ALEJANDRO: UN CABRERO DE HOY CON LA SABIDURÍA DE AYER

Alejandro Torralvo Gutiérrez es uno de los últimos cabreros de la localidad cacereña de Guijo de Santa Bárbara y el único que mantiene una piara de cierta importancia. Este joven cabrero combina a la perfección en su explotación la tecnología más avanzada con la milenaria sabiduría de los cabreros veratos.

Alejandro Torralvo Gutiérrez.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

A sus 27 años, Alejandro es uno de los cabreros más jóvenes de la comarca de La Vera y de la Sierra de Gredos donde el relevo generacional se hace notar en las explotaciones agropecuarias pero especialmente en las dedicadas al ganado caprino en zonas de alta montaña.

Alejandro ordeñando a una cabra recién parida.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Alejandro es famoso en toda Extremadura por haber participado en programas de televisión como EL CAMPO ES VIDA de Canal Extremadura o LA VUELTA A LA ESPAÑA DIGITAL de RTVE 2.
Pero su fama ha ido mucho más allá de las fronteras extremeñas e incluso nacionales pues recientemente su historia ha llamado poderosamente la atención de una productora de documentales de Corea.

Alejandro Torralvo Gutiérrez con dos cabritos.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Ha recibido también varios premios como el de EL CABRERO MÁS JOVEN DE GREDOS otorgado en el XI Encuentro de Cabreros de Gredos celebrado en Madrigal de la Vera en 2024 y el Premio Viriato otorgado en Guijo de Santa Bárbara en 2022 por ser una de las personas que más ha luchado y lucha por conservar y divulgar la cultura guijeña. 

Servando García Jara "Tío Herva" y Alejandro Torralvo Gutiérrez.
El cabrero más viejo y más joven de la Sierra de Gredos.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Alejandro, fiel lector y gran colaborador de EL CUADERNO DE SILVESTRE, me comentó hace unos días que le habían nacido varios chivos galanos y que sería bueno hacer algunas fotos para poder utilizarlas en los artículos del Blog.
La capa galana, que es aquella en la que los animales de color negro, colorado, cárdeno, rubio... presentan grandes manchas blancas, fue muy común en la raza Verata, que es la que cría Alejandro, en épocas pasadas si bien actualmente es cada día más difícil de ver.
Como en otras ocasiones al hablar de temas relacionados con el ganado caprino de Gredos, remitimos al lector al artículo de TÍO PAULINO para poder ver cabras Veratas Galanas.

El autor con uno de los cabritos galanos.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Por ese motivo, y porque siempre es grato visitar a Alejandro, nos acercamos el 25 de marzo de 2026 hasta su finca de Santonuncio para fotografiar estos curiosos cabritos y aprovechar la ocasión para hacer más fotos que quedarán en los archivos del blog para cuando sea necesario.

El autor con las cabras de Alejandro.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Varias decenas de cabritos correteaban por el corral o majada de Alejandro, contando algunos de ellos con pocos días e incluso horas de vida. Estos cabritillos tan pequeños tienen en ocasiones problemas para mamar debido a que las cabras producen tanta cantidad de leche que los pezones no caben en la boca de los cabritos por lo que tienen que ser ayudados a mamar por el ganadero.

Ayudando a mamar a un cabrito.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Algunos cabritos más grandes, no logran consumir toda la leche de la madre sin riesgos a sufrir trastornos gastrointestinales por lo que una cantidad de leche queda retenida en la ubre de las cabras, debiendo ser extraída para evitar que sufran mastitis por retención. Por ello, Alejandro saca todas las cabras al majal del corral para que desde allí vayan pasando por la sala de ordeño para descargar sus ubres.

Cabras en el majal.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

En la sala de ordeño se aprovecha para suministrar a las cabras una ración complementaria pues, aunque salen todos los días a pastar a la sierra, el pasto es aún escaso por lo que para garantizar la producción lechera se da a cada cabra en un comedero individual un poco de pienso de cereales y leguminosas.

Cabras comiendo pienso en la sala de ordeño.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Aprovechan así Alejandro y su padre, Florián Torralvo Sánchez, para descargar la ubre de las cabras que lo necesitan y ayudar a mamar a los cabritos más pequeños. También se aprovecha este momento para curar a alguna cabra al tenerlas amarradas.
Para realizar el ordeño residual de estas cabras tras haber mamado los cabritos, no se enciende la ordeñadora alimentada con un motor sino que, por comodidad y para evitar gastos innecesarios, la operación se realiza de forma manual pues, además, muchas de las cabras no producen leche sino calostro que no podría ir al tanque de refrigeración de la leche.

Florián y Alejandro en la sala de ordeño.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Desde la sala de ordeño, las cabras pasan al corral en el que se encuentran los cabritos, esperando hasta que todas estén juntas para ser sacadas al careo o pastoreo diario.
Realmente, Alejandro no tiene un único corral sino que tiene varias dependencias conectadas entre sí. Dispone de un viejo corral de piedra dividido en dos grandes secciones, otro adosado delante del corral viejo y un corral más mucho más amplio al que se puede acceder directamente desde los dos corrales y que tiene salida hacia la sierra y hacia la finca.

Cabras en el interior del corral.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Algunas cabras portan en el cuello collares GPS pues, hasta hace poco tiempo, en muchas ocasiones salían a pastar solas y llevando este dispositivo, Alejandro podía controlarlas en todo momento desde la finca con su teléfono móvil.
Sin embargo, hoy en día, el dejar a las cabras solas en el campo es cada día más complicado y arriesgado ante la creciente presencia de lobos, así como de los temibles perros asilvestrados.

Cabra con collar GPS.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Como vemos, y pese a su gran juventud, Alejandro tiene una explotación muy bien organizada sabiendo combinar a la perfección la tecnología actual con la sabiduría tradicional heredada de su padre y muy especialmente de su abuelo Primitivo Torralvo García (1927-2020) conocido cariñosamente como TÍO PIVO, uno de los cabreros más emblemáticos de la Sierra de Gredos y junto al que Alejandro dio sus primeros pasos como cabrero.

Tío Pivo y Alejandro.

Pudo Tío Pivo ver a su nieto Alejandro dar sus primeros pasos como ganadero profesional independiente sintiéndose muy orgulloso y admirado de las constantes mejoras técnicas que este joven cabrero, orgullo también de todos los guijeños, iba realizando.
Si ahora viviera, seguro que se le saltarían las lágrimas al ver en el gran cabrero que se ha convertido su nieto y en el cuidadoso sistema de manejo y la rigurosa selección que lleva a cabo Alejandro con la piara de cabras heredada de sus antepasados.

Cabra Verata.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

NOTA FINAL DEL AUTOR.
Alejandro Torralvo es, como ya se dijo antes, uno de los principales colaboradores de EL CUADERNO DE SILVESTRE habiendo colaborado en multitud de artículos entre los que recomendamos al lector los siguientes:


Cabras Veratas.
(c) Alejandro Torralvo Gutiérrez.

Quiero dar las gracias a Alejandro por su apoyo incondicional desde un principio en este proyecto de EL CUADERNO DE SILVESTRE no siendo un mero colaborador de gran importancia sino un auténtico asesor que aporta ideas a la hora de realizar nuevos artículos, consejos a la hora de escribirlos, sugerencias a la hora de publicarlos y un largo etcétera.
GRACIAS, AMIGO.

Alejandro Torralvo y Silvestre de la Calle.
Foto de archivo.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Fdo: Silvestre de la Calle García.
Cronista Oficial de la Villa de Guijo de Santa Bárbara.

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