LA CARNE Y EL CARNAVAL

La carne es un alimento básico para el Ser Humano desde hace miles de años y por ello no debe extrañarnos que su importancia haya trascendido más allá del plano meramente alimentario teniendo un gran simbolismo cultural hasta el punto de dar nombre a una de las fiestas más populares: El Carnaval.

Despiezando un cerdo.
Matanza en casa de Emilio Jiménez y Juani Díaz.
Guijo de Santa Bárbara (Cáceres).
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Se barajan diversos orígenes del vocablo carnaval. Para algunos autores derivaría de las palabras latinas carnem levare que vendría a significar abandonar la carne mientras que para otros vendría de un latín más vulgar y popular a partir de las palabras carne vale que se traduciría como adiós a la carne.
Existen también otras muchas teorías, pero dada la temática de este blog, nos interesan las dos expuestas.

Tasajo: carne adobada y seca.
(c) Óscar Nunes Pérez.

Tradicionalmente, el consumo de carne estaba muy arraigado en el medio rural tanto entre las clases altas como entre las más humildes ya que era un alimento fácil de producir y de conservar.

Cerda con sus lechones.
(c) Dioni Prieto Cuarto.

En el paleolítico, los humanos vivían como cazadores y recolectores consumiendo carne de una gran variedad de especies animales.
Con la aparición de la ganadería y la agricultura, el consumo de carne siguió teniendo gran importancia aunque ya se consumían muchos vegetales y poco a poco productos más elaborados como el pan.
Sin embargo, sabemos que las civilizaciones más antiguas como egipcios, griegos y romanos criaban animales en gran número y consumían su carne de forma habitual y especialmente en grandes banquetes festivos.

Bandada de ocas domésticas.
(c) Fernando Martín González.

Cualquier animal terrestre era apto para el consumo aunque a lo largo y ancho del mundo existían multitud de tabúes, generalmente por motivos religiosos, que prohibían el consumo de ciertos tipos de carne. El más conocido es sin lugar a dudas la prohibición de comer carne de cerdo por parte de judíos y musulmanes según lo dispuesto en la Ley. Sin embargo, esto no es así para los cristianos puesto que el mismo Jesucristo declaró puros todos los alimentos ya que la Ley no se limitaba a prohibir el consumo de cerdo sino que declaraba impuros multitud de animales.

Cerdos.
(c) Marc Ferrer Subirana.

Los banquetes de la Edad Media y Moderna siguieron siendo fiel reflejo de aquellos banquetes de las civilizaciones antiguas siendo muy apreciadas las carnes de cerdo, de ovino y de bovino, además de la caza mayor y las aves.
En España, por ejemplo, la carne más apreciada era el carnero tal y como expresaban ciertos dichos populares: Carnero come el caballero.

Carnero.
(c) Abel Pache Gómez.

Pero ¿Qué ocurría con las clases menos acomodadas de la sociedad? Su alimentación a lo largo de los siglos e incluso milenios, se basó fundamentalmente en el pan, las verduras y las legumbres aunque la carne ocupaba un lugar destacado especialmente en los días de fiesta cuando se consumían por ejemplo aves de corral como el pollo o gallo y el ganso u oca.

Gallo.
(c) Alexis Ávila Pulido.

En los días de diario consumían carnes de caza menor como el conejo e incluso reptiles como el lagarto y carnes poco apreciadas por la nobleza como la cabra o la vaca tal y como refleja Miguel de Cervantes en El Quijote al decir que el protagonista comía una olla de algo más vaca que carnero.

Vaca.
(c) Juan Manuel Yuste Apausa.

La carne se consumía a lo largo de todo el año fresca, adobada, salada, ahumada, conservada en grasa, en forma de embutidos..., pero con la expansión del Cristianismo se impusieron una serie de normas que prohibían el consumo de carne en determinados días o épocas como la Cuaresma que comienza el Miércoles de Ceniza y se prolonga hasta Pascua.

Embutidos en una cocina tradicional.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Es así como surge el Carnaval, ya que a partir del Miércoles de Ceniza, no se podía consumir carne, lo que se conocía como abstinencia, si bien con el paso del tiempo esto quedó reducido al Miércoles de Ceniza y los Viernes de Cuaresma.
Se consumían entonces verduras, legumbres y sobre todo pescado que, aunque estaba presente en las mesas durante todo el año, se convertía en un alimento obligado en esta época.

Antonio Leandro de la Calle Hidalgo (94 años) pescando.
Guijo de Santa Bárbara (Cáceres).
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Como curiosidad, debemos decir, que todo animal acuático era considerado pescado y podía consumirse en Cuaresma desde las ranas y los castores a los delfines y las ballenas. Por supuesto, los caracoles eran considerados también pescado.

Rana.
(c) Miguel Alba Vegas.

También es preciso decir que en ciertos momentos, el consumo de todo producto de origen animal terrestre como la leche y sus derivados y los huevos, estuvieron prohibidos durante los días y periodos de abstinencia. 

Huevos de gallinas.
(c) Javier Bernal Corral

En el interior de la península Ibérica se consumía pescado de río, verdaderamente abundante, que podía comerse fresco o escabechado. Truchas, barbos, bogas, cachos,  tencas, anguilas... se convertían en la principal fuente de proteína de origen animal durante la Cuaresma.

Truchas.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Sin embargo, el consumo de pescado marino estuvo muy extendido pues desde Galicia y los puertos de todo el Cantábrico, los arrieros transportaban pescado seco e incluso fresco hasta el interior de la Península. Así, los célebres arrieros maragatos estaban especializados en el transporte con recuas de mulas de pescado seco como bacalao y sardina desde Galicia hasta mercados tan importantes como el de Medina de Rioseco mientras que los arrieros leoneses de Los Argüellos con sus pequeñas reatas de caballos transportaban pescado fresco hasta León.

Arriero con dos mulas.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Conocidos ya todos estos antecedentes, es fácil llegar a la conclusión del significado que tenían esos días previos a la Cuaresma en los que se aprovechaba para celebrar fiestas y banquetes en los que se consumía carne en gran abundancia ya que no volvería a probarse durante mes y medio.

Caldereta de cabrito.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Tanto es así, que en muchos pueblos españoles, los quintos que iban a marchar del pueblo para realizar el servicio militar, celebraban una gran fiesta para lo cual recorrían el pueblo pidiendo viandas a los vecinos que, entre otras cosas, les entregaban chorizos y huevos que se convertían en ingredientes básicos para la cena que tenía lugar el martes de carnaval donde también se consumía carne de gallos sacrificados en las carreras de gallos.

María Rodríguez dando chorizo y huevos a Silvestre de la Calle.
Guijo de Santa Bárbara (Cáceres).
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Y, si antes de la Cuaresma se celebra una fiesta con grandes banquetes en los que se servía carne en abundancia, al terminar este tiempo litúrgico se celebraba otra festividad con grandes banquetes cárnicos: La Pascua.
Esto hizo que incluso el calendario ganadero se adaptase a esa circunstancia, organizando los pastores la paridera de las ovejas en otoño para disponer así de corderos con las características y pesos que demandaba el mercado y que no eran otros que los famosos corderos pascuales, antaño corderos pastencos que acompañaban a la madre durante el pastoreo complementando su alimentación a base de leche materna con pasto.

Ovejas y corderos.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Hoy en día ha cambiado en gran medida el significado del Carnaval ya que la sociedad moderna vive cada vez más alejada de la Religión y, aunque muchas personas católicas sigan respetando la abstinencia de carne los Viernes de Cuaresma, hoy en día no supone tanto sacrificio al disponer de multitud de alimentos fáciles de conseguir.
Sin embargo, durante estos días de Carnaval de 2026, hemos querido reflejar en EL CUADERNO DE SILVESTRE el origen del nombre de esta fiesta tan arraigada en el medio rural y urbano.

Quintos 2026
Guijo de Santa Bárbara (Cáceres).
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

TE PUEDE INTERESAR.

A lo largo de los últimos 5 años, se han escrito muchas publicaciones sobre el Carnaval, las cuales están recopiladas en el artículo EL CARNAVAL EN EL MEDIO RURAL que animamos a consultar al lector interesado.

Portada del citado artículo.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Fdo: Silvestre de la Calle García.
Técnico forestal.

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