A MI PADRE
Los padres son siempre un ejemplo a seguir y, aunque a veces los hijos queramos hacer nuestra propia vida y tener nuestras propias aficiones, nunca podremos evitar coincidir en muchas cosas con nuestros padres. Si yo no compartiese con mi padre esa gran afición por la cultura tradicional, EL CUADERNO DE SILVESTRE jamás habría visto la luz ni habría llegado hasta donde ha llegado.
Mi padre, Alonso de la Calle Hidalgo, nació en Guijo de Santa Bárbara (Cáceres) el 17 de julio de 1952, siendo el primogénito de los hijos de Antonio Leandro de la Calle Jiménez (1924-2022) cartero rural además de ser labrador y vaquero natural de Guijo de Santa Bárbara y de Visitación Hidalgo Burcio (nacida en 1929) dedicada a sus labores y natural de Navalmoral de la Mata. A mi padre, le siguieron sus hermanas Inmaculada, María Antonia y Raquel.
Mi padre cuando era niño.
(c) Familia de la Calle.
Como la de cualquier niño de la época, la infancia de mi padre transcurrió en el pueblo yendo a la escuela y ayudando a mi abuelo y a sus abuelos maternos Constantino Hidalgo del Monte y Benigna Burcio de la Calle en las tareas del campo. Por las noches, se iba a dormir a casa de su abuela paterna Marceliana Jiménez Esteban, ya por entonces viuda, para que no estuviese sola. La abuela Marceliana marcó en muchos aspectos la vida de mi padre.
A los 14 años, mi padre marchó a estudiar bachiller a la Universidad Laboral de Zamora aunque volvía al pueblo con regularidad. Posteriormente estudió magisterio en Cáceres y al terminar la carrera realizó el servicio militar obligatorio curiosamente también en la ciudad de Zamora.
Fue en Zamora, durante sus años de estudiante, cuando mi padre se aficionó a la fotografía gracias a su tío Juan Moreno Nebot.
Comenzó así la vida de investigador de mi padre que ya a finales de los años 60 empezó a realizar fotografías de los corrales de Guijo de Santa Bárbara, de las chozas de la sierra, de la gente mayor del pueblo...
La realización de esas fotografías iba unida a la conversación con la gente mayor, con los cabreros, vaqueros y labradores del pueblo que fueron contando a mi padre sus historias y transmitiendo así, de forma oral, sus conocimientos sobre las costumbres y tradiciones de nuestro pueblo.
Muchos años más tarde, el Ayuntamiento de Guijo de Santa Bárbara, reconocería esa labor al otorgar a mi padre el Premio Viriato 2024.
Una de las primeras fotografías de mi padre.
Pimesaíllo, Guijo de Santa Bárbara. 1969.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
En 1979 contrajo matrimonio en la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro con mi madre, Vicenta García de la Calle. Años más tarde, en 1988, nací yo, Silvestre de la Calle García y al año siguiente lo hizo mi hermana Rocío.
Mi padre fue durante años peón de albañil y también agricultor y ganadero, dedicándose al cultivo y exportación de frambuesas y a la apicultura.
La construcción era un trabajo bastante temporal y que dejaba muchas horas libres, algo similar a lo que ocurría con la agricultura y la apicultura, por lo que mi padre tenía tiempo para sus aficiones como la fotografía, la música, la pesca....
Posteriormente, aprobó las oposiciones de magisterio y entre 1992 y 2017 fue maestro de primara especialista de Educación Física en las localidades de Villanueva de la Vera, Madrigal de la Vera, Hernán-Pérez y Jarandilla de la Vera permaneciendo dos décadas en este último pueblo.
Intentó cuando yo era pequeño que yo me aficionase como él al deporte y a la pesca pero yo, que soy de espíritu libre como una cabra, no estaba muy por la labor.
La verdad es que el deporte ni me gustaba entonces ni me gusta ahora pues me dio muchos quebraderos de cabeza en mi infancia y adolescencia, algo de lo que hablaré en otra ocasión.
Lo que sí me da pena es no haberme aficionado a la pesca puesto que tanto mi padre como mi abuelo Antonio fueron grandes aficionados a la pesca de la trucha en nuestras gargantas.
No intentó nunca mi padre, y bien que hizo, aficionarme a la música puesto que no tengo ni oído, ni voz, ni sentido del ritmo. Para eso ya está mi hermana Rocío. Mi padre estuvo algún tiempo en el grupo Llares Folk y posteriormente grabó un disco con mi hermana y con la colaboración de Vicentín García Gómez, uno de los mejores folkloristas de la comarca verata.
Lo que sí consiguió mi padre fue que me aficionase y aprendiese a valorar la cultura tradicional. Fue así como pude conocer oficios tradicionales casi perdidos y a la gente que los desarrollaba. Todas esas experiencias vividas con mi padre, unidas a conversaciones mantenidas con las personas mayores de mi familia como mis abuelos y muy especialmente con mi tía Nicolasa, me llevaron a comenzar a escribir.
Decisivo fue que tanto mi padre como mi tía Raquel me animasen a escribir junto a ellos un libro titulado ANTONIO JIMÉNEZ GARCÍA. EL ABUELO VIEJO que relata la vida de un antepasado nuestro fundamental para entender la historia de Guijo de Santa Bárbara. Este libro es el resultado de la fusión entre las historias contadas por Marceliana Jiménez Esteban, abuela de mi padre y de mi tía Raquel y bisnieta de Antonio Jiménez García, y las investigaciones realizadas por mi padre y mi tía además de lo que yo pude aportar. Se publicó este libro en 2016.
Mi padre, mi tía Raquel y yo con nuestro libro.
(c) Familia de la Calle.
Durante años, escribí y publiqué algún que otro artículo en revistas o redes sociales los cuales fueron leídos a partir de 2018 por mi amigo Francisco Torres que en 2020, cuando yo atravesaba uno de los peores momentos de mi vida, me animó a escribir y publicar más cosas hasta que en 2021 me animó a comenzar a escribir este blog.
Pero ¿Cómo empezar a publicar un blog como este en el que las fotografías son tan o más importantes que el texto?
Pues ayudado por dos grandes fotógrafos. Al ser EL CUADERNO DE SILVESTRE un blog dedicado a la ganadería y la cultura tradicional, las fotografías se dividen en esos grandes grupos o bloques. De la parte de ganadería comenzó a encargarse el gran fotógrafo y buen amigo Miguel Alba Vegas, de La Adrada (Ávila) y muy vinculado a Cantabria, mientras que de la parte de cultura tradicional, se encargó y encarga mi padre.
Lógicamente, hay muchísimos más colaboradores, pero ellos fueron los primeros y siguen siendo los princippales.
Nombrar todos los artículos de EL CUADERNO DE SILVESTRE en los que aparecen fotos realizadas por mi padre, sería muy complicado ya que, salvo en aquellos artículos dedicados a ganaderos concretos a quienes he conocido personalmente o a través de las redes sociales y que me han cedido sus fotografías, en la inmensa mayoría de los artículos alguna o todas las fotografías han sido realizadas por mi padre.
Pero permítame el lector que mencione un artículo especial en el que absolutamente todas las fotografías que lo ilustran son de mi padre. Se trata del artículo más leído del blog y el que más importancia y repercusión ha tenido en muchos aspectos hasta el punto de que si hoy soy Cronista Oficial de la Villa de Guijo de Santa Bárbara es, en gran medida, gracias a este artículo. Me refiero al artículo de TÍO PAULINO.
Conocí a tío Paulino allá por el año 2005 gracias a que mi padre, que como es bien sabido por algunos lectores fue Secretario de la Dehesa Sierra de Jaranda durante más de 25 años, tenía mucha y buena relación Julián y Pauli, dos de los hijos de tío Paulino. En varias ocasiones acompañé a mi padre a visitar a tío Paulino en El Melocotón, El Matón, Las Alisedas...y gracias a eso pude, muchos años después realizar ese artículo que como digo, tiene un valor especial para mí.
Podría contar cosas parecidas de otros muchos artículos pero no es cuestión de aburrir al lector.
En definitiva, quiero que este artículo sea un homenaje a mi padre, ese hombre que lleva tantos años DETRÁS DE LA CÁMARA y sobre todo a mi lado teniendo una paciencia infinita conmigo porque no es que yo sea precisamente fácil de soportar en muchas ocasiones...
GRACIAS, PADRE, POR ESTAR SIEMPRE AHÍ.
Fdo: Silvestre de la Calle García.











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