QUE SAN ANTONIO LAS CUIDE
La festividad de San Antonio de Padua se celebra el 13 de junio. Se tiene gran devoción a este Santo en muchos pueblos de España, especialmente en aquellos donde la ganadería es una actividad económica de gran arraigo e importancia ya que San Antonio es considerado el patrón del ganado y de los ganaderos.
Cabras del Asón custodiadas por un mastín en una pradera.
(c) Alicia Revuelta Cano.
La frase que sirve de título a este artículo, era dicha siempre por Josefa Ortiz, natural de la pequeña localidad de Valcaba, perteneciente al municipio de Soba, al oriente de Cantabria.
Nos cuenta Gaspar Guas Fernández, nieto de Josefa, que su abuela siempre decía esta frase cuando se soltaban las cabras, ovejas y vacas al monte para que San Antonio las protegiese de todo peligro y especialmente del ataque de los lobos.
Numerosos han sido los artículos dedicados a San Antonio y la protección del ganado en este blog, animando al lector que lo desee a consultar dichos artículos:
- EL PROTECTOR DEL GANADO. (13 de junio de 2022)
- SAN ANTONIO "EL CARRETERO". (13 de junio de 2023)
- EL LOBO Y LOS GANADEROS. (11 de junio de 2024)
- SAN ANTONIO DE PADUA EN GUIJO DE SANTA BÁRBARA. (14 de junio de 2025)
Isabel López Arrabé con su yunta junto a la Ermita de San Antonio.
Navarredonda-Barajas (Ávila).
(c) Juan Manuel Yuste Apausa.
Pero ¿De dónde proviene esa relación de San Antonio con la protección del ganado y especialmente ante el ataque de los lobos?
San Antonio de Padua, presbítero y doctor de la Iglesia, nació en Lisboa (Portugal) en 1195 y falleció en Padua (Italia) en 1231. Primero fue canónigo regular y posteriormente ingresó en la recién fundada Orden de los Hermanos Menores (Franciscanos) para propagar la fe entre los pueblos de África, pero se dedicó a predicar en Italia y Francia.
Posiblemente, los ganaderos ibéricos vieron a San Antonio de Padua como un protector contra el lobo por asociación del milagro obrado por su compañero San Francisco de Asís al conseguir que un temible lobo que atemorizaba a los morados de Gubbio (Italia) fuese amansado por este gran Santo que lo llamó hermano lobo y lo invitó a dejar de atacar a la gente.
Durante siglos los ganaderos de muchos pueblos de España rezaron el responso a San Antonio cuando se les perdía algún animal o cuando se dejaba al ganado suelto en el monte, especialmente donde los lobos abundaban. Era frecuente que el responso no fuese rezado por cualquier persona sino por aquellas, generalmente mujeres, que tenían un don especial según los vecinos.
San Antonio.
Logrosán (Cáceres).
Ponemos a continuación el Responso tal y como nos lo dictó una persona de Aldeanueva del Camino (Cáceres) hace algún tiempo.
El mar sosiega su ira,
rendímense encarcelados,
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.
Si buscas milagros, mira,
muerte y error desterrados,
miseria y demonio huidos,
leprosos y enfermos sanos.
El mar sosiega su ira...
El peligro se retira,
los pobres van remediados,
cuéntenlo los socorridos,
díganlo los paduanos.
El mar sosiega su ira...
Gloria al Padre, Gloria al Hijo,
Gloria al Espíritu Santo,
Dios uno y trino por siglos,
infinito sea alabado.
El mar sosiega su ira...
Ruega a Cristo por nosotros,
Antonio divino y santo,
para que dignos así,
de tus promesas seamos.
Pero centrémonos en la protección del ganado por parte de San Antonio de Padua y volvamos al Valle de Soba donde vivió Josefa Ortiz. Junto con el resto de valles orientales de Cantabria, Soba era el área de origen y distribución original de la Cabra del Asón, raza aún no reconocida oficialmente pero que cuenta con una Asociación de Criadores (ASCCASÓN) que está realizando grandes esfuerzos para lograr que la raza sea reconocida, conservada y fomentada.
Cabra del Asón.
(c) Sergio Arriola Gómez.
Agrupa esta raza animales de perfil recto o ligeramente convexo, especialmente en el caso de los machos, de gran formato y proporciones alargadas, dando la imagen de animales fuertes y recios pero muy armónicos. Ambos sexos tienen cuernos en de tipo aegagrus o en forma de arco, de sección elíptica con el borde anterior o quilla muy marcado. La coloración es oscura, existiendo tres capas básicas conocidas como mora (completamente negra), corza (negra con degradaciones rojizas en la cabeza y las patas pero con la tripa negra) y lobata (negra con escasas degradaciones en la cabeza y las patas, con una línea negra en la parte anterior de las patas delanteras, una mancha roja en la garganta y la tripa roja).
Cabra mora.
(c) Gorka Fernández Fernández.
Aunque de aptitud eminentemente cárnica, en el pasado era ordeñada para cubrir las necesidades familiares o para alimentar a las jatas (terneras) y así aprovechar toda la leche de las madres.
Siempre fue explotada en régimen extensivo en rebaños de tamaño variable pero generalmente de pequeño tamaño.
Pequeño rebaño de Ladislao Cano Martínez.
La Alcomba, Ruesga (Cantabria).
(c) Alicia Revuelta Cano.
Durante el invierno, las cabras pastaban en las zonas bajas cerca de los núcleos de población e incluso en los propios prados con las vacas pero en primavera eran trasladadas a zonas altas donde ocupaban laderas y roquedos (peñas) prácticamente inaccesibles para las vacas y las ovejas. Las cabras permanecían todo el tiempo sueltas, siendo recogidas en el otoño para regresar a las zonas bajas.
Cabras en una zona rocosa.
Ogarrio, Ruesga (Cantabria).
(c) Alejandro López García.
Precisamente por San Antonio (13 de junio), prácticamente todas las cabras se encontraban ya en las peñas y de ahí viene el dicho popular que Josefa Ortiz y tantas y tantas ganaderas del oriente de Cantabria decían, no solo para las cabras, sino también para otras especies ganaderas, ya que durante su estancia veraniega en las zonas altas, las cabras podían ser víctimas del lobo.
Cabras del Asón.
(c) Fermín Gómez Pérez.
Con el paso del tiempo, el lobo desapareció de la zona debido a la alteración de su hábitat por la expansión urbanística y las repoblaciones forestales, el aumento de la cabaña ganadera, la desaparición de sus presas naturales y la caza.
Esto permitió a los ganaderos y especialmente a los criadores de cabras, llevar una vida más tranquila pudiendo, entre otras cosas, de disfrutar de más tiempo con la familia.
Cabras en una pradera.
(c) Gaspar Guas Fernández.
Tras décadas en las que las poblaciones de lobo ibérico estuvieron localizadas fundamentalmente en el cuadrante noroccidental de la península Ibérica, estos carnívoros comenzaron a extenderse hacia el sur y el este gracias al progresivo abandono del medio rural que transformó en bosques y matorrales zonas que siempre fueron pastizales ocupados por el ganado y donde el ganado menudo, ovejas y sobre todo cabras, controlaba el crecimiento excesivo del matorral impidiendo que los lobos pudieran esconderse.
Cabras pastando.
Entrambasaguas (Cantabria).
(c) José Ortiz Pérez.
La ganadería en general y la caprina en particular atraviesan una de las peores crisis de su historia ante la falta de rentabilidad de las explotaciones motivada por el bajo precio de los productos y los elevados costes de producción, las normativas sanitarias, las excesivas trabas burocráticas, la ausencia de relevo generacional y, por si fuera poco, el aumento de las poblaciones de depredadores como lobos, osos...
Lobo.
(c) Leticia Pato Martín.
"No podemos más. Muchos ganaderos están vendiendo sus cabras y dejando de criar cabritas porque ya no quieren soltar las cabras al monte y subirlas a la peña porque no saben si las recogerán.
La mayoría tenemos pequeños rebaños de cabras que mantenemos por afición, por conservar la raza o porque son heredados de nuestros antepasados. No buscamos un beneficio económico pero tampoco podemos soportar las continuas pérdidas que tenemos.
El aumento de la población de lobos nos ha obligado a cambiar nuestras costumbres y mantener a las cabras toda el año en zonas bajas porque si se las sube a la peña, hay que tener con ellas varios mastines y es un coste que no todos los ganaderos se pueden permitir.
Rebaño de cabras.
(c) Gaspar Guas Fernández.
En las zonas bajas, las cabras pastan durante el día y son encerradas en las cuadras por las noches donde se les ayuda con algo de pienso. Esto no es bueno para las cabras porque necesitan la hierba fina que crece entre las peñas para engordar tras haber criado a los cabritos. De lo contrario, las cabras sufren mucho y se reduce su calidad de vida y su producción futura.
Ahora mismo, mis cabras están flacas y con mal pelo y eso da mucha tristeza. Si esto sigue así, la Cabra del Asón desaparecerá en poco tiempo. Sólo nos que decir lo que decía mi abuela: que San Antonio las cuide."
Cabras del Asón.
(c) Gaspar Guas Fernández.
El testimonio de Gaspar Guas Fernández podría ser el de cualquier ganadero de Cantabria donde lo mismo da invierno que verano, día que noche, pues el lobo ataca con la misma frecuencia desde las zonas montañosas del interior hasta los pueblos costeros. Siente predilección por la carne de potro, que es tierna, jugosa y dulce, pero también ataca a los terneros, las cabras y las ovejas. Las recias vacas autóctonas del norte y noroeste peninsular lucharon durante miles de años con los lobos y aún son capaces de plantarle cara aunque a veces también son víctimas del cánido.
Vacas Tudancas.
(c) Diego Ceballos San Miguel.
Son muchos, en su mayoría personas totalmente alejadas del sector ganadero, las que proponen soluciones para evitar los ataques del lobo como mantener muchos mastines, que el ganadero esté permanentemente en el monte (día y noche) con el ganado o la reclusión nocturna del ganado.
Carla Vejo con sus Tudancas y un mastín.
(c) Carlos Fidel Vejo.
Pero quienes entienden de ganadería, saben que mantener uno o varios mastines, además de ser costoso, no siempre es efectivo.
Respecto a la permanencia constante del ganadero junto a los animales como se hacía en ocasiones en otros tiempos, supondría mantenerlo alejado de sus familias y el traslado de la familia durante meses a los lugares de pastoreo con el ganado, supondría alejar especialmente a los niños de la sociedad con los problemas que ello conlleva y que no es necesario reflejar aquí.
La reclusión nocturna en naves o cuadras es impensable por encontrarse estas a gran distancia de las zonas de pasto de verano y encerrar al ganado en cercados al aire libre en el monte, sería ofrecérselo al lobo en bandeja.
Vacas Limusinas en el monte.
(c) Diego Ceballos San Miguel.
Entonces ¿Sólo pueden limitarse los ganaderos cántabros a rezar y decir que san Antonio las cuide? Pues aunque la fe mueve montañas y San Antonio de Padua intercederá para mantener al lobo lejos, lo que hay que pedir a este gran Santo franciscano es que abra los ojos y los oídos y dirija la mano de quienes tienen la responsabilidad de ver lo que está ocurriendo realmente en el campo de Cantabria, de escuchar a los ganaderos y de dictar y firmar leyes justas.
El control poblacional y la reubicación del lobo, el pago riguroso y rápido de indemnizaciones, etc... son las medidas que deben tomarse cuanto antes.
Hablamos de Cantabria por haber escogido como título ese dicho de una vieja ganadera cántabra pero todo lo dicho puede hacerse extensible a Asturias, Galicia, Castilla y León, Euskadi, La Rioja...y hasta Extremadura donde, pese a las dotes proféticas de algunas personas, el lobo ha llegado para quedarse y ya es habitual su presencia en las estribaciones occidentales de la Sierra de Gredos.
Vacas en Guijo de Santa Bárbara (Cáceres).
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Esperanza, su marido esposo Julián (dcha.) y sus hijos David y Javier.
Procesión de San Antonio.
Pascualcobo (Ávila).
(c) Familia García Caselles.
Esperemos que quienes tienen la capacidad de solucionar estos problemas con la ayuda de San Antonio Consigan proteger al ganado y a los ganaderos porque ya se sabe que la ganadería y la agricultura son la base de la sociedad. Necesitamos alimentos producidos cerca de nuestra casa y no traídos de lugares lejanos.
Que quienes tienen por tengan todo esto en cuenta y no se limiten a mirar para otro lado diciendo en tono de burla ¡QUE SAN ANTONIO LAS CUIDE!
En Guijo de Santa Bárbara (Cáceres), suele decirse con gran frecuencia que la gente no se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena, por ser la abogada contra las tormentas. Ahora, no se oye tronar pero empieza a resonar el aullido de los lobos y más nos vale a los guijeños acudir a la iglesia y pedir a Santo Antonio que proteja al ganado de nuestro pueblo.
Cada año se celebra la fiesta de San Antonio el 13 de junio con la bendición y reparto de panes, el canto del Milagro de los Pajaritos... pero san Antonio no se guarda en un cajón al terminar la fiesta, sino que permanece en su pequeño altar en la sacristía para que vecinos y sobre todo ganaderos se acuerden de él y acudan a rezarlo diciéndole..."SAN ANTONIO BENDITO, CUIDA DE NUESTRO GANADITO."
Este artículo va dedicado a todos los ganaderos pero especialmente a Gaspar Guas Fernández, su esposa Alicia Revuelta Cano y sus hijos Diego y Gasparín Guas Revuelta. Gaspar y Ali son un matrimonio de jóvenes cabreros que residen en la localidad cántabra de Ramales de la Victoria y que sienten un verdadero amor por sus cabras, luchando para conservar la Cabra del Asón. Ojalá que sus hijos puedan algún día seguir adelante con el sueño de sus padres.
Fdo: Silvestre de la Calle García.
Técnico forestal.

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