LA BODA DE ELI Y DIEGO, EL "NIETO" DEL ABUELO VIEJO
El 11 y 12 de septiembre de 2026 se celebró en Guijo de Santa Bárbara (Cáceres) la boda de Elizabeth Rodríguez Cabral y Diego García García, a quien bien podemos llamar "nieto" del Abuelo Viejo por ser descendiente directo de este ganadero tan importante para la historia de Guijo de Santa Bárbara.
Eli y Diego junto al cuadro del Abuelo Viejo.
Salón de actos del ayuntamiento de Guijo de Santa Bárbara.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Conozcamos primero a estos jóvenes que, pese a residir en Getafe (Madrid), quisieron casarse en Guijo de Santa Bárbara por muchísimos motivos.
Elizabeth Rodríguez Cabral es hijo de Carlos José Rodríguez Castillo y Berkis Elizabeth Cabral Carrasco, ambos naturales de República Dominicana pero residentes en España desde hace muchos años, donde ya nacieron sus hijos Elizabeth y Carlos Arturo.
Diego y Eli con Berkis Elisbeth y Carlos José.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Diego García García es hijo de Emilio García Calle y Ángela García de la Calle. Aunque nacido y criado en tierras madrileñas, el padre de Diego es natural de Guijo de Santa Bárbara de donde también era natural Ángela, fallecida en 2010. Como muchos otros guijeños, Emilio y Ángela emigraron a Madrid en busca de una vida mejor y allí, concretamente en Getafe, criaron a sus hijos Marina y Diego aunque sin perder nunca el vínculo que les unía al pueblo.
Emilio García Calle con sus hijos Marina y Diego.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Antes de pasar a hablar de la boda, conozcamos la relación que une a Diego con el Abuelo Viejo, nombre con el que era conocido popular y cariñosamente Antonio Jiménez García (1810-1898).
Los lectores habituales de EL CUADERNO DE SILVESTRE conocen a la perfección quién era tan insigne personaje pero como es muy probable que este artículo sea leído por muchas personas tanto de España como de República Dominica que ni siquiera conocen el blog, pondremos aquí una brevísima biografía de Antonio Jiménez García, hijo de Alonso y Francisca, nacido en Guijo de Jarandilla (desde 1816 llamado Guijo de Santa Bárbara) siendo algún tiempo pastor, escribiente, secretario del Ayuntamiento, alcalde, varias veces diputado provincial, caballero de la Real y Distinguida Orden de Carlos III y fundador de diversas instituciones benéficas, construyendo las primeras escuelas, la carretera Jarandilla-Guijo y la ermita de Nuestra Señora de las Angustias, aunque para los guijeños lo más importante que realizó fue la compra al Estado del Baldío de Jaranda para posteriormente cedérselo a vecinos del pueblo. Murió en Guijo de Santa Bárbara el 23 de enero de 1898.
Antonio Jiménez García.
Retrato pintado por Francisco Martín Rivera.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Antonio Jiménez García contrajo matrimonio con Josefa Lorencia Santos García el 12 de marzo de 1829, siendo padres de 10 hijos llamados Antonio Modesto, Rufina, Casimira, Trinidad, María Asunción Micaela, Felipa, Manuel, Víctor, Decoroso Valentín y Aniceta Elvira.
Rufina y Decoroso Valentín murieron con pocos días de vida mientras que Antonio Modesto, Manuel y Aniceta Elvira murieron siendo ya adultos y estando casados pero sin dejar sucesión. El resto de hijos sí que dejaron sucesión interesándonos especialmente Trinidad que se casó con Pedro Esteban Rosado, siendo padres de cuatro hijos entre los que se encontraba María de las Candelas Esteban Jiménez que se casó con José de la Calle García de Aguilar, padres de Emilio de la Calle Esteban quien por lo tanto era bisnieto del Abuelo Viejo.
Emilio de la Calle Esteban.
(c) Colección Emilio García.
Tras enviudar de su primera esposa Custodia Burcio García de Aguilar, contrajo matrimonio con Amparo Rodríguez Moreno siendo padres de tres hijas llamadas Candelas, Pilar y Carmen que, por descuido del secretario del registro civil en aquella época, llevan el apellido Calle en lugar del apellido De la Calle.
Candelas contrajo matrimonio con Ángel García Burcio, hijo de los importantes ganaderos guijeños Rafael García Moreno (natural de Majadas pero afincado en Guijo) y Felisa Burcio de la Calle. Candelas y su esposo Ángel fueron padres de Emilio García de la Calle y abuelos de Diego.
Respecto a Ángela, la madre de Diego, era hija de Juan García García "Tío Peseta" y de Marcelina de la Calle Vicente hija de Ángel "El Senagüillas".
Entre los antepasados de Ángela se encontraban por lo tanto algunos de los ganaderos más importantes de la localidad como Esteban García Castañares "El Canija" o Vicenta García Díaz "La Jambrina". Aunque no era descendiente del Abuelo Viejo sí que lo era de Isidro Santos García, hermano de Josefa y por lo tanto cuñado del Abuelo Viejo.
Juan y Marcelina, abuelos maternos de Diego.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Y pasemos ya, después de esta introducción un tanto liosa pero fundamental para entender muchos aspectos de esta boda, a describir la boda propiamente dicha.
Aunque esta no ha sido una de esas bodas guijeñas tradicionales en las que se mataba hasta un choto y que se celebraban siempre tras la lectura de la hijuela de la novia en la que el padre de la novia podía dotar con bienes tan singulares como una yegua o una cama, sí que se han mantenido ciertas costumbres como la elaboración de las riquísimas flores, dulce típico del Guijo, elaboradas por las tías del novio Clara Isabel García Calle y Vicenta García de la Calle con la inestimable ayuda de Emilia Hidalgo Calle, prima del padre del novio y nieta de la gran guisandera Benigna Burcio de la Calle. También ayudaron otras mujeres de la familia.
Las flores son un dulce o "fruta de sartén" como se dice Guijo de Santa Bárbara, elaboradas con huevos, aceite de oliva, azúcar, anís cocido, leche y harina. Con esos ingredientes se hace el llamado "masón" en un barreño o baño de barro. No existen unas proporciones exactas por lo que la persona que hace el masón va viendo la consistencia del mismo, teniendo en ocasiones que añadir más leche o más harina en función de si está más o menos espeso. Tras dejar reposar el masón, se va introduciendo un molde especial o hierro previamente calentado en el aceite y se van friendo las flores.
Haciendo las flores.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Cuando las flores están fritas, se las deja escurrir para luego colocarlas en cajas de cartón previamente forradas con papel y plástico para que una vez frías no se pongan duras.
Las flores se consumen durante los días de la boda en diversos momentos pero ya el primer día se reparten a los compromisos, llevándose a la gente mayor o a aquellas personas que por diversos motivos no asistirán a la boda. Suelen elaborarse dos o tres días antes de la boda, haciéndose en esta ocasión el día 10 de septiembre.
Flores.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
El viernes 11 de septiembre tuvo lugar el enlace civil entre Eli y Diego en el salón de actos del ayuntamiento de Guijo de Santa Bárbara que se encuentra justamente en el mismo lugar en el que entre 1878 y 1880 se edificaron las primeras escuelas construidas en un terreno perteneciente al Abuelo Viejo y costeadas en gran medida por él mismo. En este mismo salón de actos, Juan García García, abuelo de Diego y juez de paz de la localidad durante muchos años, casó también a no pocas parejas de guijeños que aún lo recuerdan con gran cariño porque más allá de realizar la unión civil siempre les dedicaba algunas palabras muy entrañables.
El encargado de formalizar la unión civil entre Eli y Diego fue el concejal Emilio de la Calle Calle, primo hermano de los padres de Diego además de ser su padrino de bautismo. Emilio dedicó a su ahijado y a Eli unas bonitas palabras como también lo hicieron dos amigas de Eli. Quien escribe estas líneas no pudo dejar de dedicar unas palabras a los novios como primo del novio, como escritor de este blog que Diego lee cada día, como Cronista Oficial de la Villa de Guijo de Santa Bárbara y también, aunque pueda parecer curioso, como socio de honor de ASCASSÓN (Asociación de Criadores de Cabra del Asón) de Cantabria, tierra con un significado muy especial para Diego.
Permita el lector que, brevísimamente, resuma aquí mi discurso, el cual comenzó con un guiño hacia los Minutos y los Pesetas, los dos troncos familiares de los que desciende Diego, continuando con mis "cargos" para así dar solidez al discurso en sí que comenzó con la frase veinte cabras a treinta pesetas que es la misma con la que comenzó la historia de amor entre mi bisabuelo Anastasio El Peseta y mi bisabuela Josefa La Portuguesa, bisabuelos también de Diego, y mencionando luego a nuestros abuelos y a mis tíos y padres de Diego. Seguidamente, hice referencia a esa antigua costumbre de nuestra familia de ofrecer el Día del Corpus el mejor cabrito o cordero de la ganadería al que comparé con Diego ya que ahora no tenemos ganado que ofrecer pero que con gran cariño ofrecemos ahora a Eli por ser lo mejor que tenemos.
Terminé mi discurso hilando algunos versos de la canción VIENTO DEL NORTE, de Sergio y Nando Agüero, muy especial para quienes amamos a Cantabria y muy especial también para Diego.
Formalizada la unión, los recién casados se hicieron fotos con sus familiares más cercanos siendo especialmente emotiva en la que posaron junto a ellos Leonel Antonio Rodríguez Batista y América Carrasco Herrera, abuelo paterno y abuela materna de Eli, quienes pese a su avanzada edad, quisieron estar junto a su nieta en el día más especial de su vida, realizando para ello un larguísimo viaje ya que ambos residen en República Dominicana.
Diego y Eli con sus abuelos.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Ya fuera del ayuntamiento y tras la correspondiente lluvia de arroz tan típica de las bodas españolas, continuaron las fotografías en la Plaza de los Corredores, lugar especial para todos los guijeños por celebrarse en ella los grandes acontecimientos festivos y en la que Diego ha pasado siempre muy buenos momentos junto a sus amigos y a todos los guijeños que sienten por él un cariño especial.
Recién casados.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Al caer la tarde, tuvo lugar un aperitivo para los invitados a la boda y para los amigos de los recién casados en otro de los lugares míticos para todos los guijeños y por supuesto también para Diego, el Bar Nakoba o, como es conocido por todos, el bar de Yiyi, sobrenombre de su propietario Ángel de la Calle Leal, primo hermano de Ángela la madre de Diego.
Aperitivo servido a la puerta del Bar de Yiyi.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Los amigos guijeños del novio, que son muchísimos, no podían dejar que la noche terminase así sin realizar alguna que otra prueba o juego a los recién casados. Al dar una pista Diego, supo perfectamente de lo que hablaban porque conoce a la perfección las bodas guijeñas. Sin dudarlo ni un momento, se fue rápidamente con sus amigos mientras algunos acompañamos a Eli hasta la Plaza de la Fuente, sabiendo bien lo que se avecinaba ante la atenta y extraña mirada de los invitados de fuera y de la propia novia.
Mayúscula fue la sorpresa cuando sonó un cohete y Diego apareció montado en un burro.
Diego a lomos del burro.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Seguidamente, Diego y Eli pasearon por el pueblo montados los dos en el burro y acompañados por sus amigos y familiares cumpliendo así con una antigua tradición que, en las últimas décadas, se asocia con la buena suerte para la pareja.
En otro tiempo, los burros fueron numerosísimos en Guijo de Santa Bárbara al utilizarse como animales de trabajo y ser imprescindibles para que los cabreros pudieran bajar la leche al pueblo durante gran parte del año y el queso desde la sierra durante los meses de verano, pero actualmente ya no queda ninguno en el pueblo por lo que los amigos de Diego tuvieron que ir a buscar uno a la vecina localidad de Jarandilla.
Diego y Eli montados en el burro.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
El recorrido puede variar pero los recién casados siempre son llevados a la puerta de la iglesia de Nuestra Señora del Socorro por ser el lugar donde tradicionalmente se casaban. En este caso, aunque fue una boda civil, se cumplió con esta tradición.
Diego y Eli montados en el burro al lado de la iglesia.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Tras el paseo en burro por el pueblo, los amigos tenían preparadas más juegos y pistas para la pareja como buscar 1 € en monedas de 10 céntimos metidas dentro de un saco de paja que esparcieron por el suelo a la entrada del bar. Encontrado el dinero, recibieron una pista para el día siguiente.
Buscando el dinero entre la paja.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
La boda de Eli y Diego podía haber acabado ese primer día pero no había hecho más que empezar puesto que la celebración de la misma tuvo lugar el sábado 12 de septiembre. El día anterior podríamos decir que fue el día de la firma.
Por la mañana temprano, los ya esposos Diego y Eli comenzaron a prepararse en las casas en las que había dormido con sus familias. Diego lo hizo en su casa en la Calle de la Mata y Eli en la Casa Rural Sierra de Tormantos.
Para Diego era importante salir de su casa, la misma de la que salió, aunque hoy esté totalmente remodelada, hace ya 39 años su madre para casarse con su padre.
La salida de Diego estaba prevista a las 12:45 pero a las 12:30 salió desde la entrada del pueblo, El Legío como antaño se decía, el grupo folklórico Rondalla Pencona de Aldeanueva de la Vera para acompañar a Diego en un día tan importante y cumpliendo con una antiquísima tradición guijeña y verata como son las rondas de boda.
Antes de salir, el grupo se hizo una fotografía en la ya icónica estatua de Viriato.
Para algunos miembros del grupo, rondar este día en el Guijo era muy especial. Dos componentes son vecinos del pueblo: Juan Jiménez Castañares y Alonso de la Calle García, primo de Emilio el padre de Diego. Por si fuera poco, otros tres miembros del grupo, descienden de Guijo y concretamente de Isidro Santos García, cuñado del Abuelo Viejo. Se trata de Nieves Gómez, su hijo Antonio Acosta y el hijo de este Lucas Acosta.
Rondalla Pencona junto a la estatua de Viriato.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Diego, Marina y Emilio en la Plaza de los Corredores con la Rondalla Pencona.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Desde aquí, la gente se dirigió en coche hasta el Chiringuito "El Cachapo", situado junto a la garganta Jaranda, lugar elegido por Diego y Eli para celebrar su boda como lo hicieron hace 15 años Eva García y Jona Ruiz, primos de Diego.
La decoración del chiringuito dejó sin palabras a todos los invitados que nunca habían visto nada tan espectacular. Basándose en el pimento, origen de ese oro rojo de fama mundial que es el pimentón de la Vera, Diego y Eli adornaron primorosamente el chiringuito desde la entrada a las mesas donde se sirvió la comida.
Entrada al chiringuito El Cachapo.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Nada más entrar, los invitados encontraban algo que a muchos nos emocionó de tal manera que no pudimos aguantar las lágrimas: un mural con fotografías de los padres, abuelos y bisabuelos de los novios. Como es fácil imaginar, todos los bisabuelos, algunos de los abuelos e incluso la madre de Diego ya no estuvieron presentes en este día tan importante y eso hacía mas emocionante ese mural.
Silvestre de la Calle y Vicenta García junto al mural.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
El resto del chiringuito estaba decorado, como dijimos, con pimientos pero también con otros elementos propios de la cultura tradicional como cestas de mimbre, tinajas de barro, tozas de madera o alpacas de paja tan importantes en un pueblo como Guijo de Santa Bárbara que basa su economía en la cría de ganado vacuno de aptitud cárnica.
Detalles de la decoración.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Mientras la novia llegaba, la Rondalla Pencona amenizó la espera con su maravilloso repertorio de canciones populares del folklore verato que hicieron la delicia de los invitados del pueblo, de los venidos de Madrid y de los llegados desde las lejanas tierras dominicanas.
El grupo tocó hasta que llegó la novia, despidiéndose con la canción favorita del novio que es la de Viva, viva la flor de la oliva.
Rondalla Pencona.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Pero la ceremonia de la boda, dirigida por el gran Tiri, el mejor amigo de Diego, no tuvo lugar en el chiringuito sino en el vecino Puente de la Máquina un lugar muy especial para los novios ya que Eli lo había visitado siendo muy pequeña, conservando en su casa una foto. Cuando Diego fue por primera vez a casa de Eli hace ya 10 años y vio esa foto, dijo "eso es mi pueblo" pero Eli decía que no hasta que finalmente se lo demostró. ¿Quién les iba a decir que se iban a casar sobre este puente?
La verdad es la que decisión no pudo ser más acertada por muchos motivos pero en especial porque la boda de Eli y Diego no deja de ser un puente que ha unido para siempre dos familias de lugares tan distantes como la República Dominicana y España.
Eli, Diego y Tiri.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Este puente, permítame el lector que haga un inciso, fue construido en 1845 por el entonces alcalde Santiago de la Calle Castañares (1801-1896), vaquero y antepasado ni más ni menos que de ambos padres de Diego. Inicialmente de madera, el puente solucionó el problema para poder cruzar la caudalosa garganta Jaranda en los meses invernales y llegar las fincas situadas en la margen opuesta de la garganta tales como la Cerquilla o Santonuncio y continuar el recorrido hasta pueblos como Jerte o Tornavacas.
Piedra situada a la entrada del puente.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
En el puente, numerosos familiares de Eli y Diego leyeron emotivos discursos que emocionaron a todos los invitados aunque, como es fácil de entender, los más emotivos fueron aquellos en los que se nombró a Ángela, la madre de Diego, que nos dejó en 2010. Creo que más de uno miró al cielo cuando Emilio, Marina, Eli o el propio Diego mencionaron las palabras MAMÁ o ÁNGELA, tratando de encontrar de alguna manera su mirada y su sonrisa en un día tan importante y en el que ella se hubiese sentido tan orgullosa de su niño.
Diego y Eli en el puente.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Tras un momento tan sumamente emotivo como esta celebración, comenzó la fiesta ya en el chiringuito de El Cachapo. En primer lugar tuvo lugar el cóctel con música en directo, abundancia de bebidas y los más exquisitos manjares desde jamón y embutidos ibéricos de extraordinaria calidad hasta el sublime queso Payoyo.
Al cóctel le siguió la comida que fue igualmente extraordinaria. Justo en el momento en el que cada invitado se sentó en su sitio correspondiente en mesa numeradas y con el nombre de alguno de los antepasados de los novios como Juan "El Peseta", Anastasio "El Jambrina", Angelillo "El Senagüillas", Felisa "la de los Burcio"...tuvo lugar uno de los momentos más emotivos de toda la celebración al recibir cada persona una carta personalizada escrita por los novios.
Siguió a la comida el baile hasta altas horas de la noche. Un broche redondo para un día tan importante en el que los recién casados no dejaron de sonreír.
NOTA FINAL DEL AUTOR.
Sin duda alguna, muchos lectores pensarán que un artículo como este no pinta nada en un blog de ganadería y cultura tradicional como es EL CUADERNO DE SILVESTRE, pero ya hemos justificado perfectamente que Diego, sin ser ganadero, desciende de importantísimos ganaderos guijeños, algunos de ellos fundamentales para entender la historia de Guijo de Santa Bárbara. Por si fuera poco, Leonel Antonio Rodríguez del Castillo, abuelo paterno de Eli, fue en su juventud uno de los ganaderos más importantes de la República Dominicana.
Juan García García, abuelo de Diego, con su vaca Parda.
(c) José García de la Calle.
Respecto a la cultura tradicional, Diego ha demostrado en su boda que es un gran amante de la misma pues, aunque no ha sido una boda como las de antaño, y por una parte mejor porque aquellas bodas eran una tortura para las mujeres de la familia de los novios que se pasaban una semana trabajando sin disfrutar nada, se han hecho flores, se ha hecho el paseo de los novios en burro y no ha faltado tampoco la ronda a cargo de la Rondalla Pencona.
Paseando en el burro.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Desde que se comenzó a escribir este blog, Diego no ha dejado de leer ni un solo artículo siendo además una de las pocas personas que siempre me hace un breve comentario a cada uno de ellos o me pregunta alguna duda.
Para mí fue todo un orgullo como primo, escritor de este blog y como Cronista Oficial de la Villa de Guijo de Santa Bárbara e incluso también como socio de honor de ASCCASÓN poder leer un breve discurso en la boda de mi primo y acompañarles a él y a Eli en un día tan importante y también estar al lado de mi tío Emilio y de mi prima Marina.
Diego y Eli con mi prima Marina, mi tío Emilio y su pareja Isabel.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
No fue nada fácil escribir el discurso más que nada porque mi hermana me decía que mencionar a mi tía Angelita en él, sería demasiado doloroso para todos y ciertamente sólo mencioné su nombre una vez y de pasada en el discurso aunque al final había un mensaje oculto en clave que hablaba de ella pero que sólo Diego y yo, y quizás también algún invitado más, sabemos descifrar y que nos quedamos para nosotros.
Vacas Tudancas junto al mar mientras sopla el VIENTO DEL NORTE.
(c) Miguel Alba Vegas.
Terminaría ya este artículo con un ¡VIVA LOS NOVIOS! o algo así pero no quedaría del todo completo. Así es que tengo que escribir lo que verdaderamente quiero y tengo en el corazón.
Querido Diego:
Todos estamos muy orgullosos de ver el hombre en el que te has convertido. Aún recordamos aquel niño pequeño e indefenso con aquel hoyo en el pecho y al que tuvieron que operar siendo muy pequeñito pero mírate. Aquí estás con nosotros. Todo un señor ya casado con la mujer más maravillosa del mundo, alguien que parece haber estado siempre en la familia y que con su naturalidad y sonrisa ya está integrada al 100 por 100 hasta en la piara de los Senagüillas.
Familia Senagüillas.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.
Muchos han sido los momentos a lo largo de estos días en los que no he podido evitar acordarme de nuestros abuelos Juan y Marce y también de tus abuelos Ángel y Candela con los que tenía una relación especial como bien sabes.
Pero sobre todo me he acordado de ella, de Angelita, tu madre. Siempre digo que ocuparía un puesto destacado entre esas personas que se sentirían orgullosas de leer EL CUADERNO DE SILVESTRE, aunque de lo que realmente se sentiría orgullosa hoy es de ti, de su niño. Vería con alegría el gran hombre en el que te has convertido y que desde niño se ha ganado el cariño de todo el pueblo del Guijo que no es el pueblo al que vienes de vez en cuando sino que es tu pueblo y ya también el pueblo de tu esposa, esperando que algún día lo sea también de vuestros hijos, esos dominicanitos que ya está pidiendo tu padre como regalo.
Aunque no esté tu madre y jamás ninguno de nosotros podamos sustituirla de ninguna manera, aquí nos tendrás a todos y especialmente a la gemela de tu madre y que es la mía. Todos estamos orgullosísimos de ti, pero yo creo que tu tía Tita lo está más todavía.
Realmente, como te digo, el resto de tus tíos, primos, familia, amigos y todo el pueblo del Guijo, estamos orgullosos de ti.
Querida Eli:
Quiero en primer lugar darte las gracias por haber sido durante estos últimos 10 años, un apoyo incondicional para Diego que, como te dije en la boda, es lo más valioso que tenemos en nuestra familia, una familia que, aunque ya lo era hace tiempo de corazón, ahora también es tu familia de manera oficial.
Además como Cronista Oficial de la Villa, te doy de manera oficial la bienvenida a este pueblo de Guijo de Santa Bárbara que ya visitaste siendo solo una niña y que después has visitado muchas veces pero que a partir de ahora es y será siempre tu pueblo y que contigo queda hermanado para siempre con la República Dominicana.
Bueno, queridos Diego y Eli, ha llegado la hora de cerrar este artículo porque nos van a decir que es muy largo y lo hago de la misma manera que lo empecé: hablando del Abuelo Viejo.
Antonio Jiménez García y Josefa Jiménez Santos se casaron cuando eran, según diríamos hoy, dos niños de 19 y 17 años respectivamente pero fueron inmensamente felices durante 67 largos años, algo verdaderamente inusual en una época en la que vivir 67 años era complicado y mucho más llegar a esa cifra de años de matrimonio. Su vida no fue fácil pero gracias al amor que se tenían, lograron superarlo todo. Mirad siempre su fotografía en los momentos más duros y os ayudará a seguir adelante porque eso es lo que os deseo: que os hagáis viejos el uno al lado del otro.
Antonio y Josefa, los Abuelos Viejos.
(c) Familia de la Calle.
Y termino con la frase que me gusta dedicar a las personas más especiales de mi vida como sois vosotros:
GRACIAS POR SER Y ESTAR
¡VIVA LOS NOVIOS!
Fdo: Silvestre de la Calle García.
Cronista Oficial de la Villa de Guijo de Santa Bárbara.


















Comentarios
Publicar un comentario