ISIDRO: UN CABRERO DE GUIJO EN TALAYUELA

Isidro Pérez Jiménez es un cabrero natural de la localidad cacereña de Guijo de Santa Bárbara, donde la economía giró siempre en torno al ganado caprino, pero que reside actualmente en la localidad también cacereña de Talayuela, donde se trasladó con su familia hace varias décadas y donde sigue siendo cabrero y también borreguero. 

Isidro con sus cabras.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Hijo de Crisantos y Petra, Isidro nació en el seno de una familia cabrera y se crió como tantos niños guijeños de los años 60 y 70 pasando los duros inviernos en el pueblo y subiendo en verano con toda su familia y con las cabras a Pimesaíllo, un poblado de chozas situado a gran altitud y cercano al nacimiento de la garganta Jaranda. 
El artículo LOS CABREROS: LA VIDA EN LA SIERRA, se cuenta detalladamente cómo era la vida en aquella época, por lo que animamos al lector que lo desee a consultarlo.

La juventud de Pimesaíllo, entre ellos Isidro con su sombrero.

Al igual que en otros muchos pueblos españoles, la búsqueda de una vida mejor llevó a muchos guijeños a emigrar, ya desde finales del siglo XIX, a países como Cuba, Argentina, Brasil, Uruguay y sobre todo Francia.
A finales de los años 70 y 80 muchas fueron las familias que, como la de Isidro, emigraron al Campo Arañuelo fundamentalmente a localidades como Navalmoral de la Mata y Talayuela donde el cultivo del tabaco, al igual que en todo el noreste de Extremadura, había adquirido gran importancia permitiendo que surgiese una gran demanda de puestos de trabajo tanto en el campo como en los centros de recepción, fermentación y transformación del tabaco.

Cultivo tradicional del tabaco.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Aún así, Isidro y sus padres siguieron siendo cabreros. Isidro llegó a tener alrededor de 220 cabras de raza Verata, la raza autóctona de la zona y la que siempre se crió en Guijo de Santa Bárbara si bien, como hemos mencionado en otras ocasiones, era ligeramente diferente a la Verata actual.
Por motivos sanitarios, Isidro tuvo que deshacerse de aquellas cabras y posteriormente compró cabras de raza Malagueña llegando a tener alrededor de 180 cabezas.

Cabras de Isidro.
(c) Isidro Pérez Jiménez.

Al jubilarse, Isidro decidió seguir con sus cabras ya que sus hijos no iban a continuar con el oficio. Hace menos de un año, Isidro tuvo la oportunidad de vender las cabras a un ganadero que había tenido que sacrificar las suyas por motivos sanitarios. Dicho ganadero residía en la comunidad autónoma de Castilla y León por lo que surgieron problemas burocráticos para efectuar la venta. Pocas semanas después, Isidro cayó gravemente enfermo y las cabras tuvieron que ser enviadas a matadero aunque conservó unas cuantas confiando en que pronto se recuperaría, como así ha sido.

Isidro con sus cabras.
(c) Silvestre de la Calle García.

Actualmente, mantiene un pequeño hatajo de unos 25 animales entre cabras y chivas. Se trata de animales cruzados pero de gran belleza, elevada producción lechera y gran prolificidad, siendo frecuentes los partos dobles y triples.

Cabras de Isidro.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Naturalmente, Isidro tiene un precioso macho cabrío para cubrir a las cabras que, en el momento de la realización de este artículo, se encontraba en una parcela diferente para evitar que cubriese a las cabras sin necesidad de recurrir a la ancestral práctica del enmandilado que, aunque efectiva, acarrea algunos problemas sanitarios a los sementales.

Joven macho cabrío de Isidro.
(c) Silvestre de la Calle García.

Isidro mantiene sus cabras en una parcela de su propiedad destinada antaño al cultivo de tabaco pero que hoy es un extraordinario pastizal. En ella tiene una nave para que las cabras pueden refugiarse durante la noche, un gallinero para las gallinas y una zona dedicada a sembrar el huerto o vergel como se dice en Guijo  de Santa Bárbara.

Cabras en la parcela con la nave y el pueblo de Talayuela detrás.
En el horizonte, el Pico Almanzor.
(c) Silvestre de la Calle García.

Podrían permanecer las cabras todo el día en esta parcela con abundantísimo pasto y más aún si Isidro la dividiese en varias parcelas más pequeñas para realizar un sistema de pastoreo rotacional, pero las cabras son animales que necesitan salir al campo y consumir una gran variedad de alimentos especialmente fibrosos como pastos duros, hojas, renuevos de los árboles, etc...

Isidro con sus cabras.
(c) Silvestre de la Calle García.

Las cabras de Isidro permanecen día y noche, salvo cuando salen al monte, en la parcela citada, algo muy positivo en una exuberante primavera con abundantísimos pastos como esta pues, de esa forma, las cabras comen libremente y cuando se encuentran hartas se retiran a la nave para rumiar la comida y descansar, evitando así el riesgo de que sufran las temibles enterotoxemias, conocidas popularmente como basquilla, que ocasionan la muerte a los animales por comer en exceso y no poder rumiar adecuadamente.

Cabras y chivas de Isidro.
(c) Silvestre de la Calle Hidalgo.

Todos los días, Isidro sale al campo con las cabras. Esto es muy positivo para el ganado en muchos aspectos ya que las cabras realizan ejercicio, desgastan de manera natural las pezuñas que no necesitan ser cortadas por el cabrero, se evita la infestación de parásitos del terreno y se permite la regeneración del suelo. Además, las cabras cumplen una importante labor desbrozadora manteniendo el monte en buen estado.

Cabras de Isidro en pastoreo.
(c) Silvestre de la Calle García.

Para Isidro, esto también es beneficioso desde el punto de vista de la salud, ya que también hace ejercicio y se entretiene haciendo lo que le gusta y lo que siempre hicieron sus antepasados, manteniendo así vivo ese vínculo con la cultura guijeña en tierras de Talayuela desde donde divisa la sierra de Guijo de Santa Bárbara que conoce como la palma de su mano.

La sierra desde Talayuela.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Hace algún tiempo, tras su jubilación y especialmente tras recuperarse de sus problemas de salud, Isidro compró algunas ovejas, conocidas en Guijo de Santa Bárbara como borregas.
Como dijimos al comienzo de este artículo, Isidro nació en el seno de una familia cabrera pero hace un tiempo decidió comprar algunas ovejas o borregas por ser más fáciles de manejar que las cabras al no tener que ser ordeñadas diariamente. 

Isidro con las ovejas.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Entre ovejas y corderos, Isidro tiene actualmente medio centenar de cabezas que mantiene separadas de las cabras en otra parcela de su propiedad situada frente a la parcela en la que mantiene las cabras. Desde esta parcela, domina Isidro aún mejor la sierra en la que pasó su infancia y su adolescencia con las cabras de sus padres.

Isidro con sus ovejas.
(c) Silvestre de la Calle García.

Con las ovejas, como es natural, mantiene Isidro algunos carneros para que se cubran a las ovejas. Mientras se tomaron las fotografías que ilustran este artículo, andaba uno de los carneros cortejando a algunas ovejas.

Carnero y ovejas de Isidro.
(c) Silvestre de la Calle García.

El motivo por el que Isidro, como buen ganadero mantiene separadas sus ovejas y sus cabras, se debe a que son animales muy diferentes a la hora de alimentarse.
Mientras que las ovejas prefieren alimentarse de hierba corta caminando despacio y agrupadas, las cabras caminan más deprisa y prefieren alimentarse de retoños de árboles y arbustos en zonas más agrestes.

Ovejas de Isidro pastando.
(c) Silvestre de la Calle García.

Las ovejas de Isidro permanecen también día y noche libres en una gran pradera cercada donde pueden refugiarse si es necesario en un antiguo secadero de tabaco que ya no se utiliza para su finalidad original.

Ovejas junto al secadero.
(c) Silvestre de la Calle Hidalgo.

Al igual que hace con las cabras, Isidro saca diariamente a las ovejas de su parcela, llevándolas a pastar a praderas particulares y fincas cercanas donde desarrollan una importante labor limpiando el terreno y ahorrando costes de limpieza a los propietarios de dichos terrenos.

Isidro con las ovejas cerca de Talayuela.
(c) Silvestre de la Calle García.

Al igual que ocurre con las cabras, Isidro no mantiene las ovejas por interés económico sino por mantener limpias las parcelas que ya no se dedican al cultivo y para mantenerse ocupado y no perder nunca ese vínculo con su pasado ganadero.

Ovejas de Isidro pastando.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

A MODO DE EPÍLOGO.
Isidro lleva la vida y la cultura cabrera en su corazón y por ello es uno de los principales lectores y colaboradores de este blog. Sus conocimientos han sido decisivos para la realización de artículos como el de EL MACHO CABRÍO, LA PARIDERA DE LAS CABRAS, LA SUBIDA A LA SIERRA CON LAS CABRAS, EL CABRERO: ¿OFICIO EN PELIGRO DE EXTINCIÓN?, ¿CABRERO SIN CABRAS?...

Isidro con dos cabritos.
(c) Isidro Pérez Jiménez.

Mucho hablamos en este blog de cabreros míticos de la Sierra de Gredos que ya nos dejaron como tío Paulino (Paulino Gargantilla Serrano) de Jerte o de tío Pivo (Primitivo Torralvo García) de Guijo de Santa Bárbara y de jóvenes cabreros en activo como Alejandro Torralvo Gutiérrez (nieto de tío Pivo) o Manu (Juan Manuel Rodríguez Sánchez), pero no podemos olvidarnos de ISIDRO PÉREZ JIMÉNEZ que es y será siempre un gran cabrero y mejor persona, querido y apreciado por todos los guijeños.

Silvestre de la Calle García e Isidro Pérez Jiménez.
(c) Alonso de la Calle Hiddalgo.

NOTA FINAL DEL AUTOR.
La vida de Isidro Pérez Jiménez da para escribir un auténtico libro pues estamos ante uno de los últimos cabreros que conservan viva la memoria de los cabreros de Guijo de Santa Bárbara y de la Sierra de Gredos. 
Prometo a todos los lectores que, próximamente, se publicará ese artículo hablando de la apasionante infancia y adolescencia de Isidro en su pueblo natal y en Pimesaíllo conviviendo el rey de aquellos territorios que no fue otro que Crisantos Sánchez Vicente "El Zorrita".

Tío Crisantos e Isidro (a su derecha) en la sierra.

No puedo terminar este artículo sin agradecer públicamente a Isidro su colaboración totalmente desinteresada para realizar este y muchos otros artículos del blog.
A él, como es natural, le dedico este artículo pero también se lo dedico a su hijo Isidro, a quien me une gran amistad desde hace muchos años y que también ha colaborado en algunos artículos del blog.
Pero por encima de todo se lo quiero dedicar a Petra Jiménez, madre de Isidro y conocida por todos los guijeños como Tía Petrilla, y a la memoria de Crisantos Pérez "El Migajita", que nos dejó hace algún tiempo y que fue uno de los grandes cabreros y sabios de Guijo de Santa Bárbara, teniendo la seguridad de que si pudiera ver este artículo y a su hijo continuando con las cabras, se sentiría muy orgulloso.

Crisantos Pérez.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Fdo: Silvestre de la Calle García.
Cronista Oficial de la Villa de Guijo de Santa Bárbara (Cáceres).

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