LAS CABRAS Y LAS BORRAS DE LOS CARRERAS
Candeleda es una población situada al sur de la provincia de Ávila, en la comarca del Valle del Tiétar y en la vertiente sur de la imponente Sierra de Gredos. La economía candeledana se ha basado siempre en la agricultura y especialmente en la ganadería, teniendo gran importancia el ganado caprino aunque también abundan el ganado ovino y el bovino.
Una de las familias ganaderas más importantes de Candeleda, dedicada a la cría de cabras y ovejas, conocidas localmente como borras, es la de Los Carreras.
Jesús, Luis y Javier son tres hermanos hijos de Jesús Carreras Blázquez y Prudencia Delgado Delgado, teniendo su explotación ganadera en los parajes de Los Verdugales y El Canalón cerca de El Raso, anejo de Candeleda.
De izquierda a derecha:
Detrás: Javier y Jesús Carreras Delgado, Álvaro Carreras Garro y Prudencia Delgado Delgado.
Delante: Antolín Blázquez Carreras, Jesús Carreras Blázquez y Dolores Carreras Blázquez.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
En Los Verdugales se encuentra la majada de las cabras formada por un edificio de bloques de hormigón y techo de teja y otra parte techada con chapa y con buena ventilación y amplias puertas para la entrada y salida de las cabras. Delante de la majada se encuentra un corral en el que las cabras pueden tomar el sol mientras esperan la hora de salir al campo e incluso dormir durante el buen tiempo.
Cabras junto a la nave.
Al fondo, la Sierra de Gredos.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Las cabras de la familia Carreras pertenecen a la raza Verata, autóctona de la zona. Agrupa esta raza animales de perfil recto o ligeramente cóncavo, tamaño medio y proporciones medias con tendencia al acortamiento. Ambos sexos presentan cuernos en forma de espiral alargada (tipo prisca/falconeri) o en forma de arco (tipo aegagrus). La capa o coloración es muy variable aunque predominan los colores oscuros con diferentes degradaciones.
Cabras Veratas de la familia Carreras.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
El origen de la raza Verata está en antiquísimos cruzamientos entre cabras del tronco Pirenaico (tipo aegagrus) que habitaron durante miles de años en estas serranías y cabras del tronco Prisca que llegaron durante el I Milenio antes de Cristo. Posiblemente, ya en época prerromana cuando los vetones estaban asentados en la zona, las cabras que criarían serían muy similares a las actuales Veratas.
Cabras Veratas.
(c) Silvestre de la Calle García.
Como curiosidad, debemos señalar que en esta piara podemos encontrar algún ejemplar de Cabra del Guadarrama. Esta raza habitaba tradicionalmente la parte más oriental de la Sierra de Gredos y su origen está en las primitivas Cabras del tronco Pirenaico que, según la hipótesis más aceptada, se habría visto influenciada por cabras de Angora introducidas durante los siglos XVIII y XIX.
La Verata es una raza de doble aptitud leche-carne. La producción de leche es muy variable de unos rebaños a otros y dependiendo del manejo aunque puede estimarse en torno a los 300 litros en 240 litros de lactación en sistemas extensivos, pudiendo algunos animales superar los 500 litros.
Tradicionalmente, la leche se destinaba en la elaboración de queso en la propia explotación que se comercializaba fresco. Hoy en día, la leche es conservada tras el ordeño en tanques de refrigeración hasta su recogida por parte de la industria transformadora.
Tanques de refrigeración de la leche.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
La producción de carne se centra en el cabrito lechal comercializado con 30-45 días con un peso vivo de 9 a 14 kilogramos. Estos cabritos son muy estimados en el mercado por su buen rendimiento en matadero, la conformación de la canal y el sabor de la carne que se ve influenciado por la alimentación a base de leche materna de gran calidad al pastar las cabras en zonas con una gran variedad de hierbas y arbustos.
Cabritos Veratos.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Cada día, las cabras de la familia Carreras salen a pastar al monte. Desde la majada, las cabras salen directamente a la extensa sierra de Candeleda que cuenta con los mejores pastizales de la vertiente sur de la Sierra de Gredos. En tiempos pasados, alrededor de 50.000 cabezas de ganado caprino pastaban en la sierra de Candeleda pero hoy quedan muy pocas piaras.
Jesús sacando las cabras de la majada.
(c) Silvestre de la Calle García.
En otro tiempo, las cabras iban siempre acompañadas por el cabrero que, montado en su caballería, pasaba todo el día vigilando a las cabras durante el pastoreo diario o careo. Actualmente, los cabreros suelen dirigir a las cabras para salir de la majada y después las dejan seguir solas mientras ellos realizan algunas tareas en la majada. Sin embargo, en cuento pueden, los cabreros van al encuentro de las cabras.
Jesús con las cabras.
(c) Silvestre de la Calle García.
A cierta distancia de Los Verdugales pero lo suficientemente cerca como para ir andando sin problema de una a otra majada, se encuentra la majada de las ovejas o borras en el paraje denominado El Canalón, desde donde se divisa la Majada de El Boquete, donde Albina Vaquero Morcuende, nieta del célebre cabrero, guitarrero y cantaor Eusebio "Marica", tiene sus cabras que son, junto con las de Los Carreras, unas de las últimas cabras que pastan en estos parajes.
El Canalón y al fondo El Boquete.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
En la majada de El Canalón, los hermanos Carreras tienen sus ovejas que, como decíamos al comenzar este artículo, son conocidas localmente como borras. Aunque Los Carreras tienen una piara de extraordinarias cabras, que por muchos son consideradas como las mejores y más genuinas representantes de la raza Verata, son famosos por su gran piara de borras que supera las 700 cabezas.
Borras de Los Carreras en el interior de la majada.
(c) Silvestre de la Calle García.
Se trata de unas borras muy peculiares puesto que son el resultado de un estudiado cruzamiento de absorción entre borras "serranas" o entrefinas criadas durante siglos en la zona, resultado de antiguos cruzamientos entre las razas Merina, Talaverana, Manchega..., con carneros de raza Ojalada adquiridos por los hermanos Carreras hace varios años en Soria.
Borras de Los Carreras.
(c) Silvestre de la Calle García.
Oveja completamente negra.
(c) Silvestre de la Calle García.
Todos los carneros de la explotación pertenecen ya a la raza Ojalada, siendo unos ejemplares extraordinarios que nos servirán para dar una descripción detallada de la raza.
La Ojalada agrupa animales de perfil ligeramente subconvexos, proporciones alargadas y formato variable entre pequeño y mediano dependiendo del sistema de manejo y del área de explotación. Aunque son mayoritariamente acornes, los machos pueden presentar cuernos bien desarrollados en forma de espiral. De color blanco, presenta pigmentaciones centrífugas en el hocico, alrededor de los ojos y las orejas y parte baja de las extremidades. El vellón es semicerrado y de lana entrefina.
Carneros Ojalados.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
La principal aptitud de la raza Ojalada es la producción de corderos lechales y pascuales de gran calidad.
Ante la constante caída del precio de la lana, que ya no compensa ni siquiera los costes del esquileo, los hermanos Carreras decidieron cruzar sus ovejas entrefinas con carneros de alguna raza de aptitud cárnica buscando conseguir ovejas productivas pero de gran rusticidad para sobrevivir a las duras condiciones de la Sierra de Gredos. Por ello, introdujeron estos carneros en su explotación.
Carnero Ojalado.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Los corderos son criados de forma semejante a los cabritos, siendo alimentados por sus madres hasta que son vendidos al destete con pesos variables dependiendo de los precios del mercado.
Corderos de Los Carreras.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Las ovejas de Los Carreras siguen un manejo extensivo similar al de las cabras, pastando en invierno en las zonas bajas y medias de la sierra y aprovechando también la hierba de fincas particulares que abonan mientras pastan en ellas y ascendiendo en verano a las zonas más altas de la sierra a zonas que superan los 2000 metros de altitud.
Ovejas de Los Carreras en la sierra.
(c) Jesús Carreras Delgado.
Para proteger el ganado del ataque de posibles depredadores y robos, los hermanos Carreras cuentan con varios mastines mientras que para el manejo del ganado cuentan con excelentes careas. Los primeros intimidad con su tamaño y potente ladrido, mientras que los segundos son perros relativamente pequeños, muy veloces e inteligentes, ideales para manejar a las cabras y sobre todo a las ovejas.
Carea de los Carreras.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Como todos los ganaderos de la Sierra de Gredos, los hermanos Carreras mantienen junto al ganado productivo, en este caso cabras y borras, otras especies como complemento de la economía y para cubrir las necesidades familiares de productos como carne y huevos. Así, en Los Verdugales, junto a la majada de las cabras, tienen multitud de gallinas para la producción de huevos y pollos para el consumo y varios cerdos o cochinos para realizar la matanza tradicional.
Cochinos.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Para asegurar la disponibilidad de cochinos para futuras matanzas, los Carreras mantienen siempre cerdas de cría las cuales amantan a sus cochinillos durante varias semanas hasta que están listos para la venta o el consumo, reservando algunos de ellos para engordarlos.
Cerda con sus cochinillos.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
La actividad ganadera se complementa con la agricultura pues en Los Verdugales, próximos a la majada de las cabras, crecen olivos y castaños que permiten generar unos ingresos extra que nunca vienen mal.
Olivos con la Sierra de Gredos al fondo.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
La casa de Los Carreras.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Aquí pasan buena parte del tiempo Jesús y su esposa Prudencia mientras sus hijos atienden al ganado recibiendo visitas de vecinos de las fincas cercanas como Antolín Blázquez Carreras, primo de Jesús, que aún sigue manteniendo en su finca algunas cabreras.
Antolín Blázquez Carreras y Jesús Carreras Blázquez.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Al ser soltero, siguiendo con la costumbre propia de la Sierra de Gredos, heredó la casa familiar.
Luis Carreras Blázquez paseando con su perra.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Y nunca faltan las visitas de Dolores Carreras Blázquez, hermana de Jesús y que durante muchos años fue cabrera en una majada a escasos metros de la de sus sobrinos, hasta que, hace pocos años, su hijo Fonsi vendió las cabras.
Dolores es una de esas cabreras de la Sierra de Gredos que tienen una prodigiosa voz, siendo una gran conocedora del folklore tradicional de estas montañas.
Prudencia, Jesús y, en primer plano, Dolores.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Jesús Carreras Blázquez es recordado por todos los ganaderos de la zona como uno de los que mejor golpeaba los cencerros para afinarlos y darles el sonido deseado que variaba en función del tipo de cencerro y en función de cada piara o rebaño para que los ganaderos diferenciasen a su ganado a distancia y para que si algún animal se extraviaba, pudiera volver solo a su majada oyendo el sonido de los cencerros.
Su salud ya no le permite golpear los cencerros destacando ahora en esta singular tarea Dionisio Galán Fraile, conocido popularmente como Nisio "El Torpe".
Jesús, Luis y Javier han conseguido conservar, aumentar y mejorar lo que heredaron de sus padres, algo que han hecho a base de mucho esfuerzo, contando hoy con gran prestigio entre los ganaderos del Valle del Tiétar abulense y de la vecina comarca cacereña de La Vera donde son también muy conocidos.
Javier y su padre Jesús.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Las cabras de Los Carreras han sido siempre muy famosas y consideradas por todos los cabreros de la zona como las auténticas Veratas de toda la vida: pequeñitas, con la cara metida hacia adentro, machunas y de cuernos más bien pequeños, adaptadas a vivir en la sierra...
Por lo que respecta a las borras, que como hemos dicho proporcionan una carne exquisita, se han hecho famosas por su peculiar coloración que contrasta con la de las ovejas criadas tradicionalmente en la zona. Es un orgullo paro los ganaderos del sur de Ávila y de las zonas vecinas de Cáceres, decir que tienen alguna borra de Los Carreras.
Carnero de Los Carreras.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Jesús Carreras Blázquez y Prudencia Delgado Delgado pueden sentirse verdaderamente orgullosos de sus hijos. Además de haberse convertido en unos prestigiosos ganaderos, son extraordinarias personas de las que todo el mundo habla con gran respeto y cariño.
Conozco a Jesús Carreras Delgado (Chuchi Carreras) desde hace muchos años al igual que a su mujer Rosi Garro que es la que mejor canta las jotas y rondeñas de la Sierra de Gredos.
Chuchi se convirtió desde el primer momento en uno de los principales lectores y colaboradores de EL CUADERNO DE SILVESTRE aportando extraordinarias fotografías de su ganado y sus enormes conocimientos.
Por ello, y aunque este artículo vaya dedicado a la familia Carreras en general y de una manera particular a Jesús Carreras Blázquez y Prudencia Delgado Delgado, quiero que sea también un sencillo pero sincero homenaje para Chuchi y Rosi y, con el permiso de la familia Carreras, también a la memoria de Antonio Garro, padre de Rosi, recientemente fallecido.
Técnico Forestal.



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