ÁNGEL "EL TORPE": CABRERO, GUARDA DE LAS MONTESES Y ARTISTA.

Ángel Galán Fraile, conocido popularmente como Ángel "El Torpe", fue un conocido cabrero, guarda de las monteses y artista de la localidad abulense de Candeleda donde era muy querido al igual que en todos los pueblos de alrededor.

Ángel Galán Fraile.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Hijo de Pedro Galán "El Torpe" y Eduvigis Fraile "La Guáchara", Ángel nació en Candeleda (Ávila), a los pies del Almanzor, el 24 de mayo de 1939.
Sus padres, como todos sus antepasados y buena parte de los vecinos de Candeleda y El Raso, fueron cabreros.

Dionisio Galán y su esposa Flori con sus padres Pedro y Eduvigis en El Pinillo.
(c) Familia Galán.

Los Guácheres siempre fueron grandes cabreros que a lo largo del siglo XX llegaron alcanzar gran fama en Candeleda y en la vecina comarca de La Vera donde fueron especialmente famosas piaras como la de Tío Miguel Fraile, hermano más pequeño de Eduvigis, o de Servando García "Herva" que era cuñado de Ángel.
Las cabras criadas en aquella época por todos los cabreros de la zona, eran de raza Verata, autóctona de estas serranías y destinadas a la producción de cabritos lechales muy apreciados y a la producción de leche con la que se elaboraban exquisitos quesos.

Cabras Veratas.
(c) Silvestre de la Calle García.

Cabrero fue también Ángel hasta que cumplió 24 años, teniendo las cabras a medias en El Pinillo con su hermano Dionisio, famoso por ser uno de los mejores afinadores de cencerros de la Sierra de Gredos.
En esos años, Ángel fue alguna temporada a segar con una cuadrilla de segadores de Candeleda a pueblos del norte de la Sierra de Gredos, algo frecuente entre los jóvenes de la época para tratar de ganar algo de dinero.

Ángel en El Pinillo.
(c) Familia Galán.

El Pinillo fue siempre un paraje idóneo para la cría de ganado caprino pues desde allí se podían hacer muy buenos careos.
Nisio y su esposa Flori permanecieron allí durante muchos años sacando adelante a su familia, estableciéndose allí Florentino Sánchez Chinarro "El Gato", hermano de Flori, que llegó a ser uno de los cabreros más conocidos de la zona.

Piara de cabras.
(c) Silvestre de la Calle García.

Casado con Ángela Carreras Blázquez, perteneciente a una familia de importantes cabreros que aún hoy siguen criando cabras y ovejas o borras en Candeleda, a Ángel no le gustaban mucho las cabras por lo que decidió que su hermano se quedase con ellas, pasando a trabajar como guarda de las monteses en la finca La Regadera, en Madrigal de la Vera (Cáceres), propiedad del doctor Bravo.

Finca La Regadera.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Como guarda, Ángel debía recorrer diariamente la finca para controlar que todo estuviese en orden, una labor complicada en una propiedad tan grande debiendo controlar especialmente la posible entrada de cazadores furtivos que tratasen de abatir algún macho montés.

Ángel durante sus años como guarda.
(c) Familia Fraile.

La cabra montés ibérica, animal originario de las montañas de la península Ibérica, fue relativamente abundante hasta el siglo XVIII pero sus poblaciones comenzaron a disminuir a lo largo del siglo XIX debido a la alteración de su hábitat, a la competencia con el ganado doméstico y a la caza lo que situó al borde de la extinción a comienzos del siglo XX cuando se comenzó a proteger la especie en muchos lugares pero especialmente en el Coto Real de Gredos donde el rey Alfonso XIII creó un cuerpo de guardas que logró salvar a la especie.

Machos de cabra montés en Gredos.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Lazos familiares unían a Ángel con aquellos guardas de Gredos, entre los que estaba Mauricio Blázquez, casado con su tía Manuela Fraile García, hermana de su madre.
Por ello, era para Ángel un orgullo ser guarda de las monteses en la finca de La Regadera, pues aunque fuese en un terreno diferente al custodiado por su tío estaba guardando este tesoro que es la cabra montés ibérica y que se convirtió en la esencia de su vida durante cuatro largas décadas.

Casa del Fraile en Canedeleda (Ávila).
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Una vez que las poblaciones de cabra montés se recuperaron tanto en el Coto, hoy Reserva de Caza, como en las fincas colindantes y cercanas, la especie volvió a cazarse pero ya de manera controlada y regulada, vigilando y seleccionando los guardas como Ángel los machos adultos que estaban cerca del final de su vida.

Ángel con un macho montés y unos cazadores.
(c) Familia Galán.

A lo largo de los 40 años en los que Ángel fue guarda, por la finca de La Regadera pasaron muchísimos cazadores que hicieron a Ángel multitud de fotografías que él fue guardando con gran cariño. Y para no confundirse si un día la memoria fallaba, cosa que nunca ocurrió, Ángel tuvo la buena costumbre de escribir debajo o por detrás de cada fotografía una breve descripción. Esto lo aprendió de su tío Desi, uno de los hermanos menores de su madre y que era un auténtico apasionado de Gredos igual que Ángel.

Una de las fotografías que guardaba Ángel con su correspondiente descripción.
(c) Familia Galán.

Al haber sido cabrero durante su infancia y juventud, Ángel era un gran conocedor de la cultura y las tradiciones de los cabreros de Gredos y eso incluía la reparación y construcción de chozas que pudieran servir de refugio a los cazadores que acudían a la finca y a él mismo en sus recorridos de vigilancia por la finca.

Ángel junto a una choza con unos caballos un día de caza.
(c) Familia Galán.

Entre esas chozas, se encontraba la del Collado del Oso, construida por el propio Ángel en un paraje desde el que se domina gran parte de la Sierra de Gredos.

Choza del Collado del Oso.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Además de guarda en La Regadera, Ángel fue ganadero manteniendo unos animales muy particulares pero verdaderamente importantes ya que fue apicultor. Era verdaderamente increíble los enormes conocimientos que tenía sobre el apasionante mundo de las abejas.

Abeja.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

En 2004, tras 40 largos años trabajando como guarda en La Regadera, Ángel se jubiló. En reconocimiento a los grandes servicios prestados durante tantos años, los propietarios de la finca, le permitieron seguir viendo allí en la casa en la que había vivido junto a su esposa, fallecida unos años antes.
Años más tarde, cuando la finca fue vendida a otros propietarios, Ángel se trasladó a vivir a Candeleda.

Ángel en su casa de La Regadera con una lámpara de madera fabricada por él mismo.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

A lo largo de su vida, Ángel dedicó su tiempo libre, como hicieron siempre los cabreros y guardas de la Sierra de Gredos a la fabricación de todo tipo de objetos artesanos trabajando la madera, el cuerno de vaca, el hueso, el cuero...

Ángel con algunas de sus creaciones.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Al dejar de vivir en La Regadera y trasladarse a vivir a su casa de Candeleda, Ángel instaló su pequeño taller de artesanía en una finca a orillas de la Garganta de Santa María en la que residían su hermano Nisio y su cuñada Flori.
Allí pasaba largas horas fabricando desde cucharas a tajos, pequeños taburetes de tres patas muy populares en la zona y que regalaba a amigos conocidos.

Ángel con algunas cucharas de madera sentado en uno de sus tajos.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

De sus manos salieron auténticas obras de arte como largas cadenas de madera enterizas o de una sola pieza que fabricaba con simple finalidad decorativa o para hacer impresionantes lámparas. Dominaba hasta tal punto la talla en madera que con una simple navaja hizo espectaculares figuritas de machos monteses como esos que protegió durante toda su vida.

Ángel con una de sus figuritas de machos monteses.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Era muy habitual que los cabreros y guardas tallasen morteros, cucharas, pipas para fumar y otros objetos de uso cotidiano, los cuales decoraban primorosamente especialmente cuando iban a regalárselos a sus novias, esposas o a los amos o dueños de las piaras de cabras en el caso de los pastores asalariados o a los dueños de las fincas en las en las que trabajaban, pero rara vez hacían objetos meramente decorativos.
Sin embargo, Ángel hacía estas pequeñas tallas de machos monteses con una finalidad meramente decorativa y, ciertamente, era algo que sorprendía a todos los que visitaban su casa que era un auténtico museo.

Figura del macho montés.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Los cabreros candeledanos y raseños fueron siempre grandes aficionados a la música siendo uno de los más famosos Eusebio Morcuende "El Marica". Ángel, su hermano Nisio o su primo Eusebio fueron también grandes guitarreros y cantaores y acudían con sus instrumentos a cualquier jornada festiva desde una simple matanza familiar del cerdo a la subida de las vacas por el Puerto del Pico.

Ángel y su hermano Nisio en el Puerto del Pico.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Ángel no se limitaba a tocar instrumentos musicales sino que también los reparaba e incluso los fabricaba él mismo dada su gran maestría.

Ángel en su casa de Candeleda.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Posiblemente lo que mejor identificaba a Ángel era su grandísimo sentido del humor, llevando alegría allá donde iba. Cuando quería que la gente se riese a más no poder, siempre contaba las historias y anécdotas de celebérrimos cabreros de estas sierras como tío Isaac "El Manco".

Ángel y su hermano Nisio.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

En los últimos años, la salud física de Ángel se había resentido bastante pero siempre conservó su gran sentido del humor y una actitud muy positiva ante la vida, una vida en la que no vivió momentos precisamente fáciles pero en la que contó siempre con el cariño de toda su familia y de la familia de su esposa.
Pasaba muchas horas en la finca de su hermano donde siempre recibía la visita de familiares y amigos.

Nisio, Ángel, Alonso, Herva y Vicentín.
Grandes conocedores de la cultura y las tradiciones de la Sierra de Gredos.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

El 9 de octubre de 2026, tras sentirse indispuesto durante la noche, Ángel fue trasladado de urgencia al hospital de Talavera de la Reina (Toledo) donde falleció.
Fue un duro golpe para sus muchos familiares y amigos que al día siguiente le dieron su último adiós en un multitudinario entierro en el que su hermano Nisio y otros familiares quisieron cantar junto a Ángel su última rondeña.
Los restos de Ángel reposan ya en el panteón familiar junto a los de su querida esposa Angelita.

Panteón de Ángel y de su esposa.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Pero este no es final para una gran persona como Ángel que será recordado con muchísimo cariño por sus familiares, amigos y por todos aquellos que le conocieron durante su larga vida y que tuvieron la suerte de compartir sus historias, anécdotas, vivencias.
Monumentos como el de los cabreros de Candeleda servirán para recordarle a él al igual que a todos los que amaron estas montañas aunque alguien como Ángel se merece mucho más.

Monumento a los cabreros en Candeleda (Ávila).
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

NOTA FINAL DEL AUTOR.
Tuve la inmensa suerte de conocer a Ángel hace muchos años, cuando aún vivía en La Regadera.
Mi padre (Alonso de la Calle Hidalgo) y yo hemos pasado muchos y buenos ratos con él hablando de la cultura cabrera, de la Sierra y de sus monteses y muy buenos ratos de risas con las historias de tío Manco.
Desde un principio, Ángel nos consideró como si fuésemos su familia y para nosotros también era como de la familia, por lo que hemos sentido mucho su muerte. Nos quedan como recuerdo esos buenos ratos citados y algunas de sus magníficas obras de arte como tajos, bocinas y el morral de mi abuelo Juan García García que Ángel restauró hace solo unos meses y que para nosotros ha sido siempre un auténtico tesoro y más a partir de ahora.

Con Ángel en su casa de Candeleda el pasado mes de mayo.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Querido Ángel. 
Desde el Cielo, donde todos los que te conocimos sabemos que ya estás en compañía de tu querida Angelita y en la compañía de Nuestra Santísima Madre la Virgen de Chilla, sabemos que seguirás viéndonos y cuidando de toda tu familia, de tus amigos y especialmente de todos esos sobrinos tuyos que, sin ser tus hijos, tuvieron en ti a un verdadero padre.
Hasta siempre, Ángel.

Ángel con el Almanzor al fondo.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Fdo: Silvestre de la Calle García.

Comentarios

ENTRADAS MÁS LEÍDAS