aunque esté mucho más alejado de Guijo de Santa Bárbara, merece la pena mencionar el curioso hecho de Navacepeda de Tormes donde se conserva clavada en la puerta de la iglesia parroquial una mano de oso que, según distintos estudios, perteneció a un oso que vivió hacia el año 1600 con un margen de error de 40 años. La leyenda dice que un segador logró matar al oso y que ofreció a la Virgen la garra del animal por haberle salvado la vida. Sea como fuere, el mismísimo Ernest Hemingway lo relató en su obra Por quién doblan las campanas
¿Fue este el último oso de la Sierra de Gredos?

La mano del oso de Navacepeda.
(c) Silvestre de la Calle García.

Hace años comentamos estos datos con Antonio Leandro de la Calle Jiménez (1924-2022), que fue cartero rural y ganadero en Guijo de Santa Bárbara, contándonos lo siguiente:

"Nunca he oído a los viejos contar nada de los osos. Decían que antiguamente hubo corzos y que por eso hay en la sierra un sitio que se llama el Picorzo. Yo los animales que he conocido en la sierra y aquí más abajo han sido las monteses, los lobos, las perdices y los conejos. Jabalíes había pero muy pocos porque había muchos lobos y mucho ganado y no había monte para se escondieran. También había zorras, tejones, guarduños (garduñas), comadrejas, ginetos (ginetas) y nutrias en la garganta."

Antonio Leandro de la Calle Jiménez a los 96 años.
(c) Rosa María Rodríguez Leal.

Como vemos, el oso desapareció de Guijo de Santa Bárbara, como de gran parte de España, debido fundamentalmente a la alteración de su hábitat y a la caza con armas de fuego a partir del siglo XVI olvidándose completamente su presencia. Nada queda ya del mamífero autóctono más grande de España en la Sierra de Gredos más allá de una mano momificada en la iglesia de un pequeño pueblo y lo que quedó reflejado en el LIBRO DE MONTERÍA.

De izquierda a derecha Aldeanueva, Jarandilla y Losar.
Se divisa también Guijo y la Garganta Jaranda.
(c) José Rodríguez Durán.

Aunque otras especies de la fauna guijeña como el corzo, el lobo y posiblemente también el ciervo se extinguieron y han vuelto a colonizar la Sierra de Jaranda, el oso nunca lo hará porque tendría que cruzar las grandes llanuras desarboladas de Castilla y León y al llegar no encontraría ya un lugar tan idóneo para vivir como el que ocuparon sus antepasados en el siglo XIV.
Sirva este artículo para reflejar un hecho curioso de nuestra historia que pocos conocen ya.

Pudo ser así...
Imagen realizada con IA
(c) Silvestre de la Calle García.

Fdo: Silvestre de la Calle García.
Cronista Oficial de Guijo de Santa Bárbara (Cáceres).

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