LAS YEGUAS DE JOSE

Jose García Prieto es un ganadero, agricultor y maestro de la localidad abulense de Angostura de Tormes, anejo de Zapardiel de la Ribera, donde mantiene una pequeña yeguada de la que se ocupa en su tiempo libre, cuidando a sus yeguas con gran mimo desde hace muchos años. Su historia es verdaderamente interesante y digna de ser contada.

Jose y sus yeguas.
(c) Jose García Prieto.

El 10 de noviembre de 2025 se publicó en este mismo blog el artículo titulado JOSE: DE CABRERILLO A MAESTRO ENTRE YEGUAS Y MUCHO MÁS en el que se cuenta la apasionante vida de Jose desde que de niño era un cabrerillo que cuidaba las cabras de su padre y de otros vecinos del pueblo hasta el momento actual en el que compagina su oficio de maestro con la ganadería, la agricultura o su afición por los cactus. Remitimos al lector que desee conocer toda la historia a dicho artículo.

Jose y su yegua Noa.
Portada del artículo anteriormente citado.
(c) Jose García Prieto.

El caballo ha tenido una gran importancia en la Sierra de Gredos a lo largo de los siglos donde, aunque las vacas y los burros eran los principales animales de trabajo, se utilizaban como animales de carga y montura, especialmente por parte de los vaqueros trashumantes, y dedicándose las yeguas a la crianza de potros y muletos (mulos pequeños).

Caballos en la Sierra de Gredos.
(c) Jose García Prieto.

La vinculación de Jose con las yeguas, comenzó cuando a los 14 años su padre le compró en el cercano pueblo de Navalperal de Tormes una yegua a la que bautizó como Furia, a quien pocos meses después se sumaría Chispa. 

Jose y Furia.
(c) Jose García Prieto.

Para Jose, Furia fue una yegua muy especial por ser la primera que tuvo. Junto a un semental Bretón adquirido en Tornavacas (Cáceres), José llegó a tener 6 yeguas en total, pero sin lugar a dudas, Furia marcó la vida de su dueño. Parió desde los 3 hasta los 30 años, cuando ya murió de vieja, criando en ese tiempo los mejores potros de la zona.

La yeguada de Jose hace muchos años.
(c) Jose García Prieto.

Con el tiempo, Jose marchó a estudiar pero terminó regresando al pueblo y trabajando en diversas actividades hasta que finalmente pudo abrir su propia academia en Piedrahita (Ávila), donde da clase por las tardes, dedicando las mañanas al cuido de sus gallinas, del huerto y, por supuesto de sus yeguas.

El huerto de Jose.
(c) Jose García Prieto.

En 2016 Jose vivió uno de los momentos más duros de su vida al tener que sacrificar a Lluvia, la última yegua descendiente de Furia. Se puso de parto y el potro venía mal colocado. Aunque el veterinario trató de solucionar la situación, dijo que habría que hacer una cesárea a la yegua pero el único sitio donde podía hacerlo era en Ávila y no estaban de guardia por ser fin de semana.

Lluvia.
(c) Jose García Prieto.

Al perder a Lluvia, Jose compró el 16 de julio de 2016 a Luna, nacida el 25 de febrero de 2009. Se trata de una yegua de Pura Raza Española, una de las razas equinas más importantes y emblemáticas del mundo.

Luna.
(c) Jose García Prieto.

El 25 de septiembre de 2021, Luna fue madre alumbrando una preciosa potra a la que Jose bautizó como Noa. Nada más verla, Jose supo que se quedaría en casa junto a su madre.

Noa.
(c) Jose García Prieto.

Aunque para Jose todas sus yeguas son especiales y tanto Luna como Noa han sido muy importantes en estos años, siempre ha habido una espinita clavada en el corazón de Jose al no tener ya ninguna yegua descendiente de su querida Furia ya que hace dos años murió a los 29 años la última yegua descendiente de aquella y en los últimos años sólo había parido machos.

Luna (detrás) y Noa (delante)
(c) Jose García Prieto.

Curiosamente, años atrás, Jose vendió un potro que se convirtió en semental y que fue el padre de Apache, una yegua pía nacida el 7 de julio de 2023 en la sierra, donde vivió en completa libertad hasta que Jose pudo comprarla el 18 de julio de 2025.

Apache.
(c) Jose García Prieto.

La compra de Apache fue importantísima para Jose puesto que supuso la recuperación de la estirpe de Furia, siendo ahora el principal objetivo de Jose conseguir hijas de esta preciosa yegua.

Jose y Apache.
(c) Jose García Prieto.

Actualmente, Jose tiene las 3 yeguas adultas mencionadas llamadas Lluvia, Noa y Apache además de una potra nacida el 16 de abril de 2025 y que es hija de Noa.

Apache, Luna, Noa y Sía.
(c) Jose García Prieto.

Las yeguas manejadas de forma extensiva como las de Jose, suelen tener un comportamiento reproductivo similar al de los herbívoros salvajes, pariendo en primavera y entrando en celo en los días posteriores al parto, ya que la gestación de las yeguas se prolonga durante 11 meses.
Grabar o fotografiar el parto de una yegua, es sumamente complicado, ya que suelen hacerlo durante la noche.

Luna tras el parto.
(c) Jose García Prieto.

Conviene vigilar siempre a las yeguas durante la paridera y Jose se toma esto muy en serio para no tener que volver a revivir la dramática muerte de Lluvia, revisando diariamente a las yeguas cuando se acerca el momento del parto y acudiendo al lugar en el que estas se encuentren varias veces a lo largo de la noche para comprobar que todo marcha bien y ayudar a las yeguas o avisar al veterinario si fuese necesario.

Noa con su potro recién nacido durante la noche.
(c) Jose García Prieto.

Esta primavera, las tres yeguas adultas de Jose, han parido unos preciosos potrillos. El primero en venir al mundo fue Kiran, nacido el 25 de marzo de 2026, siendo hijo de Apache y muy parecido físicamente a ella. A Jose le hubiese gustado mucho que fuese una potra para haber podido criarla, pero aún así se está planteando dejar a Kiran en casa.

Apache y Kiran.
(c) Jose García Prieto.

Al no estar emparentado genéticamente con Luna, Noa y Sia, dentro de unos años Kiran podría cubrirlas y así aumentar la probabilidad de que nazcan en esta yeguada situada a la orilla del Tormes, potras que lleven la sangre de la mítica Furia para que corran y relinchen por las sierras en las que lo hizo su "abuela".

Kiran, futuro semental de la yeguada.
(c) Jose García Prieto.

A los pocos días del nacimiento de Kiran, el 5 de abril de 2026, nació Kenia, hija de Luna. Desde el primer día, Jose supo que se quedaría con esta preciosa potrilla.

Luna y Kenia.
(c) Jose García Prieto.

Finalmente, el 15 de abril de 2026, cuando faltaban apenas horas para cumplirse un año exacto del nacimiento de su hermana Sia, nació Kail, hijo de Noa. Al ser macho, será vendido a otro ganadero que se interese por él pero antes tendrán que pasar unos cuantos meses.

Noa y Kail.
(c) Jose García Prieto.

Respecto a Sia, al tener solamente un año, no parirá, ya que las yeguas realizan su primer parto entre los tres y los cuatro años, aunque en casos excepcionales algunas pueden parir con dos años, si bien esto es desaconsejable para su futuro desarrollo.

Sía.
(c) Jose García Prieto.

Como decíamos, las yeguas entran en celo a los 7-9 días después de parir por lo que el ganadero debe llevarlas una por una cuando van saliendo en celo al semental de otro criador o pedir prestado uno y dejarlo una temporada con las yeguas para que las cubra.
Al no tener semental propio, Jose pide uno prestado y que recibe el nombre de Pontones, de tres años de edad y cuyos primeros potros son precisamente Kenia y Kail.

Pontones (de color más oscuro) con las yeguas.
(c) Jose García Prieto.

El semental está permanentemente atendo a las yeguas para saber cuándo están en celo ya que estas no se dejarán cubrir si no lo están y amenazarán al semental con mordiscos y coces cada vez que se acerque demasiado a ellas o a sus potros.

Pontones cubriendo a Noa.
(c) Jose García Prieto.

Pasado un tiempo prudencial, cuando se vea que el semental no presta interés alguno a las yeguas, se devolverá este a su propietario y las yeguas seguirán su apacible vida pastando y amamantando a sus potrillos.

Yeguas con sus potros.
(c) Jose García Prieto.

Las yeguas amamantan a sus potrillos durante unos 5-6 meses e incluso más si no se quedan preñadas o si disponen de suficiente alimento para poder producir leche. Aunque los potrillos se alimentan exclusivamente de leche durante las primeras semanas, pronto empiezan a ingerir alimento sólido ya que la leche de yegua es bastante floja.

Apache amamantando a Kyran.
(c) Jose García Prieto.

Durante los primeros días y semanas de vida de los potrillos, estos se alejan poco de las yeguas y estas vigilan constantemente ante la posible presencia de depredadores como lobos o perros asilvestrados.

Luna y Kenia.
(c) Jose García Prieto.

Conforme van creciendo, los potrillos son muy juguetones como todos los animales jóvenes y pasan el día correteando entre las yeguas pero sin alejarse mucho.

Kail y Kenia.
(c) Jose García Prieto.

La mayor parte del año, las yeguas de Jose permanecen en los prados o en el campo pastando y aprovechando así los recursos naturales, algo muy importante en zonas boscosas y de montaña al mantener espacios despejados que reducen el riesgo de incendios y donde hay una gran biodiversidad botánica y zoológica.

Yeguas con sus potros pastando.
(c) Jose García Prieto.

No obstante, cuando las yeguas se encuentran en avanzado estado de gestación, amamantando a los potros o cuando el pasto escasea, su alimentación se complementa con piensos y forrajes.

Yeguas complementando su alimentación.
(c) Jose García Prieto.

Jose atiende con gran mimo a sus yeguas. Cada mañana va a visitarlas acompañado por su fiel perra Joy y tras dejarlas atendidas, revisa el gallinero y el huerto, para marchar tranquilo por la tarde a Piedrahita y dar clases en su academia.

Jose junto a Noa.
(c) Jose García Prieto.

Desde que son muy pequeños, Jose procura tocar y sobar mucho a los potros para que sean dóciles con el objetivo de que, llegado el momento, sean fáciles de domar por él o por el futuro propietario en caso de que el animal sea vendido.

Jose y Kiran.
(c) Jose García Prieto.

A MODO DE EPÍLOGO.
Como podemos ver, para Jose sus yeguas lo son todo. No las mantiene por el pequeño beneficio económico que pueda obtener de ellas con la venta de algún potro pues, de hecho y como bien saben muchos ganaderos que se encuentren en una situación similar, cuando se mantienen yeguas de esta forma, muchas veces cuesta dinero mantenerlas. Jose tiene a sus yeguas porque lo lleva en la sangre y desde que hace muchos años su padre le regaló a Furia, Jose supo que las yeguas formarían siempre parte de su vida.

Aquellas primeras yeguas...
(c) Jose García Prieto.

Hoy, es un orgullo para Jose haber podido recuperar la estirpe de Furia gracias a Apache y al pequeño Kiran, reviviendo así infinidad de recuerdos. Muchos lectores que críen yeguas u otros animales, entenderán perfectamente lo que aquí se cuenta pues para un ganadero sus animales son algo más que números.

Apache y Kyran.
(c) Jose García Prieto.

Sin embargo, quien se sentiría más orgulloso sería José García Gamo, el padre de Jose que fue el que, como hemos dicho, regaló su primera yegua, la legendaria Furia, a Jose. Gran cazador y pescador, realmente ....., se sentiría muy orgulloso de ver la gran persona en la que se ha convertido su hijo pero especialmente de ver de nuevo en casa yeguas y potros de la estirpe de Furia.
A su memoria, dedicamos este artículo que, como no podía ser de otra manera, también dedicamos a Jose por su siempre desinteresada colaboración.

José García Gamo, padre de Jose, con una trucha pescada en el río Tormes.
(c) Jose García Prieto.

Silvestre de la Calle García.
Técnico forestal.

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