ANTES SIN OREJAS QUE SIN OVEJAS

El antiguo refrán castellano que sirve de título a este artículo, deja patente la gran importancia que tenía en épocas pasadas el ganado ovino que, en algunas zonas como Castilla y León constituía uno de los principales pilares de la economía.

Rebaño de ovejas Churras.
(c) Miguel Alba Vegas.

La oveja doméstica llegó a la Península Ibérica hacia el V Milenio antes de Cristo acompañando a los pobladores indoeuropeos asentándose y adaptándose maravillosamente a las enormes llanuras ibéricas mientras que las zonas montañosas fueron ocupadas por las cabras, llegadas también en la misma época y por las vacas que tienen un origen más compleja. 

Rebaño de ovejas.
(c) Miguel Alba Vegas.

Durante milenios e incluso hasta la época prerromana, los rebaños de ovicápridos (ovejas y cabras) fueron la base principal de la economía de los diversos pueblos de la península Ibérica, complementada con otras actividades como la agricultura cerealista en las zonas del interior, la pesca en zonas costeras, el comercio, la minería y la metalurgia, etc...

Rebaño de ovejas.
(c) Abel Pache Gómez.

Poco a poco, especialmente tras la romanización, la cabaña ganadera peninsular irá diversificándose, compartiendo su importancia con las actividades citadas antes como complementarias y que, en ocasiones terminarán por apartar al ganado hacia las zonas más inhóspitas.

Vacas Avileñas y Blancas Cacereñas.
(c) David Bernaldo de Quirós Pablo.

Tras la conquista musulmana y la posterior reconquista por parte de los Reinos cristianos norteños, extensas superficies quedarán infrautilizadas y muchas pasarán a manos de las Ordenes Militares, la Iglesia y la nobleza, destinándose fundamentalmente al aprovechamiento ganadero volviendo la oveja a ocupar un papel fundamental y concretamente las ovejas de lana fina precursoras de la actual raza Merina.

Ovejas Merinas Negras.
(c) Abel Pache Gómez.

Suele argumentarse que la oveja Merina desciende directamente de los ovinos criados en época prerromana por los turdetanos y otros pueblos del sur peninsular pero no faltan los autores que consideran que el origen de estas ovejas hay que buscarlo en las montañas del norte y que poco a poco con la organización de la trashumancia de largo recorrido y la creación del Honrado Concejo de la Mesta en 1273 fue cuando realmente se comenzó a seleccionar y mejorar la raza.

Ovejas Merinas Negras.
(c) Víctor Manuel López López.

Enormes rebaños de ovejas cruzaban los ya pacificados territorios castellanos y leoneses dos veces al año para buscar los pastos frescos de las montañas norteñas en verano y los abrigados pastos de las dehesas en invierno. Su lana, se convirtió en una de las principales riquezas pero quedaba en manos de unos pocos.

Ovejas Merinas trashumantes.
(c) Silvestre de la Calle García.

Tal importancia se daba a la producción de lana fina que la producción cárnica de esos rebaños era muy secundaria y en años duros de sequía y hambruna para el ganado, era habitual recurrir a la práctica del doblado, consistente en sacrificar la mitad de los corderos y criar el resto entre dos ovejas dada la reducida producción lechera de estas. 

Oveja Merina con su cordero.
(c) Abel Pache Gómez.

Ante el aumento de población a partir del siglo XVI, fue necesario deforestar y roturar grandes extensiones destinadas a dehesas y pastizales para el ganado para poder cultivar trigo que garantizase la producción de pan, alimento básico para la población. Pudiera pensarse entonces que las ovejas eran el peor enemigo de los agricultores y, aunque en cierta medida así era, también eran sus principales aliadas como ahora explicaremos.

Ovejas Merinas Negras pastando en la dehesa.
(c) Víctor Manuel López López.

En el siglo XVII, durante el reinado de Felipe IV (1606-1665) consideraba que las ovejas eran fundamentales para la agricultura y se comenzó a eximir de pagar impuestos a los rebaños adscritos a las explotaciones agrícolas "para alentar a los labradores a la crianza del ganado lanar, cuya conviene tanto para fertilizar la misma tierra que labran".

Rebaño de ovejas Churras con un burro.
(c) Miguel Alba Vegas.

Esta medida favorecerá el aumento del número de pequeños rebaños a menudo en manos de personas con escasa vocación ganadera pero que comprendieron lo necesaria que era la cría de ovejas para producir el estiércol necesario para abonar las tierras de cultivo.
Esto ocurrió fundamentalmente en la Meseta Central y especialmente en la Submeseta Norte y concretamente en sus extensas llanuras que se convirtieron a partir de entonces en el Granero de Castilla.

Campos castellanos.
(c) Miguel Alba Vegas.

Pero las ovejas no interesaban solamente por su producción de estiércol sino que también eran criadas por las tres producciones clásicas de la especie ovina: la leche, la carne y la lana.
Pocas razas podían sobrevivir e incluso prosperar y ser productivas en la dura Castilla con inviernos largos y extremadamente fríos y veranos cortos pero muy calurosos. Sin embargo, los ganaderos encontrar una raza ideal que llevaba siglos o milenios criándose en la zona: la oveja Churra.

Oveja Churra.
(c) Miguel Alba Vegas.

Caracterizada por su perfil cefálico recto en la hembra y tendente a la convexidad en el macho, acorne aunque en ocasiones pueden aparecer ejemplares y especialmente machos con cuernos, de tamaño medio, proporciones alargadas, lana larga y basta de color blanco con pigmentaciones centrífugas negras en el hocico, alrededor de los ojos y las orejas, las cualidades productivas de la raza Churra fueron llevadas al extremo por los campesinos castellanos.

Ovejas Churras.
(c) Miguel Alba Vegas.

La producción lechera siempre se destinó a la elaboración de quesos frescos como el de Burgos o curados como el Castellano y el Zamorano los cuales constituían parte fundamental de la despensa de las familias castellanas y eran precisamente un alimento básico de los segadores de esas explotaciones cerealistas a las que estaban adscritas las ovejas.
Hoy en día, los quesos elaborados con leche de oveja Churra, figuran entre los más apreciados de España.

Queso de oveja Churra.
(c) Miguel Alba Vegas.

La producción de carne, centrada durante siglos en la producción de corderos pastencos de 4-5 meses criados en pastoreo con la madre y alimentados con leche materna y pasto, dio paso poco a poco a la producción de corderos lechales con el objetivo de poder ordeñar a las ovejas durante más tiempo.
El lechazo asado es hoy en día uno de los platos estrella de la mesa castellana.
En épocas pasadas, la carne de los machos castrados o carneros, llegó a ser una de las más apreciadas del mercado mientras que la de las ovejas era, junto con la de vaca, la más consumida por la gente humilde.

Ovejas Churras con sus corderos.
(c) Miguel Alba Vegas.

La oveja churra produce una lana de tipo basto, denominada popularmente como "colchonera" por haberse utilizado para el relleno de colchones aunque desde tiempo inmemorial fue transformada en mantas y alfombras en telares familiares e incluso en paños bastos. Hoy en día prácticamente carece de valor.

Oveja Churra con su clásica lana larga y basta.
(c) Miguel Alba Vegas.

Las ovejas eran llevadas diariamente a pastar por su propietario o por pastores asalariados en el caso de los rebaños de cierta entidad o bien en rebaños comunales que eran pastoreados en régimen de dula o vecera por todos los propietarios en función de las ovejas que cada uno tenía juntando a veces todas las ovejas del pueblo en un solo rebaño.

Pastor con sus ovejas.
(c) Miguel Alba Vegas.

Durante buena parte del año pastaban en aquellos terrenos que no habían podido ser roturados por tener demasiada pendiente o en los barbechos que no se habían cultivado con el fin de que la tierra descansase. Al pastorear en estos barbechos, las ovejas los mantenían limpios y los iban abonando poco a poco con sus deyecciones.
Tras la siega y recogida del cereal, las ovejas pastaban en las rastrojeras aprovechando la paja y los granos caídos.

Rebaño en una rastrojera.
(c) Miguel Alba Vegas.

Cuando se pretendía cultivar un terreno tras 1 ó más años de descanso, se realizaba un ingenioso sistema de abonado con las ovejas conocido como redileo consistente en encerrar a las ovejas cada noche en un corral hecho con redes o cancillas (especie de vallas de madera) que se iba cambiando periódicamente hasta que todo el campo quedaba cubierto por una fina capa de estiércol, pasando después a la labranza del terreno con yuntas de vacas, bueyes o mulas.

Rebaño de ovejas Churras.
(c) Miguel Alba Vegas.

Como puede verse, el refrán de ANTES SIN OREJAS QUE SIN OVEJAS quedaba más que justificado pues estos animales proporcionaban al labrador productos básicos como la carne, la leche o la lana y valioso estiércol para abonar los cultivos además de mantener limpios y buen estado los terrenos que no estaban en cultivo.

Rebaño de ovejas Churras.
(c) Miguel Alba Vegas.

Con el paso del tiempo, los cambios en el sector agrícola con la intensificación de la agricultura, la rotación agrícola que eliminó progresivamente los barbechos, la aparición de otro tipo de fertilizantes...ocasionaron una paulatina desaparición de los rebaños de ovejas puesto que ya no eran estrictamente necesarios para los labradores prefiriendo muchos de ellos abandonar el pastoreo que quedó en manos de aquellos que tenían verdadera vocación pastoril.

Pastores con sus ovejas.
(c) Miguel Alba Vegas.

En la actualidad, el ganado ovino tiene una grandísima importancia en Castilla y León y aún quedan muchas explotaciones tanto de secano como de regadío en las que se siguen criando ovejas y a menudo de raza Churra no con la exclusiva función de abonar los terrenos de cultivo pero conservando en parte esta primitiva dedicación que sirve de título a este artículo.

Publicidad de una quesería artesanal.
(c) Miguel Alba Vegas.

A MODO DE EPÍLOGO.
Aunque nos hemos centrado en este artículo en Castilla y León donde este fenómeno del mantenimiento de ovejas con el objetivo principal de abonar las tierras de cultivo, también se conocen ejemplos similares en el resto de España e incluso en tiempos más recientes y no sólo con las ovejas sino también con otras especies ganaderas.
Pero hoy, nosotros queríamos hacernos eco de este curioso refrán.

Rebaño de ovejas.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Bibliografía:
- Rodríguez Pascual, M. (2004) La trashumancia. Cultura, cañadas y viajes. Ed. Edilesa.

- Sánchez Belda, A y Sánchez Trujillano M.C. (1986) Razas ovinas españolas. Publicaciones de Extensión Agraria.

Fdo: Silvestre de la Calle García.

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