LA GANADERÍA FAMILIAR AYER Y HOY

La ganadería y la agricultura son dos actividades fundamentales, sin lugar a dudas las más importantes, para la supervivencia del ser humano tanto en las ciudades como en el medio rural.
Muchas familias viven y han vivido a lo largo de la historia dedicadas fundamentalmente a la actividad ganadera tanto para asegurar su propio sustento como para vender animales o sus productos a los habitantes de las grandes ciudades mediante circuitos comerciales más o menos complejos.

Vaca Avileña-Negra Ibérica variedad Bociblanca capa Bardina.
(c) GANADERÍA LAS BARDINAS T.C.

Tradicionalmente, se denominaba ganadería familiar o de subsistencia al conjunto de animales, generalmente un reducido número de ejemplares de cada especie, que las familias rurales mantenían para abastecerse de productos básicos como leche, carne, huevos, lana, piel, estiércol...y para utilizar ciertos animales en diversos trabajos como la montura, la carga, el tiro, la caza, el pastoreo....
Carecían por tanto estas ganaderías, salvo excepciones, de una finalidad comercial, vendiendo o intercambiando algunos animales y productos excedentarios.

Gallinas Castellanas Negras.
(c) Carlos Sánchez Burdiel.

El párrafo anterior resume, muy brevemente y a grandes rasgos, el artículo titulado LA GANADERÍA FAMILIAR publicado el 27 de agosto de 2026 a raíz de una conferencia con el mismo título que tuvo lugar en la localidad abulense de Neila de San Miguel, cuya consulta recomendamos al lector.

Vacas de raza Fleckvieh.
(c) GANADERÍA GÓMEZ ROY

En la actualidad, se entiende como ganadería familiar aquella que siendo de tamaño pequeño o mediano y centrada generalmente en la cría de una sola especie ganadera con una finalidad comercial pero que es atendida por el propietario del ganado ayudado ocasionalmente por otros miembros del núcleo familiar sin contratar nunca personal asalariado.

Óscar Martín alimentando a sus cabras con manzanas.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Puede hacerse un breve repaso por las distintas especies ganaderas para ver cómo ha cambiado su cría en las ganaderías familiares de ayer y de hoy.
La VACA era la reina y señora en las pequeñas ganaderías familiares, puesto que un sólo animal podía proporcionar leche, un ternero para carne o más bien para la venta en las ferias ganaderas y abundante estiércol para abonar las tierras de cultivo. Sin embargo, si solo se tenía una vaca, no se podía trabajar con ella y había que asociarse con otro vecino en las mismas condiciones y labrar la tierra o realizar otras tareas por turno.

Juan Manuel Yuste Apausa con su yunta de vacas Avileñas beciblancas.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Posteriormente, se fueron introduciendo razas más productivas. 
En la segunda mitad del siglo XIX y XX se buscaba un aumento de la producción lechera introduciendo razas como la Parda Alpina y la Frisona y a partir de la segunda mitad del siglo XX, se introdujeron razas especializadas en la producción de carne como la Charolesa o la Limusina.

Ángel de la Calle Vicente ordeñando una vaca Frisona.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Todo esto llevó a que la mayoría de familias pasasen de criar 1 ó 2 vacas, en el mejor de los casos hasta 5 reproductoras, a criar varias decenas de cabezas de forma extensiva y a menudo trashumante en el caso de las vacas de aptitud cárnica sobre todo si pertenecen a razas autóctonas o en estabulación permanente si se trata de vacas de aptitud lechera.

Vacas de raza Avileña-Negra Ibérica.
(c) Juan Manuel Yuste Apausa.

El CABALLLO no era un animal tan común como la vaca en las ganaderías familiares del pasado ya que se empleaba fundamentalmente como animal de montura y necesitaba bastantes cuidados. No obstante, en algunos lugares era utilizado como animal de trabajo para carga y tiro.

Isabel  López Arrabé a lomos de su caballo.
(c) Juan Manuel Yuste Apausa.

Tradicionalmente, muchas familias sólo podían mantener un ejemplar de la especie caballar prefiriendo en tal caso, mantener una yegua puesto que, además de utilizar como montura y para el trabajo, podía destinarse a la crianza de potros y muletos (mulos pequeños) que eran vendidos en las ferias ganaderas o directamente a tratantes especializados en la compraventa de este tipo de animales.

Yegua con su potro.
(c) Silvestre de la Calle García.

Actualmente, los caballos se siguen usando como animales de montura pero cada vez es más raro su uso como animales de trabajo pero es habitual que algunas familias dedicadas a la cría de otras especies ganaderas e incluso a otras actividades económicas, mantienen algunas yeguas destinadas a la cría de potros para carne que, dependiendo de las zonas, tienen bastante demanda. No son raras las yeguadas familiares de varias decenas de cabezas en zonas de montaña. Se buscan en este caso razas especializadas de gran formato como la Hispano-Bretona.

Yeguas Hispano-Bretonas.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

El BURRO, al contrario que el caballo, sí que era un animal muy común en las pequeñas ganaderías familiares de antaño porque era muy fácil de mantener e idóneo para el trabajo en pequeñas parcelas, siendo mantenido por familias humildes, personas mayores o en aquellas casas donde las mujeres o los niños tenían que trabajar con las caballerías por estar los hombres ausentes por trabajar fuera del pueblo.

Burro.
(c) Silvestre de la Calle García.

Eran utilizados como montura y para el trabajo tanto solos o a tiro suelto como en pareja o yunta, lo mismo que ocurría con los caballos o los mulos, siendo frecuente que, si sólo podía tenerse un ejemplar, se prefiriese una burra para compatibilizar el trabajo con la cría tanto de potros como de burdéganos.

Burra con su buche.
(c) Silvestre de la Calle García.

Hoy en día, los burros son cada vez más escasos y son mantenidos a menudo por simple capricho o como animales de compañía y para la limpieza de fincas, aunque todavía quedan algunos ganaderos y agricultores que los utilizan para trabajar en el campo arando o tirando de pequeños carros adaptados a su tamaño.

Burros con un carro de leña.
(c) Alexis Hernández Llorente.

El MULO, fruto del cruzamiento de las dos especies anteriores, fue un animal muy común en las ganaderías familiares, especialmente en aquellas zonas donde la agricultura tenía bastante importancia para la economía familiar. Se mantenían 1 ó 2 ejemplares y, dependiendo de la actividad a realizar se preferían los mulos verdaderos, yeguatos o castellanos (hijos de yegua y burro)  que eran más fuertes o los burdéganos, burreños o romos (hijos de burra y caballo) más pequeños pero fáciles de mantener.

Mulo.
(c) Silvestre de la Calle García.

Los mulos se utilizaban como animales de montura, de tiro y de carga, teniendo tanta fuerza como un caballo pero siendo sobrios, resistentes y longevos como los burros. Aunque no podían reproducirse, eran muy apropiados para las familias que compaginaban la ganadería con la agricultura o que se dedicaban principalmente a esta última actividad.

Cargando tabaco en un mulo.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

En la actualidad, rara vez se mantienen mulos en las ganaderías familiares aunque se siguen usando para trabajos forestales e incluso como animales de montura y para el tiro de carruajes en fiestas y romerías además de ser muy apreciados como animales de montura en zonas montañosas.

Raúl Jiménez Jiménez a lomos de su mulo.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

La OVEJA fue fundamental en las pequeñas ganaderías familiares de antaño. Un viejo refrán decía "antes sin orejas que sin ovejas" pues un rebaño pequeño, en ocasiones de menor de 5 cabezas, podía abastecer a una familia de lana, carne, leche y estiércol siendo habitual que en los pueblos se formasen rebaños comunales que eran llevados a pastar por turno en función de las ovejas que tenía cada familia o por un pastor asalariado.

Ovejas Merinas pastando.
(c) Silvestre de la Calle García.

Aunque hasta la primera mitad del siglo XIX la producción de lana tuvo una gran importancia, posteriormente comenzaron a introducirse sementales de razas especializadas en la producción de carne tendencia que se mantiene en nuestros días en muchas zonas de España. La carne de carnero, la más apreciada en épocas pasadas en las grandes mesas, fue poco a poco siendo sustituida por la carne de cordero.
Estas ovejas son manejadas en la actualidad en grandes rebaños extensivos de forma estante puesto que la trashumancia del ganado ovino es una actividad cada vez menos común.

Carnero de raza Suffolk.
(c) Pilar Domínguez Castellano.

En muchas zonas de España, la producción de leche de oveja siempre tuvo importancia y se seleccionaron razas de elevada producción pero con el paso del tiempo y sobre todo en la segunda mitad del siglo XX se introdujeron razas de mayor producción. 
Las ovejas lecheras especializadas suelen explotarse hoy día de forma intensiva estabuladas o saliendo a pastar como mucho a praderas cercanas a las explotaciones.

Ovejas de raza Assaf.
(c) David Bonilla Martín.

La CABRA fue un animal fundamental en las ganaderías familiares de antaño pues era rústica, sobria, fácil de mantener y muy productiva. Todas las familias rurales tenían entre 1 y 5 cabras para abastecerse de carne, leche, pieles, estiércol... las cuales eran agrupadas en rebaños comunales como se hacía con las ovejas.

Ordeñando una cabra Verata.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

En la actualidad, las familias que se dedican a la cría de ganado caprino, mantienen rebaños de mayor tamaño pudiendo oscilar dependiendo de las zonas entre las 20-30 reproductoras y las 100-500 e incluso 1000 cabezas.
En el sur peninsular, en Canarias y en la isla de Ibiza, predomina el ganado caprino de aptitud lechera tanto de razas autóctonas como de sus cruces, siendo rara la cría de razas extranjeras puesto que las razas caprinas españolas autóctonas de esta zona, figuran entre las mejores lecheras del mundo siendo explotadas tanto en régimen extensivo como intensivo.

Cabra Florida.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

En la mitad norte peninsular, las explotaciones de ganado caprino tienden, en la mayoría de los casos, a ser más pequeñas y a orientarse a la producción de carne bien criando razas autóctonas o bien razas introducidas como la Boer, aunque en España contamos con algunas de las mejores razas caprinas de aptitud cárnica como la Cabra del Asón, autóctona de Cantabria.

Cabras de raza Boer.
(c) Carlos Vázquez.

El CERDO tampoco faltaba nunca en ninguna ganadería familiar en épocas pasadas pues su carne era uno de los pilares fundamentales de la dieta de las familias rurales durante todo el año.
Generalmente, cada familia engordaba 1 ó 2 cerdos durante todo el año para realizar la matanza tradicional al llegar el invierno, pero en ocasiones se mantenía alguna cerda de cría con el fin de obtener los cochinillos necesarios para la matanza y vender el resto a los vecinos o en ferias y mercados.

Cerdo Ibérico.
(c) Javier Bernal Corral. 

La matanza tradicional constituía una auténtica fiesta para las familias de antaño. En ellas, se transformaba la carne del cerdo en embutidos y salazones que se consumirían durante todo el año o que se venderían o intercambiarían por otros productos como ocurría a menudo con los jamones, vendidos para comprar los cerdos de la matanza siguiente o intercambiados por tocino.

La matanza tradicional.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Aunque hoy en día se siguen criando cerdos de manera familiar y realizando matanzas tradicionales, la mayoría de las veces los cerdos son criados en granjas de decenas o centenares de cabezas en régimen de estabulación (cerdo blanco) o en grandes dehesas en régimen extensivo (cerdo ibérico). 

Cerdos blancos.
(c) Antonio Acosta Gómez.

Todas las familias criaban GALLINAS por ser fáciles de criar y de mantener. En cualquier rincón de la casa, la cuadra o el corral, se podía construir un pequeño gallinero y tener unas cuantas gallinas para el abastecimiento familiar de huevos y pollos, destinándose ambos productos tanto al consumo como al intercambio o venta ocasional.

Gallinas Castellanas Negras.
(c) Carlos Sánchez Burdiel.

Actualmente y pese a los grandes cambios que se han producido en la avicultura con la cría de aves en enormes granjas industriales, muchas familias siguen manteniendo gallinas como en tiempos pasados si bien las razas autóctonas han sido paulatinamente sustituidas por gallinas ponedoras híbridas que ponen muchos más huevos a lo largo del año.

Gallinas ponedoras junto con algunos gallos.
(c) Alexis Ávila Pulido.

Aunque el objetivo fundamental de las gallinas de los corrales familiares es la producción de huevos, en ocasiones se crían también gallinas de aptitud mixta que, aunque ponen una menor cantidad de huevos, producen unos pollos de mejor aptitud cárnica. En ocasiones, estos pollos son comprados directamente en el mercado cuando son pequeños y son engordados en casa.

Pollos de engorde.
(c) Abel Pache Gómez.

Antes como ahora, la cría de otras AVES DE CORRAL como pavos, codornices, gallinas de Guinea, patos y patos mudos, ocas, ocas chinas, palomas.... han sido habituales en las granjas y corrales familiares, manteniendo algunos ejemplares para la producción de carne e incluso de huevos, así como por puro capricho.

Aves de corral.
(c) Raúl Martín Martínez.

La ABEJA es considerada por muchos como una especie salvaje, pero lo cierto es que estamos ante una de las especies domésticas más antiguas e importantes pues de ellas depende la polinización de las plantas. 
Tradicionalmente, era común tener en los huerto familiares una o dos colmenas de corcho donde las abejas hacían año tras año sus panales, proporcionando miel y cera para cubrir las necesidades familiares. 
En la actualidad, la apicultura es una actividad muy profesionalizada, manteniendo algunas familias centenares e incluso miles de colmenas.

Colmenar familiar.
(c) Carlos Sánchez Burdiel.

El CONEJO tuvo una gran importancia en las ganaderías familiares porque, sin lugar a dudas, es uno de los animales más fáciles de criar y mantener, alimentándose básicamente de malas hierbas que recogían a menudo los niños en el campo, frutas estropeadas, pan duro y ocasionalmente algo de grano. Proporcionaban carne de calidad y, dada la gran prolificidad y la corta gestación de las conejas, una sola pareja podía abastecer a una familia.
Hoy en día, los conejos suelen criarse en grandes granjas industriales, pero sigue siendo común su cría familiar.

Conejo Antiguo Pardo Español.
(c) Carlos Sánchez Burdiel.

El PERRO, aunque no sea una especie ganadera en sentido estricto, era vital en las ganaderías familiares pues protegía al ganado durante el pastoreo del ataque de depredadores como el lobo y de depredadores nocturnos como el zorro. Además, era utilizado como guardián de casas y fincas y para la caza tanto de los citados depredadores como de especies destinadas al consumo..
Hoy en día, en buena medida, mantiene sus utilidades ancestrales.

Mastín.
(c) Silvestre de la Calle García.

El GATO, al igual que el perro, no puede considerarse una especie ganadera pero era importantísimo para las familias al mantener las casas, cuadras y almacenes libres de roedores y otros pequeños animales teniendo el privilegio de ser el único animal doméstico que podía entrar y salir libremente de las casas y recorrer todas las estancias cumpliendo su función.
Aún hoy, los gatos siguen manteniendo en gran medida su funcionalidad en el medio rural.

Gato.
(c) Carlos Sánchez Burdiel.

CONFERENCIA SOBRE LA GANADERÍA FAMILIAR EN EL BARCO DE ÁVILA (ÁVILA).
El 9 de octubre de 2026 con motivo de la XXI FERIA DE GANADO SELECTO Y AGROALIMENTARIA celebrada durante los días 9, 10 y 11 de octubre en la localidad de El Barco de Ávila (Ávila), tuvo lugar a las 19:00 horas en el Espacio Cultural la conferencia LA GANADERÍA FAMILIAR a cargo de Silvestre de la Calle García, Cronista Oficial de la Villa de Guijo de Santa Bárbara y escritor de este blog.

Cartel de la Feria.

Unas 40 personas de El Barco de Ávila y localidades cercanas como Nava del Barco o Barajas de Gredos asistieron a esta conferencia en la que, básicamente, se habló de lo que el lector ha podido leer en este artículo y en el artículo LA GANADERÍA FAMILIAR cuyo enlace aparece al comienzo de estas líneas.

Detalle de la conferencia.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

La actividad fue organizada por el Excelentísimo Ayuntamiento de El Barco de Ávila, presidido por la alcaldesa Doña María del Pilar Araoz Hernández. El consistorio barcense se preocupa especialmente por promover y fomentar la Feria de Ganado, que tanta fama dio a la Villa en épocas pasadas.


Varios ganaderos y empresas de la zona colaboraron de una u otra manera con la organización de la conferencia.
CARPINTERÍA ÓSCAR MARTÍN es una empresa barcense líder en el sector de los muebles y en la restauración. Precisamente, en el momento en que se publica este artículo, Óscar Martín se está encargando de la restauración de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de la localidad de Zapardiel de La Ribera (Ávila).


Óscar Martín y su esposa Magdalena Vegazo son unos de los pocos cabreros de El Barco de Ávila y de todo el Alto Tormes donde el ganado caprino, antaño muy numeroso especialmente en pueblos como Bohoyo o Navalonguilla, pueblo de Magdalena, era especialmente numeroso. Mantienen una treintena de cabras lecheras, en su mayoría de raza Florida.

Óscar Martín y su hija Sara con las cabras.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

EMBUTIDOS Y JAMONES CHOPO es una empresa líder en la elaboración y curación de embutidos y jamones de excepcional calidad tanto de cerdo blanco como de cerdo Ibérico comercializando también otros productos de la zona como las famosas Judías del Barco.

Entre sus embutidos elaborados sin conservantes, colorantes ni aditivos artificiales destacan el Chorizo tarjado del Abuelo o las exquisitas morcillas de calabaza cada día más difíciles de encontrar en las fábricas y charcuterías de la región. El sabor de estos y otros embutidos elaborados por esta empresa familiar, transportar al consumidor a la niñez, recordando los embutidos curados en aquellas cocinas de lumbre baja de las casas de nuestros abuelos.

Morcilla de calabaza.
(c) EMBUTIDOS Y JAMONES CHOPO.

GANADERÍA GÓMEZ ROY es una ganadería familiar de Óscar Gómez y Tania Roy. Aunque parte del ganado pasta en El Barco de Ávila, el resto lo hace en la cercana localidad de Neila de San Miguel, de visita obligada por el monumental campanario de su iglesia.


Aunque dedicados a la cría de ganado bovino de diferentes razas,  GANADERÍA GÓMEZ ROY destaca por su ganado selecto de raza Fleckvieh. Alrededor de una década llevan criando y seleccionando estos animales de aptitud cárnica ideales para la explotación extensiva en zonas de montaña y productores de una carne de calidad excepcional. Vacas y novillas de esta ganadería han sido exhibidas en la feria ante la admiración de muchos ganaderos interesados en adquirir algún ejemplar.

El autor en El Teso.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

GANADERÍA LAS BARDINAS T.C. es una ganadería de la localidad abulense de Barajas, Navarredonda de Gredos, cuyo principal objetivo es la preservación y fomento del ganado vacuno de raza Avileña-Negra Ibérica variedad Bociblanca de capa Bardina. 
Juan Manuel Yuste Apausa y su esposa Isabel López Arrabé son los titulares de esta espectacular ganadería explotada en régimen extensivo y trashumante.


Las vacas Bardinas, de las cuales ya se tienen testimonios escritos en la zona de El Barco de Ávila hace más de 100 años, son una variedad cromática del ganado Avileño Bociblanco, tradicionalmente conocido como Beciblanco por los ganaderos, que en lugar de presentar capa negra o negra tintes rojizos, presenta una capa atigrada o chorreada especialmente llamativa siendo animales que conservar fielmente la morfología del ganado Avileño primitivo con perfil cefálico rectilíneo o ligeramente cóncavo y nalga igualmente rectilínea con ligera convexidad en los sementales, siendo ideales para la explotación en zonas montañosas de difícil acceso donde han sido tradicionalmente utilizadas como productoras de carne de calidad inigualable y para el trabajo.

Vaca Bardina.
(c) LAS BARDINAS T.C.

CONCLUSIÓN
Mucho ha cambiado la ganadería familiar a lo largo de la historia, desde aquellos tiempos en los que todas las familias procuraban mantener al menos un animal de cada especie ganadera para cubrir así las necesidades básicas sin necesidad de adquirir productos de fuera de la explotación. Una o dos vacas, alguna caballería, unas cuantas ovejas y/o cabras, el cerdo para la matanza y algunas gallinas componían las pequeñas pero muy necesarias ganaderías de las familias rurales españolas hasta bien entrado el siglo XX.

Cabras y gallinas en un corral familiar.
(c) Silvestre de la Calle García.

Hoy en día, en unos tiempos cada vez más difíciles para la ganadería, las familias se centran en la cría de un mayor número de cabezas de una sola especie ganadera aunque en ocasiones se mantiene alguna especie complementaria pero con menor número de cabezas e incluso se siguen criando algunos animales para el consumo familiar.

Vaca Fleckvieh con su ternero.
(c) GANADERÍA GÓMEZ ROY.

En localidades como El Barco de Ávila (Ávila) y en poblaciones vecinas, la ganadería familiar sigue siendo una actividad de gran importancia constituyendo el principal medio de vida de numerosas familias y un complemento económico para aquellas que se dedican a otras actividades.

Rebaño de cabras en El Barco de Ávila (Ávila).
(c) Óscar Martín.

Por ello, actividades como la conferencia LA GANADERÍA FAMILIAR permiten conocer la historia y la realidad actual de este tipo de ganadería tan importante para el medio rural al permitir la fijación de población en pueblos pequeños y el mantenimiento de sistemas tradicionales de explotación para la producción de alimentos de calidad frente a las grandes empresas dedicadas a la ganadería industrial.

Vacas en pastizales de montaña.
(c) GANADERÍA LAS BARDINAS T.C.

NOTA FINAL DEL AUTOR.
La conferencia LA GANADERÍA FAMILIAR, puede resultar interesante en cualquier población de España adaptando el contenido a la realidad de cada zona por lo que animo a los alcaldes, asociaciones culturales, etc... a contactar con EL CUADERNO DE SILVESTRE para realizar esta conferencia en sus municipios como ya han hecho en las localidades de Neila de San Miguel y El Barco de Ávila.

Conferencia en Neila de San Miguel.
(c) Alonso de la Calle Hidalgo.

Fdo:  Silvestre de la Calle García.

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