A MI TÍA NICOLASA
Nicolasa Sánchez García (1922-2012), prima hermana de mi abuelo Juan y a la que yo consideraba como una abuela más, cumpliría hoy 104 años.
Aunque ya no esté entre nosotros, sus historias y vivencias constituyen, en gran medida, uno de los pilares fundamentales que sostienen EL CUADERNO DE SILVESTRE y por ello he querido dedicarle un sencillo pero sincero homenaje con este artículo que os animo a leer.
Nicolasa Sánchez García, nació el 28 de junio de 1922 en Guijo de Santa Bárbara (Cáceres), pueblo natal de su madre Visitación García García. A los pocos días de nacer, sus padres marcharon a Santiago de Aravalle (Ávila), pueblo natal de su padre Máximo Sánchez García, donde residieron por espacio de dos años.
Posteriormente, Máximo, Visitación y su hija Nicolasa tuvieron que regresar a Guijo de Santa Bárbara donde establecieron su residencia.
En 1927, cuando tan solo contaba con 26 años de edad, Visitación enfermó gravemente y falleció, quedando Nicolasa a cargo de su padre, aunque al volver éste a contraer matrimonio, Nicolasa se trasladó a vivir a casa de su abuela materna Vicenta García Díaz, conocida popularmente como tía Vicenta "La Jambrina".
Poco después, Anastasio García García, tío de Nicolasa, y su hijo Juan García García (mi abuelo), se trasladaron también a vivir a casa de la abuela Vicenta quien, tras años centrada exclusivamente en la agricultura y manteniendo solamente una mínima ganadería para el consumo familiar, decidió volver a comprar cabras llegando a alcanzar en 1936 la asombrosa cifra de 714 cabras reproductoras.
Nicolasa era en aquel momento de realizar la tarea más importante para la economía familiar: la elaboración y venta del queso.
El queso elaborado por Nicolasa, que aprendió a hacerlo cuando apenas tenía 7 años con la mítica cabrera guijeña Justa "La Calvota", adquirió pronto una gran fama en Guijo y en los pueblos vecinos por ser una cabrera con la mano fría y hacer de esa forma un queso sin ojos y con una textura muy suave y mantecosa.
Cabrera elaborando queso.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Además del queso, la familia tenía otras fuentes de ingreso como la venta de cabritos machos o de cabras carniceras, de los potros o muletos criados por las yeguas de trabajo, de los huevos y pollos de las gallinas, de los cochinos o cerdos que criaban y engordaban así como de los embutidos y jamones de la matanza, las castañas que vendían una vez recogidas, secadas y pialadas (castañas pilongas), las patatas...
Cochinos.
(c) Abel Pache Gómez.
En 1943 Nicolasa contrajo matrimonio con Emilio de la Calle de la Calle (1918-2001) con quien tuvo tres hijos llamados Máximo, Modesta y Visitación.
De su boda, Nicolasa contaba una de las historias que gusta especialmente a muchos de los lectores del blog. Se trata de la famosa historia de la yegua que recibió como regalo por parte de su suegro quien le dio a elegir entre una yegua y una cama.
Yegua con su potrillo.
(c) David Bernaldo de Quirós Pablo.
Como todas las mujeres de la época, Nicolasa se hacía cargo de las tareas domésticas que incluían el cuidado de pequeños animales como la cabra casera, el cochino de la matanza y las gallinas, además de ayudar en las tareas del campo siempre que fuese preciso.
Al principio, la familia vivía del ganado vacuno y del campo, comenzando en esa época a tener gran importancia el cultivo del tabaco para terminar, ya en los años 50, complementando dichas actividades con la cría de ovejas o borregas que por aquel entonces daban mucho dinero.
Piara de borregas.
(c) Silvestre de la Calle García.
La familia en Francia.
(c) Familia De la Calle.
Pese a vivir en Francia, la familia regresaba al pueblo con frecuencia, especialmente en verano puesto que el padre de Emilio, Modesto de la Calle Jiménez (1889-1985) siguió viviendo en Guijo.
Modesto de la Calle Jiménez.
(c) Familia De la Calle.
Desde pequeño, recuerdo los veranos vividos en casa de mi tía Nicolasa con toda la familia. Sin embargo, sería cuando yo tenía alrededor de 14 años cuando me empecé a interesar por la historia familiar escuchando durante horas aquellas vivencias que mi tía guardaba nítidamente en su memoria y que supo transmitirme de una manera muy especial.
Por ello, con este sencillo artículo, quiero recordar a mi tía, siendo perfectamente consciente de que habría sido una de las personas que más interés prestaría a EL CUADERNO DE SILVESTRE.
Cronista Oficial de Guijo de Santa Bárbara.







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