A MI ABUELO ANTONIO LEANDRO
Posiblemente una de las personas más importantes y que más han influido en mí a lo largo de mi vida, haya sido mi abuelo Antonio Leandro de la Calle Jiménez (1924-2022), cartero rural, vaquero y labrador. En gran medida, es uno de los responsables de que hoy en día se escriba este blog de EL CUADERNO DE SILVESTRE.
Mi abuelo corriendo la canilla.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
El 9 de septiembre de 2022 con motivo del fallecimiento de mi abuelo dos días antes, publiqué en este mismo blog un extenso artículo sobre él y que lleva por título EL VAQUERO CARTERO: HOMENAJE A ANTONIO LEANDRO DE LA CALLE JIMÉNEZ que animo a consultar al lector interesado.
Venía este artículo a ser una ampliación del artículo A UN VIEJO VAQUERO publicado justamente un año antes con motivo del 97º cumpleaños de mi abuelo.
Posteriormente, publiqué el 13 de septiembre de 2024 un artículo titulado CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE ANTONIO LEANDRO DE LA CALLE JIMÉNEZ, el día en el que mi abuelo hubiese cumplido el siglo de vida.
Mi abuelo con el burro cargado de leña.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
En esos tres artículos, y en muchos otros, hablé largo y tendido sobre la vida de mi abuelo, por lo que hoy haré un brevísimo resumen y me centraré en explicar la importancia que tuvo para mí y el motivo por el que EL CUADERNO DE SILVESTRE le debe en gran medida su existencia.
Mi abuelo regando las patatas.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Mi abuelo Antonio Leandro el 13 de septiembre de 1924 en Guijo de Santa Bárbara (Cáceres), concretamente en la Calle del Portal junto a la Fuente de la Chorrera o La Chorrerilla, siendo el tercer hijo, después de Benjamín y Marcelino y antes de Eva, de Alonso de la Calle Jiménez (1892-1950) y de Marceliana Jiménez Esteban (1893-1985). Por línea paterna, mi abuelo era nieto de Andrés de la Calle García de Aguilar y de Marcelina Jiménez Pobre mientras que línea materna era nieto de Cipriano Jiménez Pérez y de Josefa Jiménez Esteban.
Mi abuelo Antonio Leandro (izda. abajo) y sus padres Marceliana y Alonso y su hermano Marcelino.
(c) Familia De la Calle.
Alonso, el padre mi abuelo, era cartero rural de Guijo de Santa Bárbara y vaquero de vacas negras o Avileñas, profesiones que ejerció también mi abuelo si bien durante gran parte de su vida tuvo vacas suizas o Frisonas y alpinas o Pardas Alpinas no existiendo en aquella época la diferencia entre la raza Parda de aptitud lechera y la Parda de Montaña de aptitud cárnica.
Las últimas vacas de mi abuelo.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Mi abuelo y mi abuela, Visitación Hidalgo Burcio (nacida en 1929), se casaron en 1951 y tuvieron cuatro hijos llamados Alonso (mi padre), Inmaculada, María Antonia y Raquel.
Como digo, mi abuelo compaginaba el oficio de cartero con el de vaquero y con el de labrador o agricultor, dedicándose al cultivo de tabaco, de cereales como la cebada y el maíz y de patatas y otros productos hortícolas, además de a la recolección de castañas y al cultivo del olivar y del viñedo para cubrir las necesidades familiares de aceite de oliva y vino.
Mi abuelo sacando las patatas.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Como era habitual, mi abuelo y mi abuela mantenían esa pequeña ganadería familiar compuesta por el burro utilizado para trabajar, el cerdo o cochino para la matanza y las gallinas. De hecho, cuando yo nací en 1988, mi abuelo estaba a punto de jubilarse y ya no tenía vacas, manteniendo únicamente el burro, el cochino y las gallinas y dedicando su tiempo libre a la agricultura.
Mantuvo el burro y cebó cochinos durante alrededor de una década más después de jubilarse y siguió trabajando en el huerto y manteniendo las gallinas hasta bien pasados los 90 años.
Mi abuelo arando con el burro.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Precisamente ahí, llega lo importante de esta historia. Tuve la inmensa suerte de conocer y convivir con mis cuatro abuelos durante toda mi infancia, adolescencia y juventud, pasando muchísimos y buenos ratos con mi abuelo Antonio Leandro. Fue él quien me despertó el interés por la historia y la cultura tradicional de mi pueblo así como por la investigación sobre los orígenes familiares.
Recuerdo aquellas tardes de invierno asando cortezas y chofes en la cocina de lumbre de la casa de mi abuelo junto a mi hermana Rocío y mi prima Jara y en las que mi abuelo nos hablaba muchas veces de un tal Abuelo Viejo.
Años después, en esa misma cocina, tuve la satisfacción de entregar como regalo a mi abuelo una tarde de abril de 2018 el libro ANTONIO JIMÉNEZ GARCÍA. EL ABUELO VIEJO, escrito junto con mi padre y mi tía Raquel.
Mis abuelos con el libro del Abuelo Viejo.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Empecé a escribir este blog en enero de 2021 por lo que, durante algo más de año y medio, mi abuelo pudo disfrutar de él y ciertamente sentí que valoraba este trabajo. Por eso, cuando falleció el 7 de septiembre de 2022, me propuse seguir adelante con este blog como a él le habría gustado.
Muchísimos han sido los artículos que a lo largo de estos 5 años he escrito sobre él y muchísimos serán, o eso espero, los que siga escribiendo y en los que queden en buena medida reflejadas sus enseñanzas, vivencias y anécdotas.
NOTA FINAL DEL AUTOR.
Mi abuelo no pudo verme recibir ciertos títulos y premios a mi carrera como los de Socio de honor de ASCCASÓN (Asociación de Criadores de Cabra del Asón), Cronista Oficial de la Villa de Guijo de Santa Bárbara o el reciente premio Cabra Dorada 2026.
Estoy seguro de que se sentiría orgulloso de ello y la verdad es que siempre que me fijo en estos reconocimientos y premios, al igual que cuando doy conferencias de ganadería, pienso mucho en él y en lo que diría.
Fdo: Silvestre de la Calle García.
Cronista Oficial de la Villa de Guijo de Santa Bárbara.







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