VAQUEROS EN TIERRA DE LOBOS.
El lobo es uno de los animales más emblemáticos de la fauna ibérica siendo un gran cazador excepcional y oportunista entre cuyas presas figuran las vacas domésticas, lo cual genera grandes conflictos al ser la cría de estos animales la base de la economía de cientos de familias en las zonas habitadas por los lobos.
Animo a todos los lectores a leer pacientemente y hasta el final este artículo, pues sé bien que es un tema que crea controversias.
Carla Vejo, vaquera en tierra de lobos.
(c) Carlos Fidel Vejo.
Los lobos son depredadores especializados en la caza de mamíferos de tamaño medio-grande siguiendo una estrategia verdaderamente compleja y que nos llevaría mucho espacio explicar. En resumidas cuentas, diremos que los lobos cazan en manadas que persiguen durante largas distancia, gracias a que son corredores de fondo capaces de mantener velocidades sostenidas durante horas, a las manadas de herbívoros hasta que algún individuo, que suele ser un ejemplar joven, enfermo o muy viejo, comete un error y se separa del resto, momento que aprovechan para derribarlo y matarlo.
Si es un animal pequeño, trataran de morderlo inmediatamente en el cuello mientras que si es un animal grande, empezarán atacando por los cuartos traseros hasta debilitarlo y poder así dar el mordisco final en el cuello, lo cual a veces no es necesario puesto que el animal muere por la pérdida de sangre.
Vaca y ternero.
(c) David Bernaldo de Quirós Pablo.
Se suele argumentar que los lobos atacan al ganado sólo cuando no hay herbívoros salvajes disponibles en un territorio, ya que son sus presas naturales, pero lo cierto es que los lobos, como cualquier depredador y más teniendo en cuenta la forma de cazar esbozada en el párrafo anterior, siguen la ley del mínimo esfuerzo y el máximo beneficio, buscando las presas más fáciles y menos peligrosas para cazarlas y que al mismo tiempo les aporten mayor cantidad de alimento.
Podríamos pensar que los lobos no atacan a los bovinos domésticos por ser animales de gran tamaño y peso, dotados en muchas ocasiones de grandes cuernos que los convierten en poderosos adversarios, pero el lobo evolución enfrentándose a presas como el uro, bovino salvaje extinguido en 1627 y que habitó gran parte de Europa, Asia y el norte de África. Se trataba de un animal enorme con hembras que medían entre 150 y 170 cm de alzada y 500 kilogramos de peso y machos mucho más grandes que podían superar la tonelada.
Los bovinos domésticos son presas comunes del lobo en aquellas zonas donde ambas especies coinciden. El lobo procura atacar presas más pequeñas pero al cazar en manada, puede abatir sin problema animales mucho más grandes que él.
Además, en muchos casos, los lobos atacan fundamentalmente a terneros y ejemplares jóvenes si bien pueden atacar con facilidad a adultos debilitados por cualquier circunstancia.
Las vacas tienen eficaces mecanismos de defensa ante el lobo pero sólo los mantienen en aquellas zonas donde han convivido ambas especies a lo largo de los siglos y los milenios. Así, cuando las vacas pastan en zonas abiertas durante la época de cría, forman círculos defensivos manteniendo a los terneros en el centro y colocando las cabezas hacia afuera para tratar de repeler sus cuernos el ataque de los lobos, los cuales saben que una embestida de una vaca puede ser letal. Esta estrategia, común en numerosos bóvidos salvajes, no siempre funciona y si algún ejemplar comete un error, puede terminar siendo presa de los lobos.
Vaqueros que convivieron con el lobo durante décadas, nos han confirmado personalmente este y otros mecanismos de defensa utilizados por las vacas frente a los ataques de estos cánidos.. Es el caso de Antonio Leandro de la Calle Jiménez (1924-2022), quien en su localidad natal de Guijo de Santa Bárbara (Cáceres), fue vaquero durante décadas, conviviendo durante su infancia y juventud con los lobos que atacaban con gran frecuencia al ganado mayor, tanto a vacas como a equinos sin olvidar nos numerosos ataques al ganado menor.
"Aquí había muchos lobos y mataban mucho ganado. En verano, las vacas estaban sueltas en la sierra y los chotos subían con ellas porque entonces no se vendían hasta la Feria de Octubre del Barco de Ávila o hasta la de San Andrés de Navalmoral. Mataban muchos chotos y hasta novillas. Las vacas hacían un corro y dejaban a los chotos en el medio y así los defendían pero si estaba una vaca sola, los lobos se las ingeniaban para engañarla unos y matar al choto otros.
Vacas en la Sierra de Jaranda.
En estos mismos parajes estuvieron las vacas de Antonio Leadro.
Guijo de Santa Bárbara (Cáceres)
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
De día no se los veía, pero por la noche, como sabían que se quedaban las vacas solas, aprovechaban. Muchos vaqueros se subían a dormir o tenían criados para que estuvieran con las vacas, pero otras veces se quedaban solas. Como las vacas eran listas, se iban a dormir cerca de las chozas de los cabreros porque sabían que si aparecían los lobos entre la noche, los perros de los cabreros los barruntaban y empezaban a ladrar. Entonces, los cabreros salían dando voces y los lobos se iban.
Pero muchas veces daba igual. Ibas por la mañana y te encontrabas algún choto o alguna novilla muerta. Con las vacas grandes no se atrevían pero a veces las asustaban y si echaban a correr, como esta sierra es muy mala, se caían por algún mal sitio y se mataban. A veces te encontrabas al animal vivo pero era difícil que se le curaran las heridas y muchas veces había que matarlo y aprovechar la carne que se pudiera para hacer tasajos.
Luego ya los lobos desaparecieron porque se los envenenaba mucho y ya las vacas se podían estar solas. Si no hubiera sido por eso, aquí habrían desaparecido las vacas y todo el ganado."
En las zonas loberas, los propios ganaderos fomentaron la cría de mastines de colores claros para que el ganado asociase ese color con la defensa de forma que la presencia de perros de color oscuro llegaba a alertar a las vacas pensando que se trata de lobos.
Sin embargo, donde el lobo desapareció durante décadas, las vacas perdieron paulatinamente el miedo ante los perros y otros depredadores aunque algunas razas rústicas conservaban un temperamento recio y un carácter maternal tan fuerte que las hace recelar ante cualquier posible amenaza, defendiendo a las crías hasta el final.
El lobo Ibérico habitó durante milenios en la mayor parte de la península Ibérica. Los vaqueros y el resto de los ganaderos controlaban sus poblaciones mediante la caza. Durante siglos, se utilizaron trampas como los corrales de lobos, a los que el lobo era atraído con un cebo vivo además de con métodos menos selectivos como el uso de lazos, cepos y trampas diversas.
Con el paso del tiempo, se generalizaron las batidas y monterías utilizando armas de fuego pero ni estas ni los primitivos métodos tradicionales, conseguían reducir significativamente la población de lobos que no se vio diezmada hasta el uso de potentes venenos como la estricnina utilizada intensamente en los siglos XIX y XX llegando a situar al lobo al borde de la extinción, quedando acantonado en las zonas más agrestes del noroeste de la península Ibérica las cuales, paradójicamente, eran el refugio de un mayor número de razas bovinas autóctonas que lograron defenderse del lobo porque lo conocían a la perfección.
En la segunda mitad del siglo XX, el ganado vacuno aumentó exponencialmente en España en detrimento de los rebaños de ovejas y cabras. Primero, la actividad ganadera se centró en la cría de ganado vacuno de aptitud lechera explotado en régimen intensivo o semiextensivo pero poco a poco fue generalizándose la cría de ganado bovino de aptitud cárnica en régimen extensivo.
Estos cambios fueron debidos a cuestiones relacionadas con la política agraria y económica y sobre todo a la despoblación del medio rural que provocó la falta de mano de obra especializada en el cuidado de ganado. El vacuno de carne, al necesitar menos cuidados, podía ser atendido con mayor facilidad y permanecer libre en el campo con vigilancia periódica gracias a la utilización de alambradas y a la ausencia de lobos.
El lobo ibérico era considerado una especie cinegética al norte del río Duero, lo que permitía controlar sus poblaciones y reducir al mínimo los conflictos con los vaqueros y otros ganaderos pero ante las presiones de diversos Organismos, poco conocedores de la realidad del medio rural, se prohibió la caza del lobo, lo que favoreció su expansión hacia el sur y el este de la península Ibérica, ocasionando cada vez más conflictos con los ganaderos.
Tras décadas confinado en el norte de Portugal, Galicia, Asturias y el noroeste de Castilla y León, siendo especialmente abundante en la zamorana Sierra de la Culebra, el lobo comenzó a extenderse hacia el este y hacia el sur poblando ya la mayor parte de Castilla y León, Cantabria, el norte de Extremadura y Castilla-La Mancha, Madrid, la Rioja...
En el Sistema Central existen ya poblaciones totalmente establecidas y que ocasionan no pocos ataques al ganado vacuno en una zona donde estos animales son el pilar más sólido de la economía de muchas familias.
ROBERTO GARCÍA CARREÑO es vaquero en la localidad de El Espinar (Segovia) donde, además de trabajar en una prestigiosa ganadería dedicada a la cría de ganado bovino selecto de raza Charolesa, posee su propio ganado de las razas Avileña-Negra Ibérica y Berrenda en Negro.
Los ataques en esta zona, son continuos. La semana pasada sin ir más lejos, tuve un ataque. La ternera está viva aún. Se le ha caído un trozo de carne pero está bien lista. El frío es bueno para las heridas. Una herida así en verano. La pinché la dejé con la madre y tengo hecho el parte a los guardas.
A mí me da igual decir lo que está pasando porque no hay nada que tapar. Es justamente al contrario. La gente tiene que verlo y que se de cuenta de lo que hay porque mucha gente lo ve pero no lo quiere ver. También es cierto que hay ganaderos que tapan mucho el tema del lobo, pero lo cierto es que es un gran problema.
DAVID BERNALDO DE QUIRÓS PABLO es vaquero en Las Navas del Marqués (Ávila), aunque en invierno trashuma con una parte de su ganado a Extremadura. Mantiene vacas de raza Avileña-Negra Ibérica, tanto de la variedad negra como de la bociblanca, vacas de raza Blanca Cacereña que se encuentran en gravísimo peligro de extinción y vacas Barrosas, que no deben confundirse con la raza portuguesa del mismo nombre sino que son el fruto del cruzamiento entre la Avileña y la Blanca Cacereña.
El problema del lobo afecta a toda la comarca de Pinares y no solo a Las Navas. Todos los pueblos de alrededor están igual y es importante dar visibilidad al problema.
Tengo fotos y algún vídeo que las redes sociales posiblemente censuren. Ojalá no tuviera que hacer fotos ni vídeos y, de hecho, la mayoría de las veces ni los hago. Es preferible encontrarse a un animal muerto a encontrarlo como aparece en estos vídeos.
Vídeos grabados por David.
Advertimos al lector de la dureza de las imágenes.
(c) David Bernaldo de Quirós Pablo.
Tengo las vacas separadas en lotes diferentes en función de las razas. Las de cruce, digamos las barrosas, están ahora con las negras. El último ternero que me mataron los lobos, era de una de ellas.
Las Blancas las dejo en verano siempre en un prado para tenerlas más controladas y por el tema de que con las negras hacen mala combinación. Digamos que las negras tienen un carácter más fuerte y no las dejan comer.
Pero ¡ojo! están en zona de lobos igualmente. Lo que pasa es que son muy celosas con las crías y al estar en sitio cerrado cero que el lobo lo tiene más difícil, aunque nunca podemos cantar victoria.
Pero sí, por decirlo de alguna manera, a las Blancas las tengo con un poco más de cuidado.
Las bociblancas y las negras, nada. Esas ya sálvese quien pueda. Están en pastos comunales unas al norte del pueblo y otras al sur pero entre lobos y con riesgo todas ellas.
Tengo comprobado que estas razas autóctonas se defienden muy bien, pero el lobo busca las vueltas y te la prepara en cuanto puede, siendo blancas, negras, barrosas, limusinas o como sean.
El lobo tiene algún instinto o algo que nosotros no conocemos porque yo veo cosas que parecen increíbles. Cómo puede tener el acierto de atacar en el momento justo y en el sitio justo. Hay que reconocer que es un bicho muy muy listo o muy adaptado al entorno.
Algunas veces alucino con la habilidad para presentarse en un sitio en el momento justo habiendo tantísimo terreno. Pilla a la vaca de parto, a la vaca que se queda sola con el ternero y este se despista....
Tiene algún instinto muy afinado.
El lobo es un perro muy superior con todos los sentidos super afinados. Es mucho más astuto, inteligente y fuerte físicamente que cualquier perro y es sobre todo oportunista. Evita enfrentarse a una vaca pero tiene la habilidad de esperar y quitarla el ternero en el momento preciso."
JUAN MANUEL YUSTE APAUSA es vaquero en la localidad abulense de Barajas, junto a Navarredonda de Gredos y en el corazón de la Sierra de Gredos donde mantiene excelentes ejemplares de raza Avileña-Negra Ibérica de las variedades Negra, Beciblanca o Bociblanca y Bardina.
Juan Manuel Yuste y su esposa Isabel López con una yunta de vacas.
(c) Silvestre de la Calle García.
"Lo del lobo ya es inaguantable. Aquí hay ataques todos los días. Hace unos años, cuando había un ataque, era noticia pero ya se ha convertido en algo tan habitual que la gente ni lo dice. Se ven lobos a plena luz del día con toda normalidad. Por la zona del Parador hay 5 y aquí por encima de Barajas se los ve muchas veces.
Este año, muchos ganaderos se han tenido que ir de los agostaderos mucho antes de la cuenta porque todos los días los lobos les mataban algún ternero. Aunque en Extremadura no había comida, era preferible llevarse las vacas y echarlas allí de comer que dejarlas aquí porque con el dinero que se pierde aquí si se comen un ternero los lobos, hay para echar de comer a las vacas unos pocos de días en Extremadura.
Al llevarse casi todo el ganado y no haber terneros, los lobos han empezado a atacar a las novillas y hasta a las yeguas que han quedado. Prefieren matar terneros porque son más fáciles de cazar pero si tienen hambre, matan cualquier cosa.
Ya te levantas por la mañana y cuando vas a los prados, vas pensando en lo que te puedes encontrar. A mí hace poco me mataron un ternero de un mes y medio totalmente sano. La vaca bramaba en el prado pero allí no había ni rastro del ternero, porque le arrastran y se le comen lejos de allí y entonces es imposible encontrarlo.
Muchas veces ni aviso a los guardas porque si no encuentras restos, no te certifican el ataque y si vienen a verlo, muchas veces dicen que no se puede demostrar que el ternero lo hayan matado los lobos y que se puede haber muerto por cualquier cosa y los lobos no han hecho más que comer de él. Con un ternero que esté tocado por cualquier cosa, puede pasar pero decirle a un vaquero que un ternero sano se ha muerto y que los lobos sólo han comido de él...
Si certifican que ha sido un ataque del lobo, tienes que hacer muchísimos papeles para que te paguen y tienes que revisarlos bien porque si cometes el más mínimo error y pones algo mal, te lo rechazan. Y cuando te lo pagan, que no suele ser pronto, te pagan según el valor que tenían los terneros hace años. Parece que ahora lo van a subir porque los terneros valen hoy el doble que hace dos años."
FRANCISCO MORENO BLANCO es también vaquero en la Sierra de Gredos, concretamente en la localidad de Navalperal de Tormes, a orillas del río que le da nombre.
"Uno de los mayores problemas que tenemos ahora es que hay algunos guardas en contra de que nos paguen y no nos dan paso a los ataques porque ante un ternero muerto dicen que:
El lobo comió de él pero no se puede ver si lo mató.
En casos como el de la siguiente fotografía está más que claro que es un ataque de lobo.
En la paridera del año pasado, los lobos me mataron 9 terneros y sólo se dio paso a 2 ataques.
A mi parecer, es importantísimo el control del lobo como hacían antes de la nueva ley de Bienestar Animal, la cual los blindó y les protegió todavía más, prohibiendo los permisos de control que tenían los celadores antes y que usaban cuando había daños en la ganadería.
Para colmo, tampoco se pueden tocar los cruzados que hay, que son mucho más agresivos y dañinos.
Esto así, va mal."
Detalle de la cabeza del ternero anterior.
(c) Francisco Moreno Blanco.
En su expansión hacia el este de la península Ibérica, el lobo ha llegado a La Rioja
ENRIQUE SERRANO DÍEZ es vaquero en la localidad riojana de Anguiano donde mantiene junto a sus vacas de aptitud cárnica un gran número de yeguas, también de carne. Terneros y potros son víctimas habituales de los lobos.
Enrique con sus vacas.
(c) Enrique Serrano Díez.
Lucha por dignificar, mejorar y rentabilizar el sector ganadero riojano, considerando que el tema del lobo es uno de los mayores problemas para los ganaderos.
Opina que el lobo debe existir pero que debe ser controlado y que se debe indemnizar a los ganaderos por las pérdidas sufridas por los ataques de este animal.
Ternero atacado por los lobos.
(c) Enrique Serrano Díez.
Vistos ya los testimonios de varios vaqueros que mantienen su ganado en el área de expansión del lobo, además de leer el testimonio de un viejo ganadero que ya nos dejó, podemos sacar diferentes conclusiones sobre el lobo y las vacas.
La creciente población de lobos se está convirtiendo en un grave problema para los vaqueros, tanto en el área ocupada ininterrumpidamente a lo largo de los siglos por la especie como en el área de expansión.
Vacas Avileñas Bardinas en el Sistema Central.
(c) Juan Manuel Yuste Apausa.
Durante décadas, los precios de los terneros se han mantenido prácticamente estables mientras que los costes de producción y la vida en general no han parado de subir. Esta tendencia ha cambiado en tiempos recientes pero el remedio posiblemente haya llegado demasiado tarde.
Terneros en un cebadero.
(c) Silvestre de la Calle García.
Tradicionalmente, en la mayor parte de España, los vaqueros no podían mantener un elevado número de vacas ya que era imposible complementar su alimentación en invierno a no ser que pudiera trashumarse con ellas. Aún así, los vaqueros tenían que estar día y noche vigilando a las vacas para evitar el ataque de los lobos a los terneros.
Vaquero con las vacas.
(c) David Mahíllo González.
Donde no era posible trashumar, las vacas eran encerradas durante la noche o estabuladas en invierno en corrales, cuadras y edificaciones diversas. De esta forma, se podían alimentar convenientemente y los terneros podían crecer seguros sin miedo a que fuesen atacados por los lobos.
Todo esto fue cambiando para conseguir que las explotaciones fuesen más rentables. En las zonas loberas, muchos ganaderos construyeron naves modernas para estabular al ganado pero esto no siempre es posible, especialmente en la mitad sur del país donde el latifundio hace que muchas veces los ganaderos no posean tierras propias y pasten en terrenos municipales (antiguos comunales) o alquilados donde la construcción de naves no es posible. Además, el número medio de vacas reproductoras por explotación ha pasado de 5-10 vacas hace unas décadas a varias decenas o centenares en la actualidad.
Vacas Avileñas.
(c) Juan Manuel Yuste Apausa.
Vacas en las proximidades de un chozo.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Pese a que hoy se puede llegar en coche a muchos pastaderos en los que hay refugios o casetas más cómodos que los antiguos chozos, es impensable que los vaqueros permanezcan en ellos durante largas temporadas cuidando al ganado puesto que eso supondría que tendrían que vivir alejados de sus familias. Tampoco es viable que los niños de los vaqueros lleven esa vida en los tiempos actuales.
Niño vaquero.
(c) Prado Rodríguez Vergara.
En muchos casos, la solución es confiar el cuidado de las vacas a perros como los mastines ganaderos de antaño, lamentablemente cada vez más difíciles de encontrar por haber sido sustituidos por los MEO (Mastín Español Oficial).
Estos perros permanecen día y noche junto al ganado siendo alimentados por los vaqueros cuando acuden cada mañana o cada varios días a revisar el estado del ganado.
Mastín junto a las vacas Tudancas.
(c) Carlos Fidel Vejo.
Nuevamente surgen las voces de los poco o nada entendidos que argumentan que mantener así a los perros es un maltrato y que no pueden estar "abandonados" en el campo porque además pueden ser un peligro para senderistas, ciclistas...que pasen cerca del ganado.
Estos perros, no están abandonados, sino que están realizando un trabajo que no es otro que defender al ganado de cualquier amenaza. Los vaqueros se preocupan de alimentar a sus perros y mantenerlos sanos en todo momento.
Perro comiendo pienso.
(c) Carlos Fidel Vejo.
Aún así, los mastines no siempre logran defender al ganado del lobo, pues como se anota en el testimonio de Antonio Leandro de la Calle Jiménez, muchas veces unos lobos distraen a los perros mientras otros atacan a las vacas. Además, en ocasiones los vaqueros no pueden tener un número suficiente de perros dado el elevado coste que supone su mantenimiento, que incluye alimentación, vacunas, seguros etc...
Mastín.
(c) Miguel Alba Vegas.
Los lobos saben bien que los perros son adversarios difíciles de vencer pero hay unos lobos que no tienen miedo alguno a los perros porque son sus primos hermanos. Se trata de los híbridos de loba y perro, bastante más comunes de lo que podría pensarse. Son animales de mayor tamaño y fortaleza que los lobos y no tienen miedo ni a los perros ni al hombre, siendo mucha veces los causantes del mayor número de ataques. Estos animales deben eliminarse porque suponen un peligro para el propio lobo.
Estos híbridos proceden de perros abandonados y no de perros ganaderos puesto que los vaqueros procuran tener siempre perras o perros castrados para evitar, entre otras cosas, cruzamientos con los lobos.
Mastina con sus cachorros.
(c) Miguel Alba Vegas.
¿Cuál es entonces la solución para evitar los conflictos entre lobos y vaqueros?
Sólo hay una: el control poblacional del lobo.
Si se deja que el censo de lobos aumente de manera exponencial en terrenos donde carecen de presas naturales y donde el ganado, en este caso vacuno, es abundante y supone un pilar fundamental para la economía de los habitantes de la zona, habrá conflictos.
En tales condiciones, se debe realizar una caza controlada del lobo y por supuesto pagar lo más rápido posible y de manera justa las correspondientes indemnizaciones a los ganaderos sin que los técnicos competentes digan que no se puede demostrar si el animal ha sido o no matado por los lobos cuando haya señales evidentes de ello.
En zonas donde las presas naturales sean abundantes y el ganado doméstico, vacuno y de otras especies sea escaso, se puede y debe fomentar la presencia y conservación del lobo pero también deberá vigilarse si ocasiona daños a la cabaña ganadera por escasa que esta sea puesto que es uno de los pilares económicos de esa mal llamada España vaciada.
El gran naturalista Félix Rodríguez de la Fuente dijo una frase sobre el lobo que siempre deberíamos tener presente:
QUE EL LOBO VIVA DONDE PUEDA Y DEBA VIVIR.
Es muy cierto que los humanos hemos alterado el hábitat y que nuestras actividades han llevado a muchas especies a una situación crítica pero revertir esas acciones es ya imposible y más en un caso como este en el que muchas familias dependen de las vacas para vivir y todos nosotros para consumir carne y leche de estos animales. Por lo tanto, es necesario que haya consenso entre todos y que se escuche la opinión de los ganaderos en todo momento pues de ello dependerá que siga habiendo vaqueros en el futuro.
Carla y Carlos Fidel Vejo.
Futuro y presente la ganadería bovina española.
(c) Carlos Fidel Vejo.
NOTA FINAL DEL AUTOR.
Como técnico forestal creo que estoy capacitado para escribir un artículo de estas características aunque comprendo que lo que aquí se dice, quizás no sea del agrado de todos los lectores.
Además de eso, he de decir que mis abuelos Antonio Leandro de la Calle Jiménez (1924-2022) y Juan García García (1927-2012) fueron ganaderos en Guijo de Santa Bárbara (Cáceres) sufriendo durante décadas el ataque de las que fueron las últimas manadas de lobos de la zona a mediados del siglo XX y hasta la aparición de lobos y cruzados en los últimos años.
Mis abuelos Antonio y Juan.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Como Cronista Oficial de la Villa de Guijo de Santa Bárbara, donde la ganadería tiene y ha tenido a lo largo de los siglos una importancia fundamental para el sustento de los habitantes del pueblo, he hablado a lo largo de los años con muchos ganaderos, cazadores y otras personas que conocen de cerca la problemática del lobo antes y ahora puesto que ya hace unos meses, ganaderos de la localidad perdieron algunos terneros en agostaderos cercanos a esta villa.
¿Mi opinión sobre el lobo?
La misma que la de Félix Rodríguez de la Fuente. Ni más ni menos.
Miguel Jiménez de la Calle, vaquero Guijo de Santa Bárbara (Cáceres)
(c) Silvestre de la Calle García.
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES CONSULTADAS.
Recomiendo al lector que consiga el libro CARQUEISA FLORIDA, LOBA PARIDA. El lobo en la cultura tradicional del noroeste de Zamora.
Esta sensacional obra de Javier Talegón Sevillano no puede faltar en la biblioteca de cualquier amante de la cultura tradicional, la ganadería y la naturaleza.
Para este artículo han sido fundamentales, además de la información aportada por el libro anterior, las conversaciones mantenidas con los ganaderos citados en este artículo como Roberto García Carreño, David Bernaldo de Quirós Pablo, Juan Manuel Yuste Apausa, Francisco Moreno Blanco y Enrique Serrano Díez, sin olvidarnos de otros muchos ganaderos de la Sierra de Gredos, guardas y guías de caza como el gran Julio Chamorro González (1904-2009), naturalistas como Alonso de la Calle Hidalgo y por supuesto esos dos ganaderos-fotógrafos fundamentales para la realización de numerosos artículos que son Miguel Alba Vegas y Carlos Fidel Vejo.
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Fdo: Silvestre de la Calle García.
Técnico Forestal.





























































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