LOS CHOTOS DE GONZALO

Extremadura es tierra de ganaderos donde, en contra de lo que muchos piensan, hay muchas vacas de aptitud cárnica y por lo tanto muchos ganaderos que como Gonzalo Lorenzo Gómez, tienen en la venta de chotos una de sus principales fuentes de ingresos.


Gonzalo con sus chotos.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

La palabra choto se utiliza en Extremadura, especialmente en la provincia de Cáceres, pero también en provincias vecinas como Ávila, para designar al ternero, cría de la vaca desde que nace hasta que cumple un año de vida.
En el norte de España se utilizan términos parecidos para referirse a los terneros como xatu en Asturias y jato en Cantabria.

Vaca con su choto.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Gonzalo Lorenzo Gómez (n.1984), vecino de la localidad cacereña de Acehúche que es famosa por dar nombre al Queso de Acehúche y por celebrarse en ella la Fiesta de Interés Turístico Nacional de Las Carantoñas, es desde hace años uno de los principales lectores y colaboradores de EL CUADERNO DE SILVESTRE, siendo sus conocimientos, vivencias, anécdotas y fotografías fundamentales para la realización y publicación de numerosas entradas o artículos del blog, algunos de los cuales figuran entre los más leídos.

Gonzalo con una de sus vacas.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Dedicado desde siempre a la ganadería, mantiene actualmente alrededor de 300 ovejas, 50 cabras y 40 vacas. Todo este ganado es manejado de forma extensiva durante todo el año siendo épocas especialmente duras el invierno y el verano, cuando Gonzalo tiene que complementar la alimentación del ganado con piensos.

Gonzalo alimentando a las vacas.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Gonzalo conoce a la perfección el complejo mundo de la ganadería pues es miembro de la familia de Los Trochas, conocidísimos ganaderos tanto en Acehúche como en pueblos vecinos.
La saga familia comenzó con Gonzalo Lorenzo Gómez (1893-1970) que tuvo un rebaño de 500 ovejas, continuando con su hijo Gonzalo Lorenzo Martín (1930-2016) que además de un rebaño de unas 1500 ovejas, tuvo también 300 cabras y 60 vacas además de 10 ó 12 caballos y de dedicarse al engorde de cerdos.
Gonzalo Lorenzo Marcos (1959-2026), siguió con la actividad familiar y ahora es su hijo, protagonista de este artículo, el encargado de la ganadería familiar que, posiblemente, dentro de unos años pase a manos de Gonzalo Lorenzo Martín, nacido en 2011.

Gonzalo Lorenzo Martín con los chotos.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Además de su trabajo como ganadero, Gonzalo se preocupa mucho por la cultura y las tradiciones de Acehúche, realizando una gran labor para organizar la fiesta de Las Carantoñas y darla a conocer a todo el mundo, viajando a festivales de toda España y Portugal para que esta tradición ancestral sea conocida y disfrutada por todos.

Carantoña.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Pero volvamos a LAS VACAS DE GONZALO, de las cuales ya se publicó en este mismo blog un interesante artículo ilustrado con magníficas fotografías que animamos a consultar a todos los lectores.

Gonzalo con sus vacas.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

A grandes rasgos podemos decir que las vacas de Gonzalo, como buena parte de las vacas de Extremadura, pertenecen al denominado Conjunto Mestizo, fruto de infinidad de cruces entre razas autóctonas como la Avileña-Negra Ibérica, la Morucha, la Retinta, la Berrenda en Negro, la Berrenda en Colorado, la Blanca Cacereña... con razas cárnicas especializadas como la Charolesa o la Limusina.

Vacas de Gonzalo.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

El objetivo de Gonzalo y de todos los ganaderos que mantienen este tipo de animales, es conseguir vacas funcionales y a la vez productivas que se adapten al terreno en el que viven, generalmente difícil por la climatología, la orografía o la disponibilidad de recursos naturales y que sean capaces de producir un choto o ternero por vaca y año con una sumplementación alimentaria mínima.

Vaca con su ternero.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Estas vacas se dedican únicamente a la cría de chotos o terneros, la mayoría de los cuales a excepción de aquellas hembras de mejores características dejadas para reposición y sustitución de las vacas vendidas por desecho y desvieje, son destinados a la producción de carne. Para ello, tiene lugar un proceso previo que a continuación describimos.

Terneros en el campo.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Las vacas permanecen todo el año en el campo con el toro semental encargado de cubrirlas. Estos animales pueden ser criados en la propia ganadería o en otras con el objetivo de mejorar la producción o renovar la sangre evitando así posibles efectos negativos de la consanguinidad.
No obstante, esto tiene un coste realmente elevado si se compran sementales de razas especializadas, lo cual muchas veces no compensa en ganaderías relativamente pequeñas como la de Gonzalo en las que se opta por dejar como semental uno de los mejores terneros y renovarlo periódicamente.

Toro semental.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Cuando un toro semental convive con las vacas, el ganadero debe preocuparse de poco más, puesto que el animal cubrirá a aquellas vacas que vayan saliendo en celo, lo cual ocurrirá cada 21 días cuando estas no estén preñadas y estén bien alimentadas y recuperadas tras el parto anterior.
De esta forma, las vacas pueden parir en cualquier época del año aunque los partos tienden a concentrarse a finales del invierno o durante la primavera como ocurre en las especies salvajes.
Si se quiere que la paridera de las vacas se produzca en una época concreta, bastante con separar al toro unos meses y juntarlo con las vacas en el momento adecuado, lo cual no siempre es posible.

Vaca pastando.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Tras 280 días de gestación, las vacas paren a sus terneros. Generalmente paren sin ninguna dificultad en pleno campo, pero Gonzalo debe revisarlas diariamente para ver las que presentan signos que indiquen que estén próximas al parto como vientre voluminoso y ubre muy cargada y endurecida.
Si alguna se ha separado del resto, es signo inequívoco que va a parir o que ya lo ha hecho y tiene al ternero escondido en un lugar seguro.

Vaca con ternero recién nacido.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Es importante localizar al choto en las primeras horas de vida para asegurarse que tanto él como la vaca están en buen estado, siendo fundamental que el choto consuma el calostro, secreción de la ubre similar a leche pero con una gran riqueza en nutrientes imprescindibles para el desarrollo inmunológico y digestivo del ternero.
Durante los primeros días, se colocan en las orejas del choto los crotales identificativos. De esta forma, el ganadero podrá demostrar que ese ternero es suyo si se extravía o si es robado.

Vaca amamantando a su choto.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Los terneros permanecerán con las vacas durante varios meses, alimentándose durante las primaveras semanas exclusivamente de leche materna que poco a poco irán complementando con pasto.
Las vacas de aptitud cárnica producen la cantidad de leche justa para alimentar al choto, o chotos si tienen mellizos, dejando de producirla si el ternero muere o es vendido a diferencia de las vacas lecheras que producen una gran cantidad de leche tras el parto y durante muchos meses pero sin necesidad de contar con la presencia del ternero.

Choto mamando.
(c) Gonzalo Lorenzo Martín.

Oficialmente, todas aquellas vacas que no se ordeñan y amamantan a sus terneros, se denominan vacas nodrizas, aunque en épocas pasadas este término se reservaba para aquellas vacas que amamantaban a su propio ternero y a otros que no podían ser alimentados por su madre por diversos motivos o que eran hijos de vacas lecheras.

Vaca con su ternero.
Finalista del Concurso LA VACA MÁS BONITA DE EXTREMADURA.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Dependiendo de la disponibilidad de pasto para las vacas y de su estado de salud, ya que adelgazan mucho cuando están criando, del desarrollo de los chotos y del precio que pueden alcanzar estos según la Lonja de Extremadura, se decide el momento de realizar el destete, lo cual ocurre entre los 4 y los 6 meses de vida en el caso de la explotación de Gonzalo.

Chotos destetados.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

El destete se realiza simplemente separando a los chotos de las vacas en una finca o parcela convenientemente cercada o en un corral adecuado. Al principio, tanto los chotos como las vacas mugen o berrean llamándose unos a otros pero en pocos días se adaptan a la nueva situación dejando las vacas de dar leche y pasando los terneros a alimentarse exclusivamente de pienso y forrajes desecados. Para que el destete no sea tan traumático, conviene alimentar a los terneros con algo de pienso y forraje ya en el campo cuando están con las vacas.

Chotos en el interior de una nave.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

La carne de los chotos, especialmente de las chotas, recién destetados, conocidos habitualmente como pastencos  por criarse en pastoreo con la madre y complementar su alimentación con pasto, es de una gran calidad y similar a la de los antiguos chotos lechales  o de carne blanca que hoy ya no se producen salvo en algunas explotaciones de vacuno lechero.

Chotos pastencos.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Muchos ganaderos suelen vender directamente las chotas que no van a destinar a recría por lo que el mismo día del destete o en días inmediatamente posteriores son adquiridas por tratantes para ser llevadas a matadero o a cebaderos especializados. Por su parte, los chotos son cebados durante algunos meses en la propia explotación y vendidos directamente a mataderos o a tratantes antes de cumplir el año de vida.

Choto.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Muchos ganaderos, entre los que se encuentra Gonzalo, prefieren vender normalmente todos los chotos y chotas al ser destetados pues, aunque el beneficio es relativamente menor, se ahorran el trabajo que supone el cebo de los chotos durante varios meses hasta que adquieren los pesos y edades deseados o demandados por los mataderos.

Chotos listos para ser vendidos.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.


Los chotos criados en sistemas extensivos son muy demandados por los cebaderos aunque no se trate de animales de pura raza pues lo que interesa es que tengan un buen sistema esquelético que les permita engordar rápidamente. Al estar acostumbrados a tener una alimentación bastante limitada, al llegar al cebadero y disponer de todo el pienso y paja que quieren, estos terneros comen con avidez y alcanzan pronto el mismo peso que los terneros más selectos.

Chotos.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Para cualquier explotación ganadera dedicada a la cría y comercialización de chotos vivos para carne, supone la principal fue de ingresos pero su importancia es aún mayor en aquellas explotaciones de menor efectivo asentadas en zonas desfavorecidas como ocurre con la de Gonzalo.

Chotos listos para ser embarcados.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

El día que se venden los chotos es, hoy como ayer, un día de fiesta para el ganadero y su familia pues supone recoger el fruto del trabajo de todo el año.
El dinero obtenido servirá primero para cubrir las necesidades alimentarias de las vacas y los demás gastos de la explotación, destinándose el resto a cubrir las necesidades de la familia.

Gonzalo con la alegría de haber destetado los chotos.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

Solamente aquellas chotas que serán dejadas para la reposición como ya dijimos, pueden mamar durante algunas semanas más para que se desarrollen completamente.

Vaca con su chota.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

A MODO DE EPÍLOGO.
Gonzalo Lorenzo Gómez es un ejemplo perfecto de la cría de ganado vacuno de aptitud cárnica proporcionando carne de gran calidad en unos ambientes más apropiados para la cría de ovejas y cabras pero en los que gracias a los conocimientos y esmerados cuidados de los ganaderos, las vacas pueden sobrevivir y prosperar.

Gonzalo con sus vacas.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

AGRADECIMIENTO Y DEDICATORIA.
Quiero agradecer, una vez más, a GONZALO LORENZO GÓMEZ que siga dispuesto a colaborar de manera totalmente desinteresada con EL CUADERNO DE SILVESTRE como lleva haciendo tanto años.
A este gran ganadero extremeño y sobre todo gran amigo, va dedicado este artículo que, con el permiso de Gonzalo, quiero dedicar también a la memoria de su padre Gonzalo Lorenzo Marcos que recientemente nos ha dejado y que fue sin lugar a dudas un gran ganadero y maestro para su hijo.


Gonzalo con un choto.
(c) Gonzalo Lorenzo Gómez.

NOTA FINAL DEL AUTOR.
Ha sido para mí un gran placer escribir este artículo sobre los chotos de Gonzalo y que me trae muchos y gratos recuerdos de mi infancia como vaquerillo en casa de mis abuelos Juan y Marce en Guijo de Santa Bárbara (Cáceres).

El autor hace algunos años...
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Fdo: Silvestre de la Calle García.
Técnico forestal.
Cronista Oficial de la Villa de Guijo de Santa Bárbara (Cáceres).

Comentarios

ENTRADAS MÁS LEÍDAS