UN AÑO MÁS, LOS INCENDIOS

Cada año, España sufre incendios forestales de gran virulencia y siempre se dice que ha sido el peor año de la historia ante la superficie quemada, pero las cifras se superan año tras año. Mientras escribimos esto, un terrible incendio que ya ha calcinado más de 50.000 hectáreas, asola la parte más oriental de la Sierra de Gredos, donde viven y tienen su ganado algunos de los mayores colaboradores de EL CUADERNO DE SILVESTRE.

Vacas cerca de un incendio.
(c) Miguel Alba Vegas.

En el verano de 2021 un terrible incendio calcinó más de 22.000 hectáreas en la Sierra de la Paramera (Ávila). Era el año que se había comenzado a escribir este blog y el día 26 de agosto, se publicó en él un artículo titulado HACE FALTA MÁS GANADO, frase que se repite una y otra vez ante los incendios porque, ciertamente, cuando había más ganado y el monte estaba gestionado de otra manera, los incendios tenían una magnitud muchísimo menor y su impacto era mínimo.

Cabras en Pozanco (Ávila).
(c) Miguel Alba Vegas.

Parecido fue un artículo publicado el 2 de septiembre de 2024 y titulado directamente LOS INCENDIOS  FORESTALES. Tanto en este último artículo citado como en el que mencionábamos en el párrafo anterior, hablábamos del principal motivo por el que se producen los incendios forestales y que, efectivamente, se debe a la mayor cantidad de biomasa existente en nuestros montes fundamentalmente ante la falta de herbívoros silvestres y domésticos que en otro tiempo controlaban de manera más que satisfactoria el crecimiento del matorral.

Cabras de Guadarrama en una zona de arbolado y matorral.
(c) Jonatan Rodríguez Seara.

Todos los herbívoros domésticos, en nuestras latitudes fundamentalmente vacas, equinos, ovejas y cabras, pueden cumplir la función de GANADO BOMBERO, terminología muy utilizada en nuestros días pero que no deja de ser lo que lleva haciendo miles de años el GANADO EXTENSIVO al ocupar el nicho ecológico que dejaron los herbívoros salvajes debido a cambios climáticos tras la última glaciación, a la alteración de su hábitat y a la caza por parte del hombre.

Vaca, toro y jato (ternero) de raza Tudanca.
(c) Carlos Fidel Vejo.

Sin embargo, los rebaños de cabras son los más efectivos para prevenir los incendios forestales pues, mientras las vacas, los equinos y las ovejas son especies que prefieren pastar en zonas abiertas y con hierba corta y abundante, las cabras son más dadas a ramonear y a moverse por zonas inaccesibles donde el crecimiento excesivo de la vegetación no puede controlarse de otra manera.

Rebaño de cabras en una zona de difícil acceso.
(c) Alejandro Torralvo Gutiérrez.

El 18 de julio de 2022 se publicó el artículo LA CABRA: DE DESTRUCTORA A DEFENSORA en el que nos centrábamos precisamente en la importancia histórica que han tenido los rebaños de cabras para el control de la vegetación aunque en los siglos XVIII, XIX y XX se consideró a la cabra como la mayor destructora del monte y de la vegetación prohibiendo su pastoreo en muchas zonas que fueron repobladas con pinos y otras especies arbóreas de crecimiento rápido, a menudo alóctonas o no autóctonas. El resultado, es el que estamos viendo y también el que, por desgracia, tratábamos en el artículo CABRAS Y...¿DANAS? puesto que la ausencia de cabras conlleva también el crecimiento desmesurado del arbolado en zonas de ribera.

Cabras de raza Blanca Celtibérica. alimentándose en una zona de ribera.
(c) José Bustos.

Pero si mantener ganado en nuestros montes y especialmente rebaños de cabras es la solución al problema de los incendios ¿Por qué cada año hay menos ganado en nuestros montes?
El trabajo del ganado siempre fue uno de los más duros y peor considerados pese a ser junto con el del agricultor, la base de cualquier sistema productivo. A día de hoy, y aunque las cosas han cambiado mucho, el oficio sigue siendo durísimo.

Jesús Carreras Delgado camino de la sierra con sus cabras Veratas.
(c) Silvestre de la Calle García.

A ello se unen la baja rentabilidad ante el bajo precio de los productos percibido por el ganadero y los costes de producción en constante aumento, las normativas sanitarias cada vez más severas, la excesiva burocracia, el aumento constante de ciertas especies salvajes tanto depredadoras como competidoras y/o transmisoras de enfermedades...

Saneamiento del ganado bovino.
(c) Julián García Gayo y Esperanza de la Cruz Caselles.

Esto hace que sean pocos los jóvenes que quieren seguir con el oficio de sus padres y abuelos y menos aún los que quieren seguir manteniendo ganado extensivo particularmente en zonas de montaña donde todo se complica aún más debido a la falta de accesibilidad para vehículos.
Aún así, algunos jóvenes con gran valor, siguen adelante.

Alejandro Torrralvo Gutiérrez (nacido en 1998).
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Lamentablemente, en lugar de enfocar los esfuerzos en prevenir estos terribles incendios, muchas veces nos centramos en buscar culpables cuando ya el fuego ha reducido a cenizas cientos de miles de hectáreas, arrasando espacios naturales de valor incalculable por su gran biodiversidad, áreas dedicadas al aprovechamiento forestal, ganadero y agrícola e incluso pueblos enteros.

Caballos cerca de un incendio.
(c) Miguel Alba Vegas.

Desde el cambio climático ocurrido tras la última glaciación, los incendios forestales durante el verano han sido habituales en las penínsulas del sur de Europa, ocasionándose debido a causas naturales como la caída de rayos, pero hoy en día, la inmensa mayoría de los incendios son INTENCIONADOS O PROVOCADOS por lo que los verdaderos culpables son quienes los provocan, debiendo ser severamente castigados según la legislación vigente.

Tormenta.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

No obstante, el que los incendios forestales adquieran tal magnitud no se debe únicamente al cambio climático como muchos se empeñan en decir. Influye mucho la mayor cantidad de biomasa en el monte.
Antaño, los montes estaban perfectamente gestionados y tanto en aquellos de titularidad pública como privada, se realizaban claras y clareos del arbolado, se recogían leñas muertas, se cortaban especies arbustivas de crecimiento rápido para utilizarlas como leña, se recogían hojas, helechos y otras plantas para utilizarlas como cama de los animales y obtener así estiércol...
Muchas de esas aparentemente simples operaciones que eran fundamentales para la limpieza del monte, están hoy terminantemente prohibidas por parte de la Administración.

Andrés Jiménez recogiendo hojas de roble.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Además, los ganaderos realizaban periódicamente quemas controladas siguiendo los consejos de los más mayores para evitar incendios. Dichas quemas se realizaban en otoño e invierno cuando el suelo estaba húmedo para evitar que las raíces de las plantas ardiesen y no hubiese arrastres y para que las lluvias de semanas posteriores favoreciesen el crecimiento de los pastos y la regeneración del terreno.
Hoy, parece que somos la primera generación de la historia de la humanidad para la que lo que dijeron los "viejos" no vale nada. Aprovechamos para recordar aquí que el título del primer artículo del blog fue precisamente DEL VIEJO, EL CONSEJO.

Tío Crisantos "El Zorrita".
Cabrero de 101 años de Guijo de Santa Bárbara (Cáceres).
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Por supuesto, lo fundamental para prevenir los incendios era el pastoreo del ganado debidamente organizado para no dañar el suelo en ningún momento estableciendo los ganaderos los careos más adecuados en cada momento y respetando cupos y normas según las ordenanzas de cada Concejo o Ayuntamiento, las cuales eran dictadas no por gentes de fuera sino por las autoridades locales con la colaboración de los vecinos más mayores y conocedores del terreno.

Tío Pivo.
Cabrero de 93 años en Guijo de Santa Bárbara (Cáceres).
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

En la mayoría de los casos, los montes eran Bienes Comunales, pertenecientes a los vecinos del pueblo que podían aprovecharlos de manera gratuita, o Bienes de Propios, pertenecientes a los Concejos o Ayuntamientos que podían arrendarlos a los ganaderos por módicos precios con el fin de sufragar los gastos municipales como eran el sueldo del secretario y del maestro, del médico, etc...
En uno y otro caso, los vecinos aprovechaban los recursos del monte según ordenanzas estrictas dictadas por las autoridades locales siempre con el consejo de los más mayores del lugar. Siempre en las ordenanzas había capítulos que regulaban las quemas controladas, multando severamente a quienes quemasen sin permiso.

Cabras en pastoreo.
(c) Dioni Prieto Cuarto.

Todo esto cambió a raíz de las Desamortizaciones del siglo XIX, tras las cuales muchos montes pasaron a ser propiedades privadas o del Estado, gestionándose en muchos casos de manera nefasta.
Muchos de esos terrenos fueron, como ya se dijo, repoblados con especies de crecimiento rápido argumentando que darían puestos de trabajo mientras que en otros se mantuvieron algunos rebaños de ganado hasta que terminaron destinándose a otras actividades sin prestar atención alguna a la gestión forestal adecuada.

Ciervo en un área de denso matorrral.
(c) Miguel Alba Vegas.

Ya en el siglo XX con el éxodo rural y el progresivo abandono del monte, la situación se volvió insostenible y muchos terrenos se convirtieron en impenetrables bosques y matorrales ante la falta de herbívoros para controlar la vegetación. Esto ha seguido empeorando en el siglo actual.
En las últimas décadas, se ha fomentado la intensificación productiva del sector agropecuario sin favorecer la ganadería extensiva que es la mejor solución para prevenir los incendios.
Es ahora cuando nos estamos dando cuenta de esto pero como ya no hay ganado que proteger porque entre unos y otros se lo han cargado, como ya hemos dicho, hay quien piensa que la solución es liberar en el monte bisontes y otras especies salvajes aunque cueste miles de millones de euros.

Bisonte europeo.
Aún no se sabe si realmente esta especie habitó en la península Ibérica.
(c) Silvestre de la Calle García.

A muchos se les llena la boca proponiendo soluciones, a veces un poco absurdas, cuando lo más fácil es volver la vista atrás y recordar lo que hacían nuestros ABUELOS para evitar que nos veamos como ahora nos vemos...

Incendio forestal.
(c) Miguel Alba Vegas.

Pero ¡OJO! porque la solución no está en únicamente en manos de la Administración y de los políticos porque entonces...., apañados vamos.
La solución está en nuestra mano, mejor dicho EN NUESTRA BOCA.
Ya lo decíamos el año pasado en el artículo titulado ¿LECHE PARA APAGAR LOS INCENDIOS? pero volvemos a incidir en este aspecto porque es más importante de lo que parece. 

Vaca Pasiega y leche ecológica.
(c) Ganadería Áurea y Juan Quintial y Amaya Mazo.

Como consumidores podemos contribuir grandemente a la prevención de incendios consumiendo alimentos con carne, leche, productos lácteos, huevos, miel...procedentes de ganado extensivo mantenido en zonas abiertas y que por lo tanto contribuye a la limpieza del monte. Esto puede suponernos un pequeño gasto extra en nuestra cesta de la compra pero a la larga, eso compensa más que tener que ver cómo terribles incendios asolan año tras año nuestros montes.

Apagando incendios.
(c) Carlos Fidel Vejo.

NOTA FINAL DEL AUTOR
Desde EL CUADERNO DE SILVESTRE quiero mostrar todo mi apoyo a las personas afectadas por los incendios que asolan España y muy especialmente a los afectados por el incendio de Burgohondo que afecta a los valles del Alberhe y del Tiétar porque, como dije al comienzo, algunos de los principales colaboradores del blog, son originarios, viven o tienen su ganado en esa zona o en sus proximidades.
¡Ánimo a todos!

Vaca Blanca Cacereña en las Navas del Marqués (Ávila).
(c) David Bernaldo de Quirós Pablo.

Fdo: Silvestre de la Calle García.
Técnico forestal.

Comentarios

ENTRADAS MÁS LEÍDAS