LA ALIMENTACIÓN DEL GANADO
La alimentación del ganado es la principal preocupación de los ganaderos desde tiempo inmemorial pues en todo momento pues de ello depende el bienestar y la productividad de los animales.
Mucho camino se ha recorrido desde que los animales se alimentaban única y exclusivamente de los recursos naturales hasta que en caso de faltar estos, de que las necesidades de los animales aumenten o de que el ganado sea alimentado en estabulación tenga que recurrirse a otros alimentos producidos por el hombre. Esto ha posibilitado que a lo largo de la historia, se hayan podido mantener y seleccionar animales para garantizar el suministro de alimentos a la humanidad.
Alimentando con pienso a las ovejas.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.
Veremos a continuación cómo ha ido evolucionando poco a poco desde el neolítico la alimentación del ganado y el modo en el que el hombre aporta alimento actualmente al ganado cuando las necesidades o el sistema de manejo así lo requieren.
LA ALIMENTACIÓN NATURAL.
Al principio, el ganado doméstico se mantenía en un régimen completamente extensivo e incluso semisalvaje consiguiendo su alimento por sí mismo, limitándose el hombre a seguir a las manadas de herbívoros, realizando un manejo verdaderamente sencillo y rudimentario, más aún que en el caso de la ganadería trashumante actual.
Vacas pastando.
(c) Juan Manuel Yuste Apausa.
Cuando la hierba y otros recursos naturales como las bellotas o las hojas de árboles y arbustos se agotaban y las temperaturas eran demasiado altas o bajas, los animales simplemente se trasladaban solos siguiendo antiguas rutas de migración.
El único alimento complementario que el hombre podía aportar al ganado en épocas remotas, eran las ramas y hojas de árboles como los fresnos y sauces de los cursos de agua e incluso de los robles y otros árboles caducifolios en verano o las encinas en invierno.
Vacas comiendo hojas de encina tras la poda de los árboles.
(c) Ángel Martín Rodríguez.
En la actualidad, y como decíamos más arriba, la ganadería trashumante se sigue basando fundamentalmente en la alimentación natural de los animales aprovechando los recursos disponibles durante todo el año en zonas de clima opuesto, realizando largos recorridos a pie o en camión.
No obstante, como veremos más adelante, si es necesario, se complementa la alimentación del ganado cuando es necesario.
No todos los animales necesitaban realizar desplazamientos trashumantes puesto que algunos herbívoros como las cabras u omnívoros como los cerdos e incluso aves como las gallinas, conseguían alimento en cualquier lugar y circunstancia.
LA SAL.
La sal fue, sin lugar a dudas, el primer suplemento alimentario aportado por el hombre al ganado. Los ganaderos sabían bien que el ganado buscaba en muchos lugares fuentes naturales de sal para complementar los nutrientes del pasto y si no podían conseguir esa sal de manera natural, el hombre debía aportarla.
De hecho, es posible que el suministro artificial de sal fuese lo que permitió a los cazadores-recolectores controlar a los herbívoros salvajes para comenzar su domesticación pues los animales sabían que si no se alejaban del hombre, tendrían asegurada su ración de sal.
En la actualidad, el aporte de sal sigue siendo imprescindible en muchas zonas, realizándose con sal seca colocada en lugares estratégicos o mediante bloques de sal mineralizada y con diversos compuestos colocados en comederos o en lugares habituales de alimentación del ganado.
Cabras junto a un bloque de sal colgado.
(c) Silvestre de la Calle García.
LA HIERBA SECA.
Cuando el hombre comenzó a vivir de manera más o menos sedentaria, comenzó a surgir un problema en aquellas zonas donde la hierba no crecía durante todo el año. El hombre comprendió que si conseguía reservar parte de la hierba para segarla en el momento adecuado, secarla y almacenarla de alguna manera, conseguiría alimentar al ganado en momentos críticos sin necesidad de realizar largos desplazamientos en busca de hierba fresca. Al fin y al cabo, la hierba era la base de la alimentación del ganado.
Hierba segada y seca.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Incluso sin contar con edificios adecuados, la hierba podía almacenarse en gran cantidad al aire libre haciendo almiares en los que se colocaba la hierba compactada de forma circular alrededor de un poste vertical central y disminuyendo paulatinamente el diámetro del almiar para darle una forma más o menos apuntada que permitiese que el agua y la nieve escurriesen sin mojar la hierba del interior.
Haciendo un almiar.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Con el tiempo, se construirían edificios específicamente diseñados para almacenar la hierba seca y alimentar al ganado incluso dentro de dichos edificios que servían a la vez de almacén para la hierba, de albergue para el ganado e incluso de vivienda para los humanos. (Véase: Los corrales de Guijo de Santa Bárbara).
Hierba seca almacenada en un edificio.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
En la actualidad, se sigue segando, secando y almacenando la hierba mediante distintos sistemas, convirtiéndose en la base de la alimentación del ganado especialmente en épocas en las que no hay disponible hierba fresca o cuando el ganado es mantenido en estabulación permanente.
LOS CEREALES.
Es aceptado por todos los expertos, que las primeras plantas en ser cultivadas de manera sistemática por el hombre, fueron los cereales. Estas leguminosas aportaban granos llenos de nutrientes que, tras una serie de procesos más o menos complejos, no tardaron en convertirse en la base de la alimentación de muchas poblaciones humanas.
Centeno.
(c) Silvestre de la Calle García.
De forma parecida a como ocurría con la hierba seca, la paja trillada se transportaba en carros o con caballerías y se almacenaba para alimentar al ganado en épocas de escasez, siendo un alimento ideal cuando no había hierba fresca.
Carro cargado de paja.
(c) Silvestre de la Calle García.
Hoy en día, la siega del cereal se hace con cosechadoras que separan directamente el grano de la paja, dejando esta última en pacas de diferentes formatos que son más fáciles de almacenar y manejar.
En ocasiones, ciertos cereales son consumidos directamente como pasto por el ganado sin necesidad de realizar operación alguna. Esto se hace cuando el cereal no se siembra con intención de aprovechar su grano.
Ciertos cereales como el maíz, permiten realizar un deshojado que favorece la maduración de la espiga, en este caso denominada mazorca, aprovechando el ganado las hojas frescas y la parte superior del tallo o caña.
Ovejas comiendo hojas de maíz.
(c) Abel Pache Gómez.
Inicialmente, todo o casi todo el grano obtenido se destinaría a la alimentación humana pero una parte se destinó siempre a la alimentación animal, aunque no de manera generalizada pues no cualquier labrador podía permitirse semejante dispendio.
Novillo alimentándose.
(c) José Ortiz Pérez.
En la actualidad, esto ha cambiado radicalmente y buena parte del cereal cultivado en el mundo se destina a la alimentación animal, bien directamente o tras su molienda o bien tras la elaboración de piensos industriales como luego veremos.
SUBPRODUCTOS AGRÍCOLAS E INDUSTRIALES.
Se consideran subproductos todos aquellos que no puede ser aprovechados por el hombre pero que son generados necesariamente en el cultivo y transformación de ciertos productos y alimentos.
Hojas, tallos, frutos estropeados, dañados o sin valor comercial, suero sobrante de la elaboración del queso, pulpas y pieles de frutas, residuos diversos...
A lo largo de la historia, estos productos han sido destinados a alimentar animales tanto omnívoros como los cerdos o las gallinas, que también recibían los restos o sobras de comida, como herbívoros. El empleo de los subproductos sigue estando muy extendido en la actualidad llegando en ocasiones a tener una gran importancia por su bajo e incluso nulo coste.
La paja de cereal tratada en el epígrafe anterior podría considerarse como un subproducto del cultivo del cereal, pero dada su gran importancia a lo largo de la historia y en la actualidad, hemos preferido incluirla en dicho apartado.
CULTIVOS FORRAJEROS.
Durante siglos, podríamos decir milenios, la ganadería y la agricultura fueron actividades en cierta medida antagónicas, predominando la primera en aquellas zonas de suelos más pobres donde solamente podía practicarse una agricultura de subsistencia en pequeñas parcelas situadas junto a cursos de agua o en zonas relativamente llanas donde podían cultivarse cereales y árboles frutales en régimen de secano.
En las zonas agrícolas, la ganadería era de tipo familiar, reduciéndose a unos cuantos animales para atender las necesidades familiares y que se alimentaban fundamentalmente de pastos en terrenos incultos y pequeñas praderas, complementando su alimentación con hierba seca, paja, subproductos agrícolas y, en el mejor de los casos, con algo de grano.
Era impensable destinar la escasa tierra disponible en las zonas eminentemente ganaderas y la tierra que podía destinarse a cultivos para el consumo humano y para la venta al cultivo de productos destinados exclusivamente a la alimentación animal.
Pequeños huertos familiares en una zona ganadera.
(c) Silvestre de la Calle García.
Con el paso del tiempo, numerosos cultivos destinados tradicionalmente a la alimentación humana, comenzaron a formar parte de la alimentación animal gracias a la roturación de nuevas tierras de cultivo y sobre todo a la aparición del sistema de rotación de cultivos que permitía dividir las tierras en varias parcelas y cultivar diferentes productos. Además de eso, la introducción de nuevos cultivos tras el descubrimiento de América permitió diversificar las producciones agrícolas.
Raíces como los nabos y diferentes tipos de remolacha fueron algunos de los primeros cultivos forrajeros si bien el ganado aprovechaba inicialmente solo las hojas o forraje para luego ser las raíces aprovechadas por el hombre. Posteriormente se incluirían productos como la patata y no debemos olvidar ciertas leguminosas como habas, algarrobas (veza), etc...
Patatas. Alimento de personas y animales.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Hoy en día, existe una gran variedad de cultivos forrajeros pues a los ya mencionados se añaden diferentes especies de leguminosas y gramíneas que se cultivan, en algunos casos exclusivamente para alimentar al ganado como la alfalfa, el pasto de Sudán, etc....
Alfalfa.
(c) Abel Pache Gómez.
Ciertos cultivos forrajeros pueden ser aprovechados directamente o a diente por el ganado mientras que otros deben ser segados para dárselos al ganado o para su posterior henificado o ensilado de forma que puedan ser almacenados y consumidos por el ganado durante todo el año.
PIENSO.
El pienso en alimentación animal es más antiguo de lo que pudiera parecer. Durante mucho tiempo, los ganaderos mezclaban granos de diversas especies de cereal e incluso leguminosas, para dárselo directamente al ganado. En ocasiones, para facilitar el consumo a los animales, dichos cereales e incluso leguminosas eran sometidos a un proceso de molienda menos refinado que el seguido para la harina de consumo humano.
Cabra alimentándose.
(c) Marc Ferrer Subirana.
En la actualidad, algunos ganaderos siguen elaborando su propio pienso contando incluso con molinos, ya eléctricos y no de agua o viento como antaño, para moler los diversos cereales y realizar posteriormente las mezclas convenientes según su criterio. La gran diferencia, es que ya pueden añadirse diversos aditivos y compuestos vitamínicos y minerales a este pienso.
Terneros en un cebadero.
(c) Silvestre de la Calle García.
Sacos de pienso.
(c) David Mahíllo González.
Dependiendo de su presentación se administra de una u otra manera.
Así el pienso en forma de harina o de granulado suele administrarse en comederos de diferentes tipos para que el ganado pueda consumirlo con comodidad y sin desperdiciarlo.
En el caso del ganado vacuno estabulado, los comederos pueden no ser necesarios y administrarse el pienso directamente sobre el suelo limpio y seco siempre y cuando exista una separación para que los animales no puedan ensuciarlo con sus patas.
Vacas comiendo pienso.
(c) Diego Ceballos San Miguel.
Repartiendo tacos de pienso a las vacas.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.
IMPORTANCIA DE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA DEL GANADO.
Si el ganado hubiese seguido dependiendo de la alimentación natural a base de recursos naturales desde el Neolítico, el hombre nunca podría haber mantenido un gran número de animales, lo cual permitió que la población humana pudiese prosperar.
Pero en muchas regiones, hasta los siglos XIX y XX el ganado dependió esencialmente de dicho tipo de alimentación lo que hizo que alimentos de origen animal como la leche, la carne o los huevos no se los pudiese permitir nadie más que los propios ganaderos.
No es difícil oír a nuestros padres y abuelos contar como el pollo se consumía solamente los días de fiesta y que los huevos eran el plato estrella de los domingos mientras que la leche era consumida por los niños, los enfermos y los ancianos y solamente si sobraba era consumida por el resto de la familia. Algo parecido ocurría con la carne fresca, siendo la de oveja y cabra las más consumidas ya que la de cerdo se conservaba en forma de embutidos y salazones y la de vacuno era poco habitual en las mesas modestas.
Todo eso se debía a que los ganaderos podían mantener únicamente el ganado que les permitían los recursos naturales o aquellos productos que podían cultivar lo que hacía que, una vez cubiertas las necesidades familiares de alimentos de alimentos de origen animal, sólo pudieran llevarse al mercado pequeños excedentes salvo que la familia se sacrificase e hiciese grandes esfuerzos para alimentarse de pan y productos de origen vegetal, cosa bastante común hasta tiempos no muy lejanos.
A menudo se oyen frases como "Habiendo pienso cualquiera es pastor".
Pensar esto es un auténtico error pues lo que hay que pensar es cuántos de nosotros estaríamos aquí sin ganaderos que dando pienso y otros alimentos complementarios a su ganado producen la leche, la carne, los huevos...que nosotros consumimos. Posiblemente, sólo los propios ganaderos tendrían el lujo de disfrutar de alimentos de origen animal de calidad mientras que los demás solo Dios sabe lo que tendríamos que comer...
Ganadera ordeñando a sus cabras mientras se comen el pienso.
(c) Alexis Ávila Pulido.
Fdo: Silvestre de la Calle García.
Técnico Forestal.























.jpg)










Comentarios
Publicar un comentario