ABEL: UN PASTOR EXTREMEÑO EN VERANO.
Abel Pache Gómez es un ganadero extremeño que permanece todo el año con sus animales en su finca de Valdeborracho, en el término municipal de Alburquerque (Badajoz) a escasa distancia de la localidad de La Codosera que es su lugar de residencia. El verano en Extremadura es una estación dura que pone a prueba tanto al ganado como a los ganaderos que tienen que esmerarse aún más en el cuidado de sus animales para garantizar su supervivencia y productividad.
Abel dando de comer a sus ovejas.
(c) Abel Pache Gómez.
El 14 de noviembre de 2024, se publicó en este mismo blog un artículo titulado ABEL PACHE DE VALDEBORRACHO: JOVEN PASTOR EXTREMEÑO en el que se cuenta con todo detalle la vida de Abel, un joven que ha luchado mucho para conseguir llegar a ser un importante ganadero. Animo al lector a consultar el citado artículo porque figura entre los más leídos de la etiqueta de BIOGRAFÍAS de EL CUADERNO DE SILVESTRE.
Portada del artículo.
(c) Abel Pache Gómez.
Nos centraremos aquí en describir el día a día de Abel en este calurosísimo verano de 2026 al que todavía le quedan tres semanas por delante y lo que tiempo quiera añadir pues es bien sabido que muchas veces el otoño es también verdaderamente seco y caluroso.
Abel con sus ovejas un caluroso día de verano.
(c) Abel Pache Gómez.
Abel se dedica fundamentalmente a la cría de ganado ovino de raza Merina manteniendo ejemplares de la variedad blanca y de la variedad negra, esta última en peligro de extinción, que mantiene separadas durante la época de cubrición para así mantener la pureza de ambas.
Estas ovejas son extraordinariamente rústicas y resistentes, estando especialmente adaptadas a zonas secas con temperaturas extremas.
Oveja Merina Negra con su cordero.
(c) Abel Pache Gómez.
Durante el otoño, el invierno y la primavera, siempre y cuando el régimen de lluvias y las temperaturas sean adecuados, las ovejas se mantienen mayoritariamente los recursos naturales ofrecidos por la dehesa como el pasto y las bellotas, pero en verano y debido tanto a las altas temperaturas como a la ausencia de precipitaciones, el pasto no crece y las ovejas tienen que ser suplementadas con forrajes, piensos y otros productos.
Ovejas en verano.
(c) Abel Pache Gómez.
Por suerte, Abel siembra en su finca veza avena o veza y raigrás con el objetivo de que sirvan de alimento al ganado durante el otoño si el pasto escasea y para poder segar y empacar a finales de la primavera o principios del verano, permitiendo a las ovejas aprovechar la rastrojera en los meses más secos.
Ovejas en una rastrojera.
(c) Abel Pache Gómez.
Al encontrarse en una zona donde se cultiva mucho maíz para la producción de grano, Abel acude a la parcela de un vecino para recoger la hoja y la parte alta de los tallos, lo que favorece el desarrollo de la piña o mazorca del maíz.
Abel con un haz de cañas y hozas de maíz.
(c) Abel Pache Gómez.
En momentos en los que el pasto natural escasea pero cuando las necesidades alimenticias de las ovejas no son muy altas al no estar criando a sus corderos y no estar preñadas o encontrarse en el primer periodo de la gestación, el maíz constituye un alimento perfecto para estos animales.
Las hojas y cañas del maíz pueden ser suministradas directamente en el suelo siempre y cuando este esté seco pero con una mínima cubierta de pasto seco para impedir que las ovejas ingieran mucha tierra.
Ovejas comiendo hojas de maíz.
(c) Abel Pache Gómez.
Alfalfa.
(c) Abel Pache Gómez.
Una vez segada en verde, la alfalfa se distribuye al ganado en comederas de diverso tipo para evitar que la desperdicien. Esta planta también puede dejarse secar una vez segada y empacarse y almacenarse para tiempos de escasez siendo un alimento sumamente nutritivo para el ganado como otras leguminosas.
Ovejas comiendo alfalfa.
(c) Abel Pache Gómez.
Cada vez es más frecuente el cultivo del llamado pasto de Sudán, un híbrido entre dos especies de sorgo que es capaz de crecer en zonas de clima seco y caluroso por lo que Extremadura es ideal para su siembra. Consumido directamente o segado en verde dado su rápido crecimiento, es un excelente forraje para el ganado en épocas de escasez.
Todos los recursos anteriores pueden ser producidos por Abel en su finca o bien adquirirlos en fincas vecinas, lo que supone una gran comodidad y ahorro al no tener que realizar largos desplazamientos.
Pacas o "alpacas" realizadas por Abel.
(c) Abel Pache Gómez.
A finales del mes de agosto, cuando las necesidades alimentarias de las ovejas aumentan por estar próximo el comiendo de la paridera, Abel comienza a suplementar con pienso compuesto adquirido en el mercado.
El pienso puede suministrarse de diversas formas como por ejemplo en forma de harina o de granulado, en cuyo caso se dispensa en comederos específicos para que el ganado no lo desperdicie. Este sistema es especialmente eficaz para rebaños pequeños pero tiene la desventaja de ser más incómodo y trabajoso para el ganadero.
Ovejas comiendo pienso.
(c) Abel Pache Gómez.
Es mucho más cómodo y eficaz la dispensación de pienso compuesto en forma de pastillas o tacos que son consumidos fácilmente por el ganado y que pueden repartirse directamente en el suelo. Para ello, el ganadero coge un saco sobre el hombro y va dejando caer despacio el contenido del mismo. De esta forma, todas las ovejas pueden comer cómoda y fácilmente.
Abel repartiendo el pienso a las ovejas.
(c) Abel Pache Gómez.
Los tacos o pastillas quedan esparcidos por el suelo en una larga hilera, colocándose las ovejas a ambos lados de la misma para consumirlas. Aunque las ovejas son por regla general animales dóciles, de esta forma no se producen peleas y todas comen más o menos la misma cantidad de pienso.
Ovejas comiendo el pienso.
(c) Abel Pache Gómez.
Mientras las ovejas comen tranquilas, Abel aprovecha para contarlas y comprobar que están todas y que ninguna se ha quedado en el campo. Aunque en la zona donde se encuentran estas ovejas no hay lobos (teóricamente), es importante que ninguna oveja se quede atrás por una razón que explicaremos más adelante.
Abel contando las ovejas.
(c) Abel Pache Gómez.
Hemos querido dejar para el final un recurso alimentario que Abel tiene la inmensa suerte de poder utilizar pero que hay que saber administrar adecuadamente puesto que su consumo excesivo puede ocasionar graves problemas a las ovejas: los higos.
Higos secos.
(c) Abel Pache Gómez.
La higuera es uno de los árboles cultivados desde la más remota antigüedad en zonas de clima seco y caluroso. Sus frutos, los higos, que no son verdaderamente un fruto pero utilizaremos esta palabra para que todos los lectores lo comprendan, son muy nutritivos siendo extraordinariamente ricos en azúcares. Dichos azúcares pueden fermentar en el estómago de los animales y producir alcohol ocasionando una verdadera intoxicación etílica o, lo que es lo mismo, una "borrachera".
Higuera con el suelo cubierto de higos.
(c) Abel Pache Gómez.
Por este motivo, no se debe dejar a los animales consumir libremente los higos ya que, ante la escasez de alimento, pueden consumir una cantidad excesiva y sufrir graves problemas. Ese es el motivo por el que cada atardecer durante la temporada de higos, Abel debe contar cuidadosamente a sus ovejas y acudir rápidamente a las zonas de higueras si falta alguna.
Perros recogiendo las ovejas.
(c) Abel Pache Gómez.
En los animales monogástricos o no rumiantes como los cerdos, los equinos o nosotros mismos, el consumo excesivo de higos secos puede tener efectos adversos pero no son tan graves como en los animales poligástricos o rumiantes como las ovejas, las cabras y las vacas ya que al recorrer dos veces sus diversos "estómagos", los efectos del alcohol se multiplican.
Si se da cuenta a tiempo, Abel encierra las ovejas afectadas para que no beban agua, que favorece aún más la fermentación de los higos ingeridos. Hecho esto, les obliga a beber tónica con una botella.
Cerdos comiendo higos.
(c) Abel Pache Gómez.
Generalmente, se dedican a la alimentación animal aquellos higos de variedades de escaso interés comercial o los que no pueden comercializarse por estar dañados.
Higos secos.
(c) Abel Pache Gómez.
A parte de suplementar su alimentación cuando el pasto y otros recursos escasean, es fundamental que las ovejas tengan asegurado el suministro de agua puesto que debido a las altas temperaturas y al consumo de alimento mayoritariamente seco, las ovejas beben mucho más. Muchas veces, las fincas carecen cursos permanentes de agua y también de pozos o lagunas siendo necesario llevar el agua con cisternas.
Ovejas a la sombra de una encina junto a la cisterna del agua.
(c) Abel Pache Gómez.
Cuando las ovejas están junto al lugar donde se sitúa la cisterna o cuba, Abel abre el grifo para que se llene una bañera de la que las ovejas van bebiendo.
A diferencia de las cabras que son muy exigentes en cuanto al agua a la hora de beber, las ovejas sacian su sed en cualquier sitio y circunstancia, aunque el agua esté en poco turbia, algo nada difícil teniendo en cuenta el polvo propio del verano y que se levanta del suelo con suma facilidad debido a las carreras de las ovejas.
De esta forma, Abel consigue mantener a sus ovejas durante el duro verano extremeño y que, como el mismo dice, no se le venga abajo antes de la paridera otoñal.
Oveja Merina Negra cornuda con sus corderos recién nacidos.
(c) Abel Pache Gómez.
Cuando caen las primeras lluvias, Abel suministra a las ovejas heno, lo cual sigue haciendo hasta que empiezan a caer las abundantes bellotas de las encinas aunque esto suele ocurrir bastante tarde en la zona.
Como dijimos anteriormente, Abel siembra en otoño avena y raigrás que las ovejas aprovecharán a diente cuando tenga lugar la paridera del mes de enero.
A partir del mes de marzo, con la llegada del buen tiempo, la dehesa se cubre de verdes pastos que las ovejas aprovecharán a diente hasta que comience el verano y vuelva a repetirse todo el ciclo citado.
Como vemos, Abel sabe aprovechar al máximo todos los recursos disponibles para alimentar a su ganado y mantenerlo en un estado inmejorable incluso en los momentos más críticos del año. Con una sabiduría ancestral heredada de su abuelo Francisco Pache Rivero "El Cabo Pache", unida a sus grandes conocimientos adquiridos a lo largo de los años, Abel Pache Gómez "El Tutas" es todo un ejemplo a seguir a la hora de manejar una ganadería de manera sostenible en la dehesa extremeña.
Abel con una oveja Merina Megra y sus dos corderos.
(c) Abel Pache Gómez.
DEDICATORIA Y AGRADECIMIENTO.
Como no podía ser de otra manera, este artículo va dedicado a mi buen amigo Abel Pache Gómez, lector y gran colaborador de EL CUADERNO DE SILVESTRE desde hace mucho tiempo. Decir a Abel que quiero hacer un artículo sobre tal o cual cosa, equivale a que en pocas horas o a lo sumo días, me envíe todas las fotografías e información que le pida pues siempre está dispuesto a ayudar a todo el que lo necesite.
Muchísimas gracias, amigo.
Fdo: Silvestre de la Calle García.
Técnico forestal.





























Comentarios
Publicar un comentario