¿COMER QUESO PARA APAGAR INCENDIOS?
El queso es uno de los alimentos más antiguos y nutritivos que conoce la especie humana.
En un momento en el que España arde debido a los peores incendios forestales que se recuerdan, todos nosotros podemos contribuir a la prevención de incendios realizando algo tan sencillo como comer queso y otros productos lácteos elaborados con leche de cabras que pastan en nuestros montes y que, además de leche y queso, también proporcionan exquisita carne.
¿Cómo es esto posible?
Queso de cabra en Segovia.
(c) La Dula de las Mesetas.
Consumen brotes tiernos y hojas de árboles y arbustos controlando así su crecimiento y aprovechando también la vegetación herbácea que crece en el suelo. De esta forma, mantienen grandes extensiones de monte despejadas, reduciendo así el riesgo de que se produzcan los temidos incendios forestales.
Unas veces, las cabras pastan en zonas boscosas mientras que otras veces lo hacen en zonas desarboladas de media y alta montaña cubiertas por matorrales impenetrables para otras especies.
Otras veces, consumen la hierba de praderas y rastrojeras contribuyendo también a su limpieza.
En uno y otro caso, el papel de la cabra es fundamental al comportarse como un auténtico bombero forestal.
Cabras pastando en una rastrojera.
Riocabado (Ávila).
(c) Sebastián Hernández.
Las cabras no se limitan a consumir vegetación que, si no fuese por ellas, quedaría infrautilizada sino que la transforman en carne y leche destinadas a la alimentación humana, especialmente en aquellas zonas donde ovejas y vacas no podían sobrevivir.
En España, siempre tuvieron gran importancia. Pensemos que en 1940 nuestro país contaba con 6 millones de cabezas de ganado caprino frente a los poco más de 2,5 millones con los que cuenta actualmente.
La carne de cabrito y de cabra adulta es una de las más sanas al ser muy magra y carecer prácticamente de grasa, siendo la de los cabritos lechales especialmente tierna y jugosa, siendo ideal para consumirla asada, mientras que la de cabra requiere cocciones más prolongadas pero resulta exquisita para platos tradicionales como la caldereta así como para la elaboración de embutidos y salazones.
Cabrito asado.
(c) Sebastián Hernández.
La leche de cabra es un auténtico superalimento. Dentro de las leches más consumidas por el hombre, es la más parecida a la leche materna siendo la más digestible y estando especialmente recomendada para niños, personas mayores y personas con trastornos digestivos ya que no causa problemas de intolerancia como ocurre por ejemplo con la leche de vaca.
Además es ideal para su transformación en productos lácteos como queso, yogur, mantequilla, kéfir...
Ordeñando cabras.
Riocabado (Ávila)
(c) Sebastián Hernández.
Consumiendo productos como carne, leche, queso, yogur, etc... procedentes de cabras criadas de forma extensiva, contribuimos al mantenimiento de las explotaciones ganaderas en zonas donde las cabras cumplen un papel medioambiental fundamental.
Queso de cabra.
(c) La Dula de las Mesetas.
Pero ¿Cómo y dónde encontrar estos productos? ¿Cómo asegurarnos de que proceden de cabras manejadas de forma extensiva?
Lo mejor es dejar a un lado las grandes superficies y acudir a las pequeñas tiendas de nuestros pueblos y sobre todo a las propias empresas productoras, a menudo pequeñas empresas familiares como por ejemplo LA DULA DE LAS MESETAS, localizada en Olombrada (Segovia) donde Jaime y Jose elaboran quesos, cremas de queso y yogures a partir de la leche de las cabras de su propio rebaño.
Productos de La Dula de las Mesetas.
Las cabras que forman el rebaño de LA DULA DE LAS MESETAS, pertenecen además a la raza Cabra de las Mesetas, en gravísimo peligro de extinción, por lo que consumir productos elaborados con su leche contribuye a su conservación.
Cabras de las Mesetas.
Olombrada (Segovia).
(c) La Dula de las Mesetas.
Por si fuera poco, la explotación y la quesería, que es propiedad de Jaime y Jose, se encuentra en Olombrada, pequeño pueblo segoviano de menos de 500 habitantes, por lo que la compra de los productos elaborados en esta quesería, contribuye también a la fijación de población en el medio rural.
Muchísimos son los ganaderos españoles que contribuyen con su ganado a la prevención de incendios forestales en España pese a las grandes dificultades a las que tienen que hacer frente cada día como son la baja rentabilidad de las explotaciones, las rigurosas normativas sanitarias, la excesiva burocracia y otros muchos problemas.
Cabras pastando en un pinar.
Riocabado (Ávila).
(c) Sebastián Hernández.
Y muchas son las empresas, a menudo familiares, que transforman la carne y la leche del ganado criado de forma extensiva en productos elaborados y listos para el consumo.
Por ser lectores y colaboradores del blog, he elegido hoy como ejemplo de lo tratado en este artículo a LA DULA DE LAS MESETAS, empresa de la que próximamente se publicará un artículo exclusivo y más extenso y exhaustivo.
Fdo: Silvestre de la Calle García.
Técnico forestal.














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